Actualidad

EDITORIAL: Las armas letales en la guerra del balotaje

Los resultados electorales registrados el pasado domingo 25 en la categoría Presidente – Vice, han determinado que por primera vez en la Argentina la máxima autoridad deba ser elegida en una segunda vuelta conocida como balotaje y que disputarán solamente quienes se ubicaron primero y segundo en dicha contienda.
De tal modo, que el actual gobernador de la provincia de Buenos Aires Daniel Scioli, candidato del actual gobierno nacional que encabezó esa elección y el actual Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri que se ubicó segundo a 2,5 % de distancia del primero deberán dirimir la cuestión el próximo domingo 22 de noviembre en comicios en todo el país donde solamente se votará por una de las dos fórmulas.-
Decir que han quedado solo dos dirigentes para tamaño desafío, con la seguridad que uno de los dos será desde el 10 de diciembre el presidente de todos los argentinos por el término de cuatro años, debiera también garantizar que mas de 40 millones de argentinos somos espectadores de lo que dicen, hacen, señalan, proponen y se responden las dos figuras casi consulares de la dirigencia nacional con nivel digno de la excelencia.
Ser por unos días, «medio» presidente cada uno, debería significar tamaña responsabilidad que no debiera existir ni siquiera una mínima posiblidad de que uno o ambos se atrevan a deshonrar el sitial que les ha otorgado democráticamente la sociedad a ambos, que suman entre sí casi 18 millones de voluntades.
¿Podría pedírsele a cualquier otro dirigente del país mayor compromiso con el respeto, la prolijidad, la seriedad de propuestas y el ejemplo en todo su accionar que a estos dos elegidos en estas circunstancias?.- Seguramente no. Rotundamente no.
Sin embargo – como utilizamos permanentemente esta advertencia los periodistas argentinos !! – no pasó mas que un rato de conocidos los resultados de las primarias para que mientras el candidato opositor dijo tomarse tres días para descansar en su Tandil de la niñez, el actual gobernador – natural jefe de su propia campaña – desplegó un abanico de «advertencias», «ayuda memoria» y «alertas rojos» para advertirnos a los argentinos que no vayamos a votar a su adversario porque «es algo así como un monstruo que nos devorará a todos»; una plaga que exterminará a generaciones de argentinos o aún algo peor al que han podido desde algún destacado militante comparar con el genocida Hitler o algo mas suave, hacerlo con la dictadura argentina de 1976 en la figura de Martinez de Hoz. ¡ Nada menos !
Ha resultado tan negativa la imagen instalada que no son pocos – todo lo contrario – los miembros del propio partido de Scioli los que han salido poco menos que escandalizados a hacer pública su molestia por tan inusitada decisión. El actual ministro de Interior, Florencio Randazzo ha sido muy duro con Scioli y su candidatura y el ex ministro de Defensa de este mismo gobierno, José Pampuro ha dicho que «si el general se levanta nos mata a todos».-
Lo cierto es que mas allá de las consideraciones internas que se barajen, somos el resto de los argentinos que asistimos azorados a lo que ocurre. Ya resulta demasiado desafío a la inteligencia de cualquier humano, los cambios de anuncios del gobernador que pasó en una semana a denostar y acusar de demagogos ignorantes a quienes propusieran pagar el 82 % móvil de los salarios a los jubilados, a ponerlo al frente de sus promesas actuales a las que en cualquier momento puede llevar al 83 % pensando en ser algo mejor. O girar violentamente en su postura y afirmar que ahora quitará el impuesto a las ganancias a los trabajadores o eliminará las retenciones a los productores, todas cosas que le producían urticaria hasta las 23 horas del domingo 25 de octubre.
Pero todo eso no es mas que esa ofensa a la sensatez de cualquier argentino despojado de fanatismos partidarios. Lo realmente inaudito y agraviante es lo otro que se ha dado en llamar « campaña sucia». A tal punto llega esta actitud que se afirma que ha sido contratado un carísimo publicista brasilero especialista en …………. campañas sucias que se dedican a demonizar la figura del adversario.
Increíble pero real.
¿ Cómo puede pensar alguien que lo mejor que tiene para ofrecer es lo malo que es el otro ?.
Que puede o no ser un buen candidato o futuro buen presidente, pero que «contrario sensu» de su acusador, al menos puede exhibir que ha ganado tres veces este año elecciones en el distrito que gobierna desde hace ocho años, esto es la Capital Federal. Mientras que el candidato oficialista que aspiraba a suceder a Scioli en la provincia que éste viene gobernando desde hace igual cantidad de tiempo, ha perdido las elecciones ante una ignota y novel candidata a la que pocos le daban alguna chance de triunfar.
¿No merecería esta expresión mayoritaria de la ciudadanía un poco mas de respeto por parte del aspirante al sillón de Rivadavia?. Que tiene naturalmente todo el derecho a considerarse mejor candidato que su opositor y a expresarlo con todo énfasis.
Pero lo correcto es que nos diga que es mejor que ese otro candidato y no afirmarnos sin tapujos que el otro « es peor que el».
¿O acaso dice otra cosa esta «campaña sucia»?.
Solo resta esperar que quienes compiten con el actual gobernador bonaerense se abstengan de entrar en este terreno de la campaña. Con uno alcanza. Es cierto que uno espera mucho mas de una campaña electoral entre los dos máximos candidatos del país proclamados por la ciudadanía. Pero ante las evidencias, ya no es cuestión de ir por una pretensión llena de lógica y que por derecho nos corresponde a los votantes. En pocos días, uno de los contendientes y sus adalides nos han hecho bajar las expectativas de tal modo, que solo pedimos que al menos no nos sigan tratando de «discapacitados democráticos» que no poseemos las facultades habilitadas para discernir por nosotros mismos, usando para ello estas armas que son letales.
No para ganar elecciones. Sino para matar la credibilidad de nuestra dirigencia política.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *