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Editorial: El TIEMPO lo dirá

Un nuevo año, aún en la argentina, siempre genera una esperanza, aunque sea en modo tenue luz, pero esperanza al fin. Cierto es que la misma debe estar mas sustentada en la necesidad de salir aunque sea un rato del escepticismo que por razones palpables y razonables.
Es como mirar un poco al futuro y en modo niños decir: “Mentime que me gusta”. Con el nuevo año en el distrito el intendente puso en marcha lo que ya había adelantado hace un par de meses de renovar algo así como la mitad de su gabinete y en los lugares mas importantes. Y no solo eso sino que dejó abierta las puertas para mas mo-dificaciones que se asegura en algunos casos no demorarán mucho.
Y ante esto caben dos reflexiones: la primera natural y obvia es que los resultados concretos de este nuevo es-quema solo los dará el tiempo que en algunos casos re-quiere de un lapso lo suficientemente extenso como para ver los frutos de lo que se vaya sembrando sobre todo en un país que no tiene las mejores condiciones ge-nerales para facilitar la prosperidad. La segunda defi-nición es más concreta y sencilla. Por cierto la gestión municipal hace mucho tiempo que mostraba signos elo-cuentes de agotamiento, stress y todo lo que tal estado conlleva.
En prácticamente todas sus áreas, la falta de creatividad, de ideas renovadoras, de modernización y en muchas también, del esfuerzo y dedicación que la atención del estado hoy exige eran evidentes. Y ese estado generalizado de los funcionarios, además de la falta de buenos resultados para toda la comunidad, generan automáticamente pérdida de autoridad en las filas que les toca conducir, con lo cual como una espiral, el desgaste baja desde la cumbre y socava las raíces.
Un intendente al que nadie le pone en duda su esfuerzo y entrega física en su gestión cada día contrastaba más con gran parte de su gabinete. Alvarez se veía cada día mas solo y la gran pregunta era: “¿Está sólo porque no se permite ser acompañado o porque no lo pueden se-guir?. La respuesta más cierta tal vez la encontremos con el andar del nuevo equipo.
Lo cierto es que cuando el gobernante el 1 de noviembre afirmó “sea cual fuese el resultado de las elecciones de noviembre habrá cambios y reorganización del gabinete” agregando que las áreas de Cultura, Deportes y Turismo serían seguramente las de los primeros cambios, “pero no las únicas” era evidente que la decisión ya estaba to-mada y hasta se desprendió del propio intendente que aceptó que “estoy trabajando en los nuevos equipos e intercambiando proyectos y papers con gente especia-lizada en cada una de estas áreas”.
Nadie puede pensar entonces que Alvarez comenzó a armar este elenco de funcionarios el 15 de noviembre. La mayoría de esos equipos ya estaban presentando sus propuestas y proyectos. Sin embargo, para no eludir aquí un hecho sorprendente, hubo algunas “extrañas” reacciones con el caso menos pensado. Desde algunos medios y redes se cuestionó el desplazamiento del anterior titular de Cultura y el propio funcionario en una actitud absolutamente reñida con la mas elemental ética del funcionario se aferró al cargo y hasta desconoció la facultad excluyente del intendente de designar y cambiar o quitar a cada funcionario de su gabinete sin tener que dar demasiadas explicaciones si así lo considera.
Ningún funcionario debería dejar de poner su renuncia al cargo que ocupa al menos tras cada proceso electoral. Eso es capítulo sustancial del manual del funcionario que por razones solamente populistas y de comité se fueron dejando de lado.
En este caso puntual llama mas la atención, porque al margen de la consideración que cada uno pueda hacer de los 10 años de gestión del anterior subsecretario, el cambio mas anunciado era precisamente el de él, toda vez que ya en el mes de julio al cerrarse las listas de candidatos, el titular de Cultura aceptó ocupar un lugar en la nómina de consejeros escolares que (al menos por entonces) lo ubicaban ya con un pie en el Consejo Esco-lar. Nadie, ni del partido gobernante ni en ningún medio ni en las redes, en ese momento criticó la nominación. Y naturalmente en el transcurso del proceso electoral militaron la boleta con el candidato y suponemos que a la hora del cuarto oscuro deben haber depositado esa boleta que con unos votos mas hubiera consagrado electo al funcionario.
¿Quién podía no imaginar que desde el mismo momento de cerrar las listas de candidatos, el intendente no comenzaría a buscar la nueva conducción de Cultura?. En realidad jamás supusimos que el propio funcionario no advirtiera que “no se puede estar en la misa y en la procesión”. Ir por el Consejo Escolar era dejar su sillón. Mas evidente que eso es no conocer regla alguna de como funciona esto. El 14 de noviembre, cuando las urnas dieron su veredicto, Alvarez ya tenía medio gabinete renovado y varias carteras prometidas. Algunos de los nuevos funcionarios rechazaron varias ofertas laborales -algunas mucho más tentadoras que las del municipio- entre octubre y diciembre. Nos consta.
Todos cumplieron su palabra de esperar que Alvarez completara su equipo y decidiera que era el momento de comenzar sus tareas. ¿Con qué responsabilidad se manejan quienes se expresan casi como pidiendo que el intendente pida compromiso a los demás pero no lo tenga él en reciprocidad? Y para curarnos en salud y cerrar esta cuestión que no merece tal vez ni tantas líneas, quienes aduzcan no tener tanta información, como suelen excusar cuando faltan razones, solo señalamos que no es información secreta la que desgranamos aquí. Solo sentido común. Si un funcionario acepta ir en una lista de candidatos con amplias chances de acceder a ese cargo, y sobre todo en un proceso electoral que culmina 20 días antes de que deban asumir esos cargos electos, NO HAY QUE IR A NINGUN SERVICIO SECRETO PARA SABER QUE EL GOBERNANTE VA A BUSCAR SU REEMPLAZANTE ANTES DE LAS URNAS.
Si luego hay un “accidente” electoral que deja afuera a ese funcionario, no es nada más que una de las alternativas propias de una elección. Solo eso.
Volviendo al tema central. El intendente que no debe dar demasiadas explicaciones sobre las razones por las cuales elige su equipo de colaboradores, ante cualquier opinión y en estricto off repite: “Nadie caminó tanto todo el distrito como yo en la pasada campaña. Y escu-ché a todos. Atentamente. No me manejo por lo que dicen en redes sociales, ni por amistades ni por el cariño personal que puedan despertar algunos funcionarios. Escuché atentamente a la gente. Y sé que cosas exigían un cambio. Ahora espero los resultados y por las dudas todos saben que guardé en mi escritorio sus renuncias para usarlas apenas lo crea necesario….”
Un intendente que priorizó la gestión y su gobierno por encima de los cálculos meramente electorales. Que no titubeó ni ante las más que imprudentes manifestaciones públicas de dirigentes partidarios y otras maniobras bastante burdas que se lanzaron. “Algunos de esos lobies van a estar peor en un par de meses. Sería mejor que entendieran que el intendente soy yo y los funcionarios no me los designa nadie. Y menos por las vías que utilizan”
Al margen de lo que resulte cada gestión, la postura del intendente no puede menos que ser valorada y respetada. Lo que produzcan sus nuevos coequipers lo dirá el tiempo.
Y nosotros también. Claro.

(Editorial publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del 07-01-2022)

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