
Editorial: EL VIRUS ES LO PEOR, PERO TIENE COMPETIDORES CERCANOS
26/04/2020
Por Héctor Ricardo Olivera – hectoroliver@speedy.com.ar
La pandemia que nos azota ha comenzado una escalada preocupante.
Es lógico que el Presidente de la República esté al frente de la línea de combate por obvias razones de responsabilidad institucional.
Pueden argüirse apreciaciones diferentes pero digamos que es lo que corresponde por parte de quien encabeza el Ejecutivo.
Llegará más tarde la hora de evaluar su desempeño, pero no parece ser este el tiempo de análisis detallado.
Es cierto que hay opiniones diversas y algunas originales, como la de Luis Juez que con su cordobesísimo sentido del humor en serio dijo que “Fernández está agarrado al COVID-19 como un cordobés al fernet”.
Lo que no puede evitarse es denunciar a los que, siendo supuestamente parte del mismo Gobierno, se dedican a moverle el alambre al Presidente que hace equilibrio sin red y a 100 metros de altura.
Los casos son muchos y vale la pena citar algunos de los más notables como para saber donde estamos.
Horacio Pietragalla Corti es hoy Secretario de Derechos Humanos de la Nación.
Se trata de un hijo de montoneros desaparecidos.
Su padre, “Chacho” fue asesinado por la peronista Triple A y su madre, Liliana Corti por la dictadura.
En su calidad de funcionario del actual Gobierno Pietragalla hizo una presentación solicitando la libertad del recluso Ricardo Jaime, preso confeso de delitos de corrupción en el tiempo kirchnerista junto con la de uno de los hijos de Lázaro Baez, el cajero de banco transformado en dueño de la Patagonia y ya había gestionado la libertad que le fuera otorgada a Luis D´Elía.
Todo lo hizo pasando por arriba a la Ministra de Justicia, Marcela Losardo y al mismo Presidente.
No se por qué los hijos de padres asesinados por cuestiones políticas suponen poseer una condición superior que nadie les otorga.
Cuentan sí con la natural solidaridad de todos, pero esto no los habilita para actuar como si fueran elegidos por algún culto desconocido para el resto de la gente.
El Presidente se comió la galletita porque Pietragalla es de la Cámpora y tiene, por ende, facultades extraordinarias que le cuelgan una gineta de indemnidad.
Otro caso es el de la abogada Graciana Peñafort, Directora de Asuntos Jurídicos del Senado (¿qué tal?), que lo es a su vez de la Jefa Cristina.
En condición de tal presentó ante la Corte de Justicia de la Nación un petitorio de certeza para la eventual realización de una sesión de diputados por vía de teleconferencia.
La Corte ya rechazó el pedido que es absurdo porque un Poder no puede invadir jurisdicciones de otro si es que queremos mantener tanta Democracia como nos sea posible pese a los intentos negacionistas de esta gente.
La letrada Peñafort, como si fuera una abogada de peso, le dijo a la Corte que en todo caso la Historia se escribiría “con sangre o con razones”.
Que desde un despacho de supuesta jerarquía institucional se hable de sangre en la argentina es un agravio a la memoria y una asquerosa y revulsiva imagen del pasado.
Se puede seguir con la reforma que puso a los testigos protegidos bajo la custodia de Juan Martín Mena, Vice Ministro de Justicia y soldado declarado de Cristina.
Algunos ya renunciaron a la custodia porque, en verdad, es como poner al lobo a controlar los corderos.
La lista, interminable, sigue con el desvarío de Adriana Puigrós, Vice Ministra de Educación.
Quizás creyendo que así se vuelve a la lejana juventud, dijo que el virus fue lanzado por el neoliberalismo.
Denostó la evaluación educativa que, dijo, busca eliminar alumnos porque discrimina.
De enseñar ni hablemos…
En tiempos de la dictadura decíamos nosotros que si el comunismo no existiera, los militares lo hubieran inventado.
Lo mismo se puede decir de estos nuevos mini parientes.
Si el neoliberalismo no existiera, lo hubieran inventado.
Puede alguien replicar, y es aceptable, que en medio de la crisis no es hora de hablar de Política.
Pero acá se ha dicho que será solo ella, la Política, la que nos organice y conduzca.
Por ello y al final, vaya también un llamado a los Legisladores que no pueden dejar su espacio vacío nunca y menos cuando hay en el poder un grupo dividido en sus ramas pero firme en su vocación autoritaria.
Si los médicos y enfermeros cumplen con su labor, deben ellos ir al Parlamento, que es su hospital.
Y una nota final para el Ministro de economía, un silencioso instrumento de una orquesta que desafina, oculto tras su intrigante academicismo.
Es falsa la competencia entre Salud y Economía.
Son dos caras de una misma moneda, complementarias e iguales de importantes.
Por eso el equilibrista al que su propia tropa le mueve el alambre debe asumir que la Argentina es, aún en medio de la pandemia, una República y no un sanatorio
Y por favor, ¡frenen los precios de los alimentos que crecen como locos y sin barbijo!.
