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Editorial: El uso contradictorio de las nuevas tecnologías

El actual proceso electoral que lleva a las elecciones mas importantes que se recuerden en los últimos años, no solo porque se eligen todos los cargos ejecutivos en sus diferentes niveles, sino por las características de un cambio en el ejecutivo nacional con un apellido que gobernó doce años el país, el período mas largo que registre la democracia criolla en este sitial. También podría agregarse que se suma en las boletas de candidatos la elección de legisladores del Parlasur, aunque no creemos que esa elección decida algo muy trascendente para los argentinos.
Y resulta un tanto extraño la escasa información que la ciudadanía ha recibido en torno a su participación
(¿Hay algo mas importante que eso?) en dichos comicios. Concretamente, vencidos ya todos los plazos para efectuar reclamos por ausencias o errores en los padrones electorales, estos han brillado por su ausencia y falta de difusión en torno a como consultarlos. Sabemos si, de los avances registrados en cuanto al servicio que por vía de nuevas tecnologías se brinda en esta materia. Recordamos, de las elecciones pasadas, las posibilidades de acceder al lugar de votación consultando por el celular con un mensaje de texto. Servicio que seguramente otra vez estará disponible como el se brinda a través de internet.
Pero lo que esta vez no ha existido es la difusión de dichos servicios. ¡Con los espacios que dispone el gobierno nacional para ponerlo a disposición de la justicia electoral, ni siquiera en el generoso tiempo de Fútbol para Todos ha existido una campaña ilustrativa institucional!.- Y seguramente esto aparecerá en algún momento, pero vale reiterar que los plazos para corregir errores y salvar omisiones ya se acabó. ¿De qué sirve entonces la vacuna cuando el paciente ya está enfermo?.
La otra cuestión tiene mas que ver con nuestra zona y con otras del país interior, aún mas alejadas de la cibernética, donde el problema se agudiza.
Depositar tanta confianza en la difusión por internet, celulares y otras tecnologías modernas, cuando a 80 Kms de la capital de la provincia resulta imposible contar con señal siquiera de telefonía celular resulta cuanto menos un a ingenuidad.
No es la primera vez que nos referimos a esta verdadera ofensa en materia de servicios que es tanto el de internet como la telefonía celular. Basta con tomar la ruta 29, para encontrar grandes vacíos entre las ciudades de Brandsen y Ranchos; o Ranchos y Belgrano. Pero de allí al sur, en los casi 200 Kms que separan a esta última de Ayacucho, la única vía de comunicación son las señales de humo si cuenta con un buen encendedor o una caja de Tres Patitos. Quienes viajamos a menudo por esas rutas padecemos esa soledad que nos regala el aislamiento aún en tiempos de modernismo y tras décadas ganadas. Pero nuestra condición de automovilistas de paso, puede impedirnos comprender que esa situación para los habitantes de esos pagos es permanente e insuperable. ¿De qué hablan entonces gobernantes y aspirantes a serlo cuando con tanta alharaca se refieren a la entrega de computadoras a todos los niños como la herramienta de igualación de en el acceso a la educación?.- Por supuesto que esta limitante no hace que la computarización carezca de valor y resulte para aquellos que bien la usan ( no para quienes las venden en la feria del barrio) un instrumento interesante. Pero del mismo modo: ¿No pone mayor distancia entre los «privilegiados» de zonas urbanas y estos chicos de a caballo a los que se ubica cada vez mas lejos de la «civilización»?.-
Es esta misma ignorancia sobre esta palpable situación la que lleva a que cada día se remita mas información y servicio a los ciudadanos por estas vías, que naturalmente le resultan mucho mas cómodas a quienes las envían. Facturas electrónicas, resúmenes de cuenta electrónicos, comprobantes de pagos por internet. Y ahora también padrones electorales e información solo en internet.
¿ Y los que viven en los campos del kilómetro 100 de la ruta 29 que se enteren por Magoya? ¿ Y los del Km. 700 de la ruta 51 (ahí cerquita de Olavarría nomas) por el hermano menor de Magoya?
Puede que algún lector considere a esta altura nuestra opinión como la de un lobista de la industria del papel o un renegado de las modernas técnicas. Pues vaya entonces:
¿Por qué los tan enamorados del uso de nuevas y modernas herramientas nos siguen sometiendo a votar con unas largas boletas sábanas de papel que son del tiempo de María Castaña y mas obsoletas que todo lo dicho anteriormente?. ¿ Es que en este punto se les termina la modernización?
El actual gobierno nacional con uno de sus casi presidenciales como ministro, hasta cambió en un corto período tres veces el documento de identidad de los argentinos. Y hasta llegaron a cada pueblo con un par de camiones y en un rato nos hicieron el DNI nuevo y hasta el pasaporte.
Pero se suman décadas y décadas y ni un atisbo han hecho para cambiar el sistema de votación. ¿Será porque se dicen seguros de tener muchas mas herramientas para fiscalizar y «controlar» las elecciones en los grandes conurbanos, donde en muchos casos hace tiempo que no puede ingresar la policía a hacer sus recorridas como para pensar que puedan actuar tranquilamente jóvenes y señoras de fiscales de partidos opositores, aunque sea para resguardar que no falten en esos ancestrales cuartos oscuros, las históricas papeletas con las que nos siguen haciendo sufragar?
Pues entonces el cuadro es bastante paradojal: para que una gran parte de la ciudadanía pueda acceder a la información básica y elemental, sobre donde, como y mejor decidir su voto y en algún caso hasta para reclamar su derecho a hacerlo, alguna voz de un con-testador responde «sírvase consultar en www. etc etc etc) y ahí se acabó.
Pero para concretar el acto mas sustancial de una democracia, que es el voto por sus candidatos preferidos, ahí si: siga esperando que le llevemos la boleta, que el puntero se la entregue y si no ponga la primera que está delante en el cuarto oscuro. En algunos casos y después de dos o tres horas de votación, la única que hay.
¿Solo contradicciones gubernamentales? O la mas burda conducta de utilización de sectores de la sociedad, a los que luego con bombos y platillos se dice dedicar los mayores esfuerzos de sus gestiones de gobierno.

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