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Editorial: Cuando no te dejan ni el banquito

En apenas un puñado de días la justicia argentina sacudió a la opinión pública con decisiones que si bien responden en general a causas de larga data que a veces se remontan a denuncias presentadas hace siete u ocho años, no dejó de llamar la atención la celeridad con que varios de los expedientes que involucran a altísimas figuras del gobierno nacional anterior, sin descartar siquiera a la propia ex presidente, se hayan activado de tal forma que funcionarios como el controvertido ex secretario de transporte Ricardo Jaime, que fuera durante seis años de la mesa chica del ex presidente Néstor Kirchner y luego continuara dos años mas con su sucesora, hoy esté alojado en una celda de la cárcel de Ezeiza. Allí también han ido a parar el mega-empresario (antes era cajero de un banco) Lázaro Baez, y por estos días desfilen por los tribunales federales el ex presidente del Banco Central, el ex titular de la AFIP Etchegarary y que esta semana próxima esté citada nada menos que la propia doctora Cristina Fernandez de Kirchner.
Para que no parezca una grosera omisión de este autor, en forma paralela también han aparecido causas que deben esclarecerse que involucran al actual presidente (que hasta el momento parecen de menor entidad) y otra mas complicada que tiene como protagonista a un ex funcionario suyo del gobierno de la ciudad y actual intendente de Lanús.
Solo que el eje de este artículo no es revisar las causas que hoy están en el candelero, entre las que se suman las de Boudou, Miceli (extrañamente con condena a cuatro años de prisión pero en libertad) , De Vido, López y otros.- La cuestión es el comportamiento de la justicia, sobre todo la del fuero federal en el país.
No existe forma, ni aún resignándose a la mayor ingenuidad, de pensar que todo este destape de los casos citados y otros que parecieran avecinarse ( las causas de los hoteles de la familia Kirchner y las denuncias por presunto lavado de dinero vienen muy aceleradas) estén enmarcadas en los tiempos de la justicia. Estrictamente en los tiempos de los pasos procesales que requieren determinados plazos.
Todo indica que están mas relacionados a los tiempos políticos y al cambio de color en el gobierno nacional, en la conformación del Poder Legislativo y hasta en la integración de organismos judiciales como Casación y otros entes de contralor.
Vale hacer un poco de historia, al menos de la que puede dar fe este autor por haberlas escuchado personalmente. Hace ya varios años – 2008 al 2010 – un viejo conocedor de los pasillos de tribunales le aseguró a este editorialista, que « el día que se vayan los Kirchner, habrá una cola de jueces peleándose y con los camiones celulares de culata para meter presos a muchos de este gobierno».- Recordar aquella frase y la respuesta casi automática: «En este país no va preso ningún poderoso» y la reafirmación: «Esperá y me vas a dar la razón. Jamás en la historia un gobierno se ganó tanto el odio de tantos jueces. Sobre todo de muchos que hoy les responden por el miedo que tienen ante amenazas concretas. Pero apenas dejen el poder, irán por ellos. Hasta lo mas alto. Los mas altos» repitió la fuente.
Es imposible no recordar esto ante lo que está ocurriendo. Panorama en el que sería torpe descreer de todo y pensar que no ha existido corrupción en la obra pública y en las licitaciones de todo tipo. De gobiernos que en cinco o seis años no pudieron ter-minar una obra como la doble vía de la ruta entre la rotonda de la ruta seis y los bosquecitos cercanos a Brandsen en la ruta 215 en una extensión de no mas de 12 o 13 Kms y que llega hasta donde tiene su casa la hermana de la ex presidente de la nación. Una obra que no puede durar mas de un año lleva seis y no se termina.
De estas hay cientos en en todo el país y lo peor que muchas ya fueron pagadas totalmente. Toda y con algunos incrementos. Pero no están hechas.
Es imposible creer que Baez, Elaskar, Fariña, Rossi, Jaime, Boudou, etc. etc todos íntimamente ligados a la familia Kirchner no hayan cometido «deslices». Tampoco Bonafini, Shocklender y sus sueños compartidos. Y el Fútbol para Todos. Y Aerolíneas, y los trenes, y el Plan Kunitas, y la comprar de los deshechos de trenes a España y Portugal.
Y vale agregar los negociados con Venezuela, y Uberti, y Antonini Wilson y los millonarios subsidios a Milagro Sala.
Y podría seguirse.
La pregunta es: ¿ A todos le llegó su San Martín justo cuando perdió el poder el espacio político de toda esta gente y ganó la oposición?.
Si algo requiere la justicia es la credibilidad de la sociedad. Es imposible creer en una república mas seria, confiable y sobre todo justa, si precisamente la misma NO PARECE justa. Ya no hablamos de serlo. También de parecerlo.
Y aprovechando el espacio y sin que sea el tema principal, debiera tomar nota el actual gobierno que en esta materia ha cometido uno de los mas graves errores que salta a la vista: imponer en la oficina Anticorrupción a una activa militante propia y a la que tuvo que modificarle con un decreto el requisito de ser abogada para poder designarla. Un disparate que no requiere mayores explicaciones.
Volviendo al tema central. Surgen dos alternativas claras: o como nos dijera aquél conocedor, muchos jueces soportaron presiones, extorsiones o simple-mente aprovecharon algunas ventajitas a la espera que cambiaran los tiempos y ahora ir por aquellos gobernantes y sus funcionarios o hay una evidente voluntad de quedar bien con el nuevo gobierno.
Ambas posibilidades no pueden menos que preocupar a la sociedad. No es esta actitud de la justicia la que nos garantiza procesos debidos y la vigencia de las garantías existentes.
Solo se nos ocurre, luego de leer hace horas que un juez sustentara un fallo suyo con la frase que instituyera el notable jurista argentino Diego Armando Maradona: Hay que investigar si al presidente « Se le escapó la tortuga» (dijo), nosotros vamos a cerrar con otra de un «jurista» de similar jerarquía ya desaparecido: Oscar «Ringo» Bonavena.-
Y tiene que ver con los gobernantes y sus funcionarios una vez que dejan el poder: Pareciera que suena la campana y los ponen sobre el ring. «Y ni el banquito te dejan» repetía el popular Ringo.
La justicia en la Argentina pareciera que espera siempre ese momento. Espera el gong de la derrota y ahí te empiezan a pegar.

(Editorial publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del 09-04-2016)

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