La Columna del Domingo por Héctor “Cacho” Olivera: “ Prevenir el desCARRIÓlamiento”
El juego del vigilante y ladrón que se ha apoderado de la escena nacional no puede distraernos de las cuestiones de fondo.
No es que carezca de importancia que la Justicia haga lo que no hizo a su tiempo y esté hoy abocada a ejercer su majestad y terminar metiendo presa a la ex Presidente y toda la banda que la acompañó durante su tiempo de desvarío.
Pero gobernar es mucho más que eso.
Se trata de poner en orden el descalabro heredado y aplicar medidas que hagan posible el crecimiento económico pero además y quizás más que este, la vuelta a una sociedad con valores cívicos y morales que nos permitan ser simplemente una gran familia normal, respetuosa del otro y respetada por los otros.
Aquí es donde se torna necesario comprender en profundidad de dónde venimos, para que caprichos y apresuramientos dejen lugar a la mestura no carente de firmeza pero adecuada a las dificultades que nos rodean.
El Presidente Macri y la Gobernadora Vidal parecen haber comprendido con justeza este delicado equilibrio y en función de ello actúan.
Como siempre ocurre, no todos se adaptan a esas exigencias mínimas.
Algunos por carencias intelectuales, otros por ansias protagónicas, se ponen delante de la columna aunque más no sea para la foto, sin comprender que los peligros acechan y la prudencia es necesaria.
Este es el caso de la Diputada Carrió, que en su aceleramiento por decir y denunciar antes que nadie corre el riesgo de comprometer la marcha del conjunto.
Lo ha hecho antes, más de una vez, y sería verdaderamente una tragedia que lo repitiera.
Se ha destacado como una brillante constructora de poder político pero tiene el vicio de destruir lo que ella misma construye.
Hasta parece a veces que disfruta más rompiendo lo que hizo que haciéndolo.
Exige mucha paciencia escucharla autocalificándose como la inbventora de Cambiemos, dejando apenas una puerta entreabierta para que por ella entren los demás.
Debe entender que el que hizo la hazaña fue el Presidente Macri y su gente, a la que se sumaron acertadamente las huestes de Carrió y de la UCR en condición de socios minoritarios.
En verdad, el socio mayoritario fue simplemente la gente, ansiosa de terminar con un sistema infectado.
La Diputada debe comprender que ahora no está en la oposición sino que es parte del Gobierno al que debe sentirse comprometida.
No se trata de desdibujar el aporte de cada uno, pero sí de poner un orden mínimo que impida descarrilamientos.
Decirle públicamente a la Gobernadora que su Jefe de Policía es un narcotraficante es una abventura que no ayuda al reordenamiento en que está empeñada María Eugenia Vidal.
Ocurre que la chaqueña aporteñada parece querer ser ella misma la que corra el velo de su propia estatua.
Su innegable capacidad académica, su honestidad probada debe complementarse con la idea que el procerato nunca es contemporáneo con el prócer.
Hoy por hoy lo que se necesita es firmeza, severidad de juicio pero maneras políticamente inteligentes para terminar con un sistema viciado que nos ha hecho tanto daño.
Naturalmente no todos somos iguales.
De hecho los que visitan Comodoro Py nada tienen que ver con la buena gente.
Pero fuera de esta banda está lleno de gente que sí es igual en su vocación democrática, en su compromiso ciudadano y en sus esperanzas de que podamos ser una República.
El bvedetismo no puede ser una piedra en el zapato de la Democracia.
El Presidente Macri tendrá una tarea, una más, que será la de fortalecer este nuevo tipo de liderazgo que ponga en caja a los jugadores del mismo equipo que no se porten bien.
