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Editorial: Con el gobierno haciendo todo, un día te quedas sin nada

El fútbol es por lejos el mas popular de los deportes en la Argentina por si hace falta decirlo en el comienzo de este abordaje. No hay un chico que en su etapa de niñez/infancia no haya tenido al menos una pelota. Nada convoca ni resulta tan común a hombres y mujeres argentinas como el balompie.
Por lo tanto, debiera ser una obviedad que convocar para actividades relacionadas a este deporte en cual-quier punto del país obtiene buena y rápida respuesta. El fútbol es capaz de juntar decenas de desconocidos entre sí en un café para trenzarse en largas discusiones y debates como no lo hace ni siquiera la política.
Sin embargo, otra vez, Ranchos, ciudad respetada por su historia de grandes equipos y hasta con el lujo de tener entre sus hijos a un campeón del mundo vuelve a no participar del campeonato de la liga chascomunense, entidad que nuclea y organiza los campeonatos de fútbol chacarero de toda la región. Este Ranchos que con Independiente, en otras épocas y mas acá con Atlético Ranchos han sabido destacarse y saborear mas de una vuelta olímpica, ante la primera adversidad se «borra» y nadie se avergüenza ni se pone colorado por ello. Tal vez importe poco a algunos la comparación con localidades vecinas como Brand-sen que participa desde hace muchos años con tres equipos, Gral Belgrano con dos, Pila no falta nunca con su querido Social ni Lezama con su Lefu.
Tal vez otros afronten esta situación con la salvedad de que «no es un tema tan importante. Solo se trata de un juego de pelota». Y así, aparecerán a modo de respuesta a «este grito en el cielo» que estamos poniendo por algo que a otros rancheros nos parece la mas cruda y vergonzante realidad que nos está pasando como sociedad, otros argumentos o excusas por mejor llamarlas.
Hace muchos años que este medio – y sus socios del grupo – son duros críticos de las políticas del gobierno municipal en cuanto a los roles que asume como estado comunal desde su arribo al palacio de la calle Dantas / H. Castro en 1983. Los largos años de Veramendi y los demás al frente del gobierno no han tenido muchas diferencias en cuanto a sentirse protagonistas casi excluyentes de los eventos sociales mas importantes, comenzando claro está por el de-porte. Lejos de fomentar y apoyar las iniciativas surgidas del seno de la sociedad para afrontar los desafíos que significan la organización, contralor y realización de los eventos que marcan la impronta de una comunidad, el gobierno fue siempre el principal competidor de esos vecinos y naturalmente, si es el estado el que se pone de competencia mas pronto que lejos se queda con todo.
En Ranchos, el gobierno municipal mas o menos solapadamente se quedó con el fútbol todo, salvo algún picadito o un soltero contra casados. La escuela infantil es municipal, Atlético es poco menos que un nombre de fantasía que se le dío al CEF para participar de la Liga y solo como un agregado, el botón que mejor lo demuestra es que el mas distinguido entrenador de la historia de este Atlético es a la vez (y esto dicho con el respeto que nos merecen sus innegables condiciones) el subsecretario de Deportes del municipio. Es el mismo municipio que desde hace ya 14 años, se confunde en la organización de un festival como el de Fortines que durante largos meses del año pone en la vidriera a su comisión organizadora, pero que al momento de pasar por ventanilla, convierte a esa comisión en «de apoyo» y queda al descubierto que el festival es municipal. Es el mismo gobierno que hasta algo que se organizaba bastante bien con el apoyo del oficial, pero con riesgo de un particular un día decidió quedarse con la organización del Rally. Si a eso le agregamos que por una cuestión que viene de mas lejos, el noventa por ciento de las prácticas deportivas se realizan en la estructura del CEF que es municipal, el panorama es elocuente.
Hace «siglos» que Ranchos carece de entidades comparables a Progreso, El Indio, El Salado, Belgrano, Lefu, Pila, Deportivo o Independiente de Castelli por caso, clubes con mas de mil socios cada uno en una ciudad mas chica que Ranchos y cada uno con sus sedes y campos de juego y un gobierno municipal que cuando es necesario aporta algún subsidio o un apoyo. Nada mas.
Cuando en una comunidad hay monopolio para la organización de todo lo importante de su calendario esa comunidad está en problemas. Pero si el mono-polio lo ejerce el estado es mucho mas grave.
Con el estado como único capacitado para organizar todo el riesgo de quedarnos un día sin nada es evidente. Atlético Ranchos es el mejor ejemplo, pero ya veremos como siguen otros grandes eventos «estatales» del calendario ranchero.
Dicho y repetido esto, es válido aclarar que lo que señalamos es a nuestro entender una errónea visión del rol del gobernante. No incluímos en este análisis cuota alguna de otras valoraciones. Nos sobran elementos para constatar que en el caso del intendente Veramendi ha sido el último gran dirigente del fútbol ranchero con su querido club Villa Lujan mucho antes de ser intendente. No es un converso que por ambiciones de poder se mezcló en el deporte.
Le damos la derecha en cuanto a que han existido buenas intenciones en muchos casos y en otros cubrir un vacío que venía dejando la sociedad. Pero de buenas intenciones también está lleno el camino del infierno dicen.
Pero……..
……a esta altura de este editorial es posible que abunden aquellos que desde posturas políticas enfrentadas al gobierno comunal adhieran a lo escrito. Entre ellos, el amplio espectro de la dirigencia opositora. A ellos, la mención es simple: ¿ Qué hacen empezando desde la condición de vecinos para ocupar algunos de esos espacios bien cuando el estado los abandona -como en este caso del fútbol- o bien para meterse a los codazos y exigirle al gobierno que se corra. Al gobierno, que no significa correr a vecinos políticamente identificados con el partido gobernante como han intentado en algunos espaciados intentos en el mismo Atlético Ranchos y que han terminado con fracasos tan estrepitosos que lo único que lograron es que volvieran a pedirle a gritos al municipio que regresare a tapar los agujeros.
Hoy, tomando este ejemplo del fútbol la comunidad ranchera debiera hacerse un profundo examen de la profundidad en la que ha caído en cuando a la incapacidad de organizarse, aportar a la vida comunitaria, existir como sociedad mas allá del gobierno de turno.
Si esta extrema crisis cultural que nos agobia no es reconocida, aceptada y enfrentada con el aporte de nuevas generaciones que piensen y actúen mas allá del poder del estado, la posibilidad de crecer con solidez y desarrollarnos acorde a lo que reclaman los tiempos es mas parecido a una utopía que una lógica ambición.
Entre gobernantes que ante esta realidad han creído que debían asistir en reemplazo de todo y el resto, mirando y criticando pero con una incapacidad vergonzante para hacerlo por si mismos, hemos llegado al extremo de no poder organizar un club del mas popular de los deportes. Como para pensar en otras temáticas algo menos populares !.
Vaya por último la aclaración que nada es absoluto, lo dicho en nada ignora las excepciones que hay en la comunidad y que conforman algunas comisiones reconocidas por su eficaz y ponderable tarea comunitaria. Naturalmente que a ellos, el sayo no les cabe.

(publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del sábado 05-03-2016)

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