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Editorial: ¿Solidaridad ingenua o egoísmo miserable?

La extensa cuarentena y el agravamiento de la pandemia que ha llevado al área metropolitana de Buenos Aires a una situación que muchos consideran límite y cercana al colapso del sistema hospitalario tanto de la CABA como el conurbano provincial ha abierto un debate que crece hora a hora en la población del interior y que por cierto cuenta con razones atendibles en cualquiera de las posturas que se adopten.
Todo se acentuó cuando con diferencia de pocas horas coincidieron el anuncio de pase a fase cinco del distrito de Chascomús en una situación muy difícil de compatibilizar con lo que dicen las normas vigentes para acceder a dicha categoría que prácticamente habilita a toda la comunidad a llevar adelante una vida casi normal.
Restoranes, bares, pesca, reuniones sociales de hasta 10 personas, actividades recreativas y todas las comerciales y profesionales vuelven a funcionar con este cambio que fue anunciado casi con bombos y platillos por el intendente municipal y su gobierno.
Ocurre que Chascomús registra 9 casos positivos, 8 de los cuales se han recuperado, pero al momento del anuncio seguía teniendo un paciente activo y 8 en estudio. Nada de eso registran sus distritos vecinos Lezama, Castelli, Pila, Belgrano o Gral Paz que sin embargo no han habilitado en ningún caso tamaña flexibilizacion.
Casualmente (?) pocas horas después del anuncio que sorprendió a vastos sectores de la ciudad, uno de los principales asesores en materia de salud del presidente de la nación, el Dr. Eduardo López se refirió en sus habituales apariciones en el canal América a la necesidad de comenzar a derivar pacientes positivos de Covid 19 de la gran metrópoli con cierto grado de complejidad y con altas posibilidades de terminar en una terapia intensiva al interior, “teniendo en cuenta que hay distritos que hoy no tienen casos (sic) y con muy buenas terapias intensivas como (…) o Chascomús…..”
El epidemiólogo nombró en total tres ciudades bonaerenses, una de ellas la vecina citada. Vale decir que al autor de esta columna no le pasó desapercibida la coincidencia. Pero a lo dicho se sumaron al día siguiente las declaraciones de dos importantes funcionarios municipales mostrándose en un caso totalmente a favor de recibir pacientes de Covid en el hospital S. V. de Paul y poco después otro importante funcionario aseguró que el nosocomio tiene sus puertas abiertas para pacientes del CABA. Ya, en tren de análisis, que es mas que una especulación, resultan demasiadas las coincidencias como para tomarlas como meras casualidades y llevan por el contrario a algún tipo de convenio o acuerdo para que las terapias chascomunenses (entre hospital y clínica suman unas 15 camas de UTI aunque no todas acompañadas de respiradores) y esperar que sean derivados pacientes a esta ciudad u otras del interior es algo mas que una posibilidad.
Planteado que fue el tema en la mañana de las radios de este grupo este miércoles, comenzaron a rodar respuestas de todo tipo a favor y en contra de la iniciativa.
“Es lo mas lógico. Una cuestión de solidaridad. Son compatriotas que de pronto necesitan de nuestros servicios para salvar sus vidas como tantas veces desde el interior necesitamos derivaciones para nosotros” fueron muchas de las respuestas recibidas. Pero no fueron menos las que opinaron que “el cuidado sobre todo de nuestro personal de salud debe estar por encima de todo. Las comunidades que nos hemos cuidado tres meses a costa de cualquier sacrificio también hemos protegido a nuestro personal de salud. Y está demostrado que entrar en contacto con pacientes positivos aún con todos los recaudos ha terminado contagiando y aún costándole la vida a nuestros médicos, enfermeros y personal auxiliar, Rotundamente no” dicen por el otro lado.
Es muy extraño que un periodista plantee un tema editorial sin tener posición tomada al respecto. Y este autor, acepta que este es uno de esos casos donde resulta de alto interés plantear la discusión, pero reconociendo que tiene posiciones encontradas. Que ve razones lógicas en una y otra postura. Convencido estoy que no aceptaríamos mansamente que un ser querido esté en riesgo de muerte por colapso del servicio de una ciudad y que no reclame por la derivación a otra que puede salvarlo a pocos kilómetros. Casi un principio de solidaridad.
Pero también es atendible la postura de aquellos que como en el caso de un hospital como el Campomar expresan como una injusticia que no habiendo tenido un solo caso positivo, se pueda generar por causas de derivaciones foráneas un foco que afecte al personal de salud y “tengamos que ser derivados los rancheros a otros centros de alta contagiosidad porque nos quedamos sin hospital”.
Algunos creen ver en esta postura egoísmo o hasta son muy duros y hablan de miserias.
“La solidaridad bien entendida comienza por casa” nos dijo una lectora del grupo digital. “Solidaridad es hacer barbijos y donarlos. Solidaridad es habernos pasado tres meses sin ir a una ciudad vecina para cuidarnos y ahora nos traen los enfermos de esa ciudad a las que nos prohibieron visitar” se escucha.
No falta el debate entre los hombres de guardapolvo y los gobernantes. Cuando algún médico se opuso férreamente a recibir pacientes del conurbano, algún funcionario le respondió: “Decile vos que no a Axel (Kicillof) que mandó la plata para que vos cobraras tu último sueldo….”
Podríamos extendernos por varios espacios como este en favor de una u otra opción. Pero hemos pretendido poner el tema en la superficie y procurar un debate serio, responsable que evite las simplificaciones tan usuales en las redes sociales donde con una ligereza que asombra y sin muchos elementos se apuesta por una u otra postura.
Es evidente que nunca es fácil estar en los zapatos de quienes gobiernan, pero mucho menos en circunstancias como estas. Naturalmente que el gran deseo es que la pandemia comience a disiparse, llegue el esperado remedio que cure y no haya que llegar a situaciones como la expuesta. Pero en caso de ocurrir, habrá que dotarse de una alta cuota de responsabilidad social y ante lo que nos parece bien o aquello que nos resulta incomprensible aceptemos lo que decidan quienes hoy tienen la enorme responsabilidad de tomar medidas nada cómodas en medio de una circunstancia de duración y efectos insospechados para la humanidad.

 

(Editorial publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del viernes 26 de junio de 2020)

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