Editorial: Una primera decepción de la campaña
Acaba de visitar la ciudad uno de los firmes aspirantes a gobernar la provincia de Buenos Aires en los próximos cuatro años. Este medio tuvo la posibilidad de mantener una extensa entrevista con el, y luego compartir la conferencia de prensa con muchos medios que llegaron hasta Ranchos para la cobertura y todo ello ha generado una rareza periodística como es la de ocupar esta columna editorial con el mismo tema central de toda la edición. Pero es que resulta ineludible referirse al balance que dejó el ex ministro de economía de la nación Axel Kicillof tras sus encuentros con la prensa y hasta en su mensaje ante los simpatizantes partidarios. La ansiedad que impera en el sector de la sociedad que no solo dice, sino que siente que no forma parte de la tan mentada grieta y espera con ilusión que surja en una campaña tan importante una agenda ajena a esa división binaria de la política lejos estuvo de verse amainada por el visitante. Todo lo contrario.
Las fallas del actual gobierno, sus errores y los que le adjudica el candidato opositor, las acusaciones como «todo lo que dicen son mentiras», «viven tratando de dividirnos» y una enorme cantidad de similares conceptos, dichos por un dirigente que por edad es de una nueva generación, con fuerte imagen de docente universitario y que como es sabido, administró la economía del país durante varios años, no solo hacen presumir sino que exigen de él otra vara. Otra dimensión de candidato.
Elegir como principal error del actual oficialismo «que son muy mentirosos» no sería avalado por ningún consejero de campaña medianamente capacitado. Simplemente porque resulta muy evidente que el ocultamiento de hechos, datos y sobre todo cifras y la distorsión de los mismos fueron una característica del gobierno anterior que integró Kicillof y especialmente en el área económica que él condujo. Bastaría con recordar los índices de inflación que el INDEC de entonces suministraba; o la pobreza argentina por debajo de Alemania a la que dejó de medirse «para no estigmatizar». Pero el propio ex ministro cayó en una aparente traición de subconsciente cuando afirmó: «Tomaron el país con un dólar de nueve pesos o de catorce y ahora está en cuarenta y cinco».- Está claro que el actual gobierno – que le otorga posibilidades mucho mas amplias para juzgarlo que las que parece aprovechar el candidato – realizó una devaluación tremenda que ha llevado a la moneda estadounidense al valor citado. ¡Pero que justamente el ministro de economía que entregó el poder a este gobierno no se atreva a decir que valor tenía ese dólar al momento que se alejó y lo ubique «en 9 o en 14» habla por si solo de como eran las cosas de las verdades y la transparencia entonces!.
Lo real es que si la campaña mas larga del plantea, que ya está lanzada y probablemente culmine cerca de fin de año tendrá a los candidatos contándonos lo malo que ha sido uno y su opositor haciendo lo mismo pero en relación al otro, pobres tiempos esperan a la argentina. Contarnos a los que queremos saber que pasará con el país, la provincia y también los municipios a partir del próximo 11 de diciembre, lo que pasó en los años largos del anterior gobierno y a ellos en su pretensión de regresar relatándonos lo mal que ha hecho las cosas el gobierno que termina su mandato es un menosprecio que ningún argentino necesita ni merece. No lo necesita nadie, porque los creyentes religiosos extasiados de fe que conforman los llamados votos cautivos de unos y de otros no necesitan ninguna explicación, porque ni quieren escucharlas. Ya saben los apóstoles de Cristina a quien votarán. Ya saben los peregrinos de Mauricio lo propio. No merecemos el resto que como único elemento convocante para obtener el beneficio de nuestro voto nos enseñen como han gobernado uno y otro.
Y en tal sentido, le concedimos – y aún le mantenemos el crédito -al joven economista la ilusión de hallar en él algo de lo esperado. Por su juventud con experiencia. Por sus lauros. Por su nivel académico.
Si todo lo que tiene para decir Kicillof es que los actuales gobernantes son unos mentirosos, que hay una campaña sucia que pretende dividirlos, que el país está endeudado y que aún siguen trabajando en lograr que todos los que le quieren ganar a Macri se unan en una gran coalisión, no seremos nosotros los que callemos que sentimos ante ello una gran desazón.
(Editorial publicada en la edición del sábado 1º de Junio de 2019 del Semanario TIEMPO de Ranchos)
