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La Columna del Domingo por Héctor “Cacho” Olivera: “MEMORIA, VERDAD, JUSTICIA ”

La consigna “Memoria, Verdad, Justicia” fue una bandera que el kirchnerismo intentó enarbolar como un símbolo de su propiedad.
Fue, en verdad, un ejemplo más del intento absurdo de montar una épica de cartulina que le sirviera para desplazar del centro del análisis la concepción autoritaria, corrupta y populista que fue la columna vertebral de su presencia en el Poder.
Es obvio que en su vinculación con los Derechos Humanos es fácil advertir la miseria del intento, tanto porque la causa es de todos cuanto porque sus dos abanderados sucesivos, él y ella, jamás movieron un dedo en defensa de violación alguna.
Lo que ahora los ha llevado a una confusión espantosa es advertir que Memoria, Verdad y Justicia valen para todo.
Y ese todo involucra la revisión crítica de lo que hicieron durante 12 años en los que ejercieron la condición de caciques de la República.
En sus discursos de inauguración del período legislativo tanto el Presidente Mauricio Macri como la Gobernadora María Eugenia Vidal aplicaron la fórmula para decirnos cómo estamos realmente y anticipar caminos de reparación.
Como es propio de la Política, y sobre todo de la nuestra, las reacciones fueron diversas.
Los representantes de la izquierda eligieron no estar presentes, como un modo repetido de mendigar alguna notoriedad.
Lo mismo hizo el Jefe máximo de “la Cámpora”, el también Máximo Kirchner, que prefirió quedarse con su mamá con la excusa de presenciar el discurso del ajuste que pronunció su tía, la Gobernadora de la ex tierra santa.
Más interesante que estas apostillas es analizar el comportamiento de los sectores peronistas que forman parte de ambas Cámaras.
Son claramente tres, aunque por tratarse del Peronismo, la adjetivación de claramente puede ser más una expresión de deseos que un dato sostenible en el tiempo.
El grupo camporista fue una especie de picnic de la primavera de estudiantes secundarios de los que se llevan varias materias.
Levantaron cartelitos, pegaron algunos fritos y seguramente así se sintieron revolucionarios pitucos recién descendidos de la Sierra Puerto Madero.

Como en toda revolución juvenil tiene que haber una conductora mayor, Diana Conti se sintió a sus anchas.
Los sectores más moderados y racionales del Peronismo, ligados a los gobernadores e intendentes que por eso saben que gobernar es mucho más difícil que tirar bombitas de carnaval, mantuvieron una actitud propia de gente cercana al orden republicano.
Algo parecido corrió por cuenta de los seguidores de Sergio Massa, del que tendremos que acostumbrarnos a verlo siempre sacando cuentas para ver cómo se alista para su futuro, que parece le interesa más que el futuro de la Patria.
Por eso repite obstinadamente que él tiene que rendir cuentas a los 5 millones de ciudadanos que lo votaron.
Es una visión fragmentaria de la República que sería bueno revise.
Ocurre que ante cada anuncio del Gobierno viene la propuesta aumentada y corregida por Massa.
Si el mínimo no imponible propuesto es $ 30.000 el dice $ 60.000.
Cada día se parece más a una especie de Moria Casán, que siempre encuentra la forma de salir en la tapa de las revistas y llenar las pantallas del televisor.
Lo cierto es que tanto Macri como Vidal fueron claros y certeros.
Sin gritos, sin lágrimas, sin barras rentadas, apelaron simplemente a la Memoria, la Verdad y la Justicia.
Si ésta ultima actúa rápido y bien, fortaleceremos el ánimo, comprometeremos el esfuerzo y, ¿por qué no? , tendremos la tranquilidad de ver que los barrotes separan a los buenos de los malos.

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