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Editorial: Lo que Pilar no merece

La visita de la gobernadora a Ranchos en las últimas horas ha servido para poner de manifiesto en toda su dimensión el clima en el que estamos envueltos los habitantes de gran parte del país con las características propias de cada región, pero con denominadores comunes que deberían alarmarnos ciertamente.
Cuesta comprender el grado de agresividad e intolerancia que ha ganado los espíritus en este caso de los rancheros y que procuran dirimir por cualquier vía, menos claro está, la del diálogo sincero, ameno, cordial como debiera imponerse entre vecinos de una pequeña comarca como la nuestra.
Hace unos meses nomás, el campeonato mundial de fútbol y la selección albiceleste fue la causa por la que la pasión desbordada sirviera de excusa para que cualquiera considerara estúpido a su vecino, el otro le respondiera subiendo la apuesta y terminaran sumándose todos a la descalificación colectiva como si se tratara de bromas. Ocurre lo mismo con las disputas del fútbol local, otra excusa para que a través de la redes muchos consideren que pueden expresarse como si la civilización aún no hubiera llegado. «Pero si es solo un partido de fútbol» tratan de excusarse aquellos que lo mas simpático que les pinta es decirte «estúpido». «negro vago» o «corrupto».
Observar como se comporta esta amplia franja de la sociedad en nombre de estar «a favor» de la gobernadora o « ser sus mayores críticos» lo primero que permite es ver como gastan energías en mostrar que son diferentes haciendo exactamente lo mismo. Hablan desde un lado del odio que hay del otro lado y lo hacen afirmando un odio propio que los des-califica. Pretenden respeto sin aplicarlo en su pretensión. Desconocen lo evidente cuan-do no les sirve a sus molinos e inventan datos para menospreciar al otro.
Procuran justificarse en el clima social reinante. El clima, vale decirlo lo generamos nosotros mismos. Desde cada uno. Y lo ali-mentamos si todos establecemos como regla básica el trato respetuoso sobre todo en las diferencias.
No es de alguna lógica subirse permanentemente al ring y reclamar porque nos tiran golpes.
Se ha señalado desde los sectores opositores que la gobernadora huye de la gente, que vino escondida, que es (todo lo que se pueda calificar).- Y es cierto que hay temores en los ámbitos de gobierno. Y aunque parezca a veces exagerado es la misma gente la que lo genera. ¿O acaso en las redes sociales no sobran los que dicen querer tenerla cerca para descargar todo tipo de agresiones?.Pero es bueno recordar que cuando los gobernantes eran de otro signo (al que los ahora opositores adhieren) como el ex gobernador Scioli, la primera condición que imponía era « no tener contacto con la gente» y previamente se seleccionaba UN MEDIO de prensa local (uno) para concederle un par de preguntas (fuimos elegidos mas de una vez para ello).- Fue con una visita de Scioli cuando sus fuerzas de seguridad demoraron a unos 20 vecinos por varias horas. Fue Scioli el que dejó al entonces intendente Veramendi colgado de la puerta de su auto cuando se alejó tras inaugurar la pileta cubierta de la laguna.
Solo para agregar algo mas: llaman la atención algunos docentes expresándose como lo hacen al reclamar por lo que seguramente son legítimos derechos. ¿Es qué acaso no tuvieron litigios salariales con la gestión provincial anterior?.
Mucho hay para reclamarle a este gobierno provincial. Pero también mucho había para reclamarle a un corrupto que encabezó la o-peración para quedarse con la fábrica del dinero de curso legal en la argentina como el presidiario Amado Boudou que llegó a Ranchos nada menos que a presidir los actos del principal acto del calendario ranchero estando ya procesado en la causa que ahora lo tiene condenado.Y por suerte, la ciudadanía se repartió entre los que lo llenaron de mimos y los que lo respetaron en su investidura y todo transcurrió normalmente.
¿Quién se atreve a asegurar que Vidal es mejor o peor que lo dicho? Claro está que las opiniones (opiniones) estén de un lado y del otro.
Pero de allí a no aceptar ni los errores propios ni los aciertos ajenos. Ni la investidura de unos (caso la gobernadora) y otros (el intendente por ejemplo) es de una ignorancia que solo sirve para descalificar al que opina.
A pocas horas de la fiesta de nuestra virgen y en una edición tan especial para este medio como la de un nuevo aniversario, expresar esto no es grato por cierto.
Pero ser testigos de esta descarnada lucha de descalificaciones, ofensas y agravios, tampoco nos predispone a la mejor forma para abordar estas celebraciones.
Ojalá seamos capaces de darle espacio a la reflexión y la cordura. A ser diferentes cuando nos creemos diferentes.
A ratificar que la civilización llegó y nos llegó.
De lo contrario hablar de festividad, de nuestra Patrona y de una celebración será una hipocresía que Pilar no merece. Claro que no.

(Editorial publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del 12 de Octubre de 2018)

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