
Editorial: Hay que cambiar desde los cimientos
¿Pero mirá quién lo dice? Aún suele repetirse en las comunidades donde todos se conocen o cuando se trata de alguien conocido popularmente y no muy prestigiado. Detrás de esa apreciación que solo califica al que emite la opinión o brinda la información generalmente se esconde el deseo de poner en un costado o directamente ignorar lo que dice el apuntado.
Puede aceptarse que en algún caso, sobre todo en cuestiones de comarca chica, y en cosas sin mayor importancia ni sostén la frase se sostenga. Pero el alcance del quien lo dice en esta realidad va mucho mas allá de meras cosas de peluquería.
Resulta que en la política argentina y en los mas altos niveles de debate y resolución de las cuestiones mas importantes para la vida de todos, el “fijate quien lo dice” se ha convertido en el mayor argumento (y peor aún: en el único en muchos casos) de los aludidos, sobre todo cuando se trata de poner en duda sus aptitudes, el desempeño de sus funciones publicas y ni hablar cuando directamente se los pone en manos de la justicia sospechados de responsabilidades o culpabilidades en causas gravísimas.
Lamentablemente, la política nacional y sus protagonistas están “casi” todos bajo un manto de sospecha y mas temprano que tarde, muchos terminan con sus nombres formando parte de expedientes en los tribunales de la justicia. En este punto, hoy ya resulta casi habitual que todos los días en los medios se hablen de “las causas” que involucran a gobernantes, opositores, gobierno, actual y sus antecesores de varios períodos y en expedientes de muchas fojas, años, jueces y testimonios que ya pesan toneladas.
El juicio oral que actualmente se lleva a cabo en una causa conocida como “Las obras de Vialidad” en la que junto a otras 12 personas aparece imputada la actual vicepresidente de la nación tiene en vilo al país y a muchos gobiernos del planeta. Es que tras seis jornadas de alegato (de las nueve que solicitó) el fiscal titular Dr. Luciani y su Adjunto Dr. Mola han desgranado tantas acusaciones y lo que se suponen documentación y pruebas respaldatorias que llevan a suponer sin exageración que el citado tribunal culminará su instancia con una condena que alcance a quien fuera presidente de los argentinos por ocho años y es hoy la principal sostenedora política del gobierno con mandato hasta diciembre del año próximo. Y es que al presente sombrío y complicado del gobierno nacional, se suman los antecedentes de varios funcionarios de alto rango que terminaron con condenas firmes en sus anteriores gestiones (entre ellos el vicepresidente Boudou con años de cárcel) lo que, ajustado al encabezamiento de la presente también podría llevar a la afirmación de “mirá quienes lo dicen”, cada vez que intentan una defensa.
Pero precisamente el objeto de la presente es dar a cada postura el valor que merecen. No se trata (al menos no debiera tratarse) de quien dice las cosas.
Sino como bien lo afirmara el notable Ortega y Gasset son “las cosas” las que valen por si.
Resulta inaudito asistir a una realidad donde a acusaciones de multimillonarias estafas al estado; de años de corrupción que llevaron a que simples empleados bancarios que lucían como único capital una casa de barrio social pagando en cuotas y un falcon de varios años de antigüedad en una década pasara a ser empresario de los mas ricos del país. Como un secretario personal de un ex presidente logró en esos mis-mos años fortuna de millones de dólares y propiedades de alta gama por todo el mundo. Incluso, la propia fortuna personal declarada del hijo de la imputada supera largamente los 400 millones a valor fiscal de sus propiedades y no deja de llamar la atención.
Todo es cuanto menos muy cuestionable. Exige y obliga a ser debidamente aclarado ante el pueblo argentino. Una causa iniciada en 2008, que ha pasado por decenas de jueces en todas sus instancias, que tiene en el medio un fallo de la Suprema Corte ante quien se pidió la postergación de esta instancia oral que fue denegada, con mas 600 horas de escuchas y mas de 100 testigos, con mas de 26.000 mensajes en general comprometedores extraídos de un solo celular (el de José López), con un tribunal integrado por jueces que fueron designados durante la gestión presidencial de la principal acusada y con un fiscal también propuesto por esa misma presidencia y en total con una acusación de fondos mal aplicados o sospechados de corrupción por 46 mil millones de pesos no puede ser refutada con la mera aplicación de “mirá quienes son los que acusan”.
Que el fiscal jugó al fútbol un día en el mismo equipo de uno de los jueces. Que la cancha en la que se jugó está en un complejo propiedad del ex presidente Macri y que uno de los jueces concurrió una vez a una audiencia con la ex ministro Bulrrich (publicada en el mismo momento en los órganos públicos correspondientes) no resultan a los ojos de cualquier argentino bien pensante una demostración de la inexistencia de los hechos investigados. Es imperioso demostrar fehaciente y contundentemente que la obra licitada con un pavimento de 1,80 Mts de espesor no se hizo con solo 15 centímetros. Que mas del 50 por ciento de la obras abonadas tres veces su valor a la empresa Austral Construcciones, no fueron terminadas y en muchos casos ni siquiera se construyó la mitad de las mismas. Que los alquileres por parte de esa misma empresa a los hoteles propiedad de la familia presidencial no eran “devolución de favores” por multimillonarias cifras.
Es imperioso poner en claro que lo que se dice en las acusaciones no es cierto. Y no contarnos quienes son los que lo dicen y cuantos goles hacían en un partido de fútbol.
Demasiadas mentiras y engaños arrastra desde hace décadas (y tal vez algún siglo) esta argentina como para que nos digan que es posible construir el edificio de un nuevo país manteniendo los cimientos de engaños sobre los que hoy estamos montados.
Es hora de cambiar esos pilares. Y solamente sirven los que se construyen con verdad, transparencia y sin-ceridad. Material que por ahora no solo escasea. Pareciera no existir en el mercado. Y mientras tanto el edificio de la república se va derrumbando cada vez mas aceleradamente.
(Editorial publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del 19 de Agosto de 2022)
