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Editorial: Que lo mas no pierda de vista lo que parece menos

Hace algunas semanas este autor dialogaba con un grupo de dirigentes e influyentes vecinos de una ciudad vecina y escuchaba de ellos generosos elogios para la gestión municipal de General Paz. Un ex intendente de ese distrito comentaba: “Es increíble que en estos tiempos Juan Manuel (al que conoce muy bien) pueda entregar barrios de vivienda y comenzar otros; que anuncie la creación de la terapia intensiva después de haber dotado al hospital municipal de tecnología como el tomógrafo, equipos de imágenes, camas y sobre todo lo mas caro: equipamiento humano. Que pavimente la laguna, que haga asfalto en Loma Verde y Villanueva, cloacas y tantas cosas mas.
¡Mirá si acá hiciéramos un poquito de eso! dijo mirando al grupo de sus amistades.
Es tan alto el concepto que ha logrado el joven alcalde ranchero que pocos días después nos enteramos que un dirigente de su propia fuerza de otra localidad cercana lo llamó para pedirle si podía venir por acá a charlar de la gestión y de paso a sacarse unas fotos para la campaña venidera, “porque una foto con vos (le dijo a Alvarez) acá suma muchos votos”.
Nada de esto es imaginación sino el relato de episodios reales y palpables y con dirigentes con trayectoria dignos de credibilidad.
Ahora bien. Sobre todo esto los rancheros tienen sus propias opiniones coincidentes y disidentes y todas valorables.
Pero el eje de esta columna de hoy pasa por lo que este mismo autor observó en la “ciudad del diálogo” apuntado. Al recorrerla pudo ver el estado de todas sus plazas, sus boulevares, sus largas avenidas con canteros centrales y hasta sus amplísimos espacios verdes de centros de turismo y no pudo menos que registrar algunas fotografías y detenerse algunos minutos observando tamaña prolijidad y atención.
Diría Larralde: “Me dije pa´mis adentros….” “Acá no harán grandes cosas pero las no tan grandes las cuidan bien”.
Luego de disfrutar la belleza de arboledas con podas para un cuadro; veredas hasta de un vintage notable y varias plazas sin un papel en el piso, emprendimos el regreso al Ranchos de las grandes obras y una gestión que trasciende sus fronteras. Y al acceder desde la ruta 29 también nos dispusimos a las fotos. Y por cierto que nos pareció que los criaderos de pollos unos metros mas adelante de una moderna inversión gastronómica y hotelera recientemente inaugurada no “cuajaba” en la escenografía. Mucho menos el aroma que se respiraba ya por ahí. Es el olor que te recibe en la puerta de tu casa ranchero, me dije. El pasto no estaba cortado “como allá” ni parecido. El frigorífico ya tendría que ser motivo de análisis, claro está que con el tiempo necesario, pero a nadie se le puede ocurrir que en ese sitio pueda seguir muchos años mas. Enseguida aparece un amplio terreno de compraventa de chatarrería que bien debería estar subordinado a una Ordenanza de regulación urbana que, seguramente por tanto trabajo, los concejales nunca logran promulgar y obligar a que se cumpla.
Estamos en tres (¡¡¡) o cuatro cuadras de recorrido desde la ruta. Y ahí nomás aparece un tambo. Siiiii.
Si un tambo como si no alcanzaran las 24.000 Has del distrito para montarlo en otro lado y con todo el respeto que merecen quienes son sus dueños y productores que en estos tiempos son laburantes. Y eso merece todo el respeto. ¡Pero también criar cerdos es un laburo y no puedo alimentar lechones en la Plaza de Mayo!. De ahí en mas los ya eternamente reclamados locales ferias a los que nadie se anima a ponerle un encuadre y naturalizamos como lo mas normal tener remates ferias con cientos de cabezas al lado de un confortable complejo de cabañas para turistas.
Y así sigue. No es que ya en pleno ejido urbano algo cambia. Lo que pretendió ser una nueva terminal de ómnibus muestra un estado lamentable. Y mucho mas en el centro el aroma y el polvillo llenan el ambiente. ¿Nadie en el Concejo Deliberante tiene nada que decir pero en serio?. ¿Estarán estos temas en la próxima campaña electoral de todos los candidatos o nadie se anima a ciertas cosas?.
En esta argentina, cualquier medio que describa esto pierde varias pautas publicitarias por el gran pecado de “contar lo que está a la vista de todos”.
Pero a los los ediles les garantizamos que igual cobran hasta el último día de sus mandatos sus dietas por mas Ordenanzas que legislen. ¿No ven nada de esto o a qué le temen?.
Y la nómina de ejemplos apenas comienza. Recorrer todas las avenidas, los paseos públicos, las veredas que hace años NO EXISTEN en toda la ciudad a punto tal que no hace mucho el propio gobierno municipal dictó un decreto prohibiendo la circulación de automotores un día a la semana durante dos horas, PARA QUE LA GENTE PUEDA SALIR A CAMINAR (naturalmente por las calles).
En definitiva todo es mas o menos un combo parecido. Por la ruta 20 de Chascomús lo que se observa con el tránsito (ya un dislate que no puede esperar un día mas) y el estado general edilicio del centro urbano, con decenas de viviendas abandonadas desde hace años, convertidas en criadero de insectos y otros males, mientras hacemos campaña contra el dengue y otras pestes.
En definitiva: mas allá de matices, lo dicho en la introducción sobre la opinión del pueblo vecino es tan cierto como relevante.
Pero tampoco puede negarse esto. Y lo afirmamos poniendo como bandera que gobernar en gran parte es decidir prioridades. Y seguramente que entre los servicios del hospital, el tomógrafo y la UTI (sobre todo en esta época) y el pasto bien cortado y los aromas de bienvenida a la ciudad, seguramente la prioridad pasa por lo primero. ¿Pero así como sostenemos que estar en pandemia no anula hacer otras obras como pavimentar la costanera lagunera, tampoco la crisis debe justificar que no atendamos cuestiones que “parecen” menores pero que hacen al manual básico de un municipio: Alumbrado, Barrido y Limpieza dijera el presidente Perón.
Y no hay excusas para que el Concejo Deliberante se quite el sayo. Es ese poder el que debe dedicarse a ordenar todo este desorden urbanístico que es Ranchos (podrían fijarse en Loma Verde para aprender algunas cosas) y si el ejecutivo no lleva adelante las tareas (que también es evidente) también es el Concejo el que debe poner acento en ello, dictar normas y hasta convocar a los funcionarios responsables a dar explicaciones en los plenarios públicos (basta por favor de comisiones secretas como si el pueblo no debiera enterarse de todas estas cosas).
Porque este suele ser un vicio muy habitual en los seres humanos: cuando nos habituamos a las grandes obras y las grandes conquistas, todo lo demás nos parece superfluo y hasta insignificante.
Algo de eso pareciera estar ocurriendo aquí. Bienvenidos los logros citados que nos ponen en el foco del ejemplo de la región. Pero que ello no signifique dejar de lado cuestiones tan necesarias de tratar como las citadas.
Pintar con los mas lindos colores la casa no debe significar dejar de barrer la cocina, limpiar las habitaciones y sobre todo limpiar y desinfectar los sanitarios. Que muchas de las grandes cosas logradas no deban usarse a pleno por las consecuencias propias de no atender las que parecen menores.

(Editorial publicada en el edición de TIEMPO de Ranchos del viernes 11 de junio de 2021)

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