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La Columna del Domingo por Héctor “Cacho” Olivera: “SE OYE EL RUIDO DE ROTAS CADENAS ”

Y se armó, nomás.
Ni antes ni después de lo que debía ser, el Peronismo ha entrado en una crisis de desgajamiento que era previsible.
Tardará más o menos pero habrá de recuperarse, porque es infantil imaginar su desaparición.
Lo que sí es cierto es que sólo el poder de la billetera y el látigo podía mantener la tropa en una simulación de orden que explotó cuando se perdieron los escritorios y las lapiceras capaces de someter a los distintos haciéndoles creer que eran todos iguales.
Por segunda vez en su historia el Peronismo fue derrotado en elecciones limpias y transparentes
La primera fue la de Alfonsín, en 1983, y ahora fue la de Macri.
La diferencia es que esta vez los 12 años de soberbia y autoritarismo ha marcado más firme a la tropa lo que produce una reacción más fuerte y menos respetuosa de las formas.
La intención de reemplazar al Peronismo por el experimento kirchnerista ha implosionado como nunca antes.
La señora que fuera una dictadora liliputiense ha quedado rodeada de un grupo cada día más chico de servidores.
La Cámpora, Unidos y Organizados, el Miles de D´Elía y los seguidores de Sabatella se van diluyendo como un cubito al sol junto con el populismo y la corrupción.
En menos de dos meses, el Gobierno ha logrado asegurar el acompañamiento de sectores democráticos dentro del Peronismo, lo que le permitirá fortalecer la gobernabilidad.
No es poco, si hacemos memoria de los desbordes histéricos que vimos repetidamente.
Poco a poco las cosas se irán ordenando, de modo que oposición y oficialismo puedan convivir como indica la Democracia que los “pibes para la liberación” no entienden y su Jefa menos aún.
Naturalmente que habrá turbulencias, precisamente porque no será fácil ordenar el desquicio que dejaron.
Hay que entender que un ñoqui expulsado no es un desocupado más.
Desocupado es el trabajador que pierde su puesto.
Estos son apenas vividores que, en todo caso, deberán ser atendidos con algún subsido social.
Un tema central es saber si estaremos dispuestos a caminar por el barro y la ruta poceada .
En su libro “Irigoyen” Félix Luna escribió que “no se puede gobernar sin culpas”.
Es cierto.
De allí es que habrá que disimular errores de forma en pos de acelerar cambios de fondo.
Puede ser que haya alguna duda sobre los primeros días de detención de Milagro Sala que ya no los hay con la nueva carátula.
Seguramente no fue la mejor forma la pretensión presidencial de nombrar jueces por decreto y bien está que se haya dado un paso atrás.
Es que no será fácil desmantelar un sistema de corrupción y copamiento del Poder armado durante tanto tiempo.
Siempre habrá alguna queja de algunos que, como esas mujeres que pretenden llegar vírgenes al casamiento terminan irremediablemente solteras.
El Presidente parece estar dispuesto a meter mano.
Es de esperar que contagie a la Justicia y podamos ver presos a los que delinquieron desde el Gobierno.
No estamos en un camino de rosas.
Pero estamos viviendo un tiempo de cambio posible.
Las cadenas rotas en el Peronismo son una muestra de que son muchos en el oficialismo y en la oposición que están listos a dejar atrás un ciclo peor que una plaga de langostas que no puede repetirse.

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