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Editorial: Ahora, por favor, déjennos llegar

El jueves por la noche el país en su casi totalidad se detuvo para ver por dos canales de televisión, uno de ellos la TV Pública que compró derechos de la copa Libertadores de América al solo efecto de transmitir lo que es el partido de mayor relevancia que tiene el fútbol argentino desde sus orígenes mismos y que siendo el deporte mas popular en el mundo, concita la atención de millones de personas en todo el planeta.-
El encuentro tenía características particulares, porque era eliminatorio para el mayor evento del continente, lo que significaba que uno de rivales (Boca y River) quedarían eliminados lo cual ya es bastante doloroso en términos de simpatizante, pero se torna en esta sociedad que hemos sabido construir (mejor dicho destrozar) intolerable si ocurre en manos del eterno adversario.-
Con este tono, ya bastante dramático se podría seguir escribiendo hasta hacer que el lector olvide que se trata de un match de fútbol ( el mas popular, con sus equipos mas importantes y en la copa continental de América, PERO SIN DEJAR DE SER UN PARTIDO DE FÚTBOL) para pensar que está ante la noticia del descubrimiento de una vacuna contra el cáncer o una caída abrupta del delito en el país o, mas sensato seguramente abandone la lectura hasta desilusionado por hallar en una columna editorial el tratamiento de un partido de pelota en lugar de cuestiones mas importantes.-
Pero ocurre que si bien en la primera mitad del partido disputado, nadie pudo imaginar que había visto al Real Madrid, al Barcelona o a algunos de esos equipos que lo hacen bastante mejor, nada se vislumbraba para que este espacio editorial se dedicara al tema. Pero, en verdad, hay que ser medianamente iluso para creer que en la Argentina de hoy, con los gobernantes que hemos sabido ganarnos, con los dirigentes del fútbol que nos concedemos, con las fuerzas de (in) seguridad que poseemos y con la esquizofrénica situación emocional que afecta a (casi) a toda la sociedad nacional en la que tenemos activa participación los periodistas, los deportistas de elite y por último los hin-chas (a los que algunos siguen calificando como lo mejor que tenemos) podía terminar en orden ese espectáculo con casi 50.000 individuos en las tribunas.-
Un verdadero desafío a la sensatez aunque sea en su mínima dosis. ¿PERO COMO IBA A TERMINAR BIEN ESE PARTIDO ? ¿ A QUIEN SE LE OCURRIÓ?
La Argentina ( y los argentinos) no está en condiciones hoy de realizar ese tipo de eventos, aunque se permite acceder a simpatizantes de uno solo de los equipos, ni declarándolo de interés nacional y acudan en su custodia, el ejército, las diversas policías, la gendarmería, prefectura, la marina, la aviación y los boy scouts.-
Nadie sabe bien como fué. Ni quien lo hizo. Mucho menos por qué. Pero cuando los visitantes de River se aprestaban para reingresar al terreno de juego tras los primeros 45 minutos, en un operativo que contrató alrededor de 1300 policías, mas los efectivos de seguridad privada que dispone el club, casi la mitad del equipo fue atacado con gas pimienta, una herramienta que utilizan las fuerzas de seguridad para reducir delincuentes.- Todo ocurrió ya pisando el terreno de juego. En el escenario donde estaban depositadas millones de miradas de todo el mundo.
Y de allí en mas todo lo que pasó fue el mas fiel reflejo de lo que hoy somos como sociedad. Intolerancia, incapacidad en grado sumo, falta de comprensión del riesgo existente (pudo terminar mucho peor) y la mas acabada muestra de la (in)cultura nacional de nuestra argentinidad al palo
Es que debiéramos agradecerle a la noche del jueves. Por si aún no teníamos cabal conciencia de lo que hacemos, generamos y padecemos, el jueves por tele-visión a todo el país nos mostramos desnudos. Tal como somos. Sin anestesia.
Nadie podrá de ahora en mas aducir desconocimiento. Nadie ignora lo que hoy somos.-
En la retina de este periodista estaba la imagen del día anterior que mostaba la televisión del estadio Bernabeu en España con el doble de público y la Juventus dejando afuera al dueño de casa, nada menos que el Real Madrid de la máxima competencia mundial de clubes y los hinchas españoles aplaudiendo al jugador rival italiano Pirlo cuando dejaba el campo de juego para ser reemplazado.
Si: aplaudiendo a uno de los jugadores visitantes que los dejaba afuera de la final con su también eterno rival el Barcelona.
Aquí, el jueves, cuando como correspondía el partido quedó suspendido y el noventa por ciento del público se retiró del estadio, los dos equipos estuvieron dos horas (Si: DOS HORAS) en la cancha. River en la mitad del terreno porque no podía salir ante el riesgo de un puñado de «hinchas» que se agolparon cerca del túnel. Boca…..Boca no se sabe por qué no se iba.-
Y en el medio el grotesco de que nadie (NADIE) podía dar seguridad a los jugadores y sus técnicos. No eran mas de 300 o 400 hinchas. Se dice que había mil doscientos efectivos contratados.
Mil doscientos policías no pudieron ( ni intentaron) desalojar a 300 o 400. Y nadie les dio la orden tampoco.
¿Alguien sabe lo que significa autoridad en la Argen-tina? Y si eso se ha olvidado es porque no hay auto-ridad alguna en el país ejerciendo desde hace mucho tiempo. Y sin autoridad que ejerza, son una mentira los derechos ( porque quien garantiza que se cumplan); y el orden, y las normas y la sociedad organizada.
Y eso somos. O mas precisamente: NADA DE ESO SOMOS.
Y para el final, los jugadores profesionales de Boca que como si nada pasara, ni se dieron por enterados de lo que le pasaba a sus rivales y cuando consideraron que eran LOS GANADORES DE LA NOCHE se fueron no sin antes aplaudir a los que no eran otra cosa que los causantes y acompañantes de todo lo ocurrido.
¿Había alguna forma mas elocuente de vernos como somos?.- Ya hubo algo parecido cuando meses atrás la selección nacional de fútbol no pudo festejar el título de subcampeona mundial en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires, ante el temor de morir en el intento.
¿ O ya no nos acordamos?.
Ilusos. ¡ Que tan ignorantes somos que necesitamos ver para creer !. ¿Cómo se va a poder jugar un Boca – River final en este país ?.
Y hasta tal vez, nuestra ingenuidad es tanta que esperemos que el partido se dé por terminado, y esa cancha cerrada por largo tiempo y que tal alguien ponga lo que hay que poner y se pare el fútbol por mucho tiempo.Pero claro. ¿Cómo esperar algo así, si donde mas dinero invierte (gasta) el gobierno nacional es en el fútbol que acaparó para sí para difundir desde allí sus grandes logros? Y Boca está íntimamente ligado en su conducción a uno de los principales candidatos a ser futuro presidente de los argentinos? Y River tiene demasiados casos no muy lejanos de verguënzas comparables….
Y el secretario de Seguridad de la Nación dice que «las fuerzas de seguridad no tienen responsabilidad alguna». Como dijo que no la tuvieron para custodiar la vida de un fiscal que había denunciado a la presidente de la nación y apareció muerto dos días después.
Tan ingenuos somos, que seguimos escuchando a cien-tos de hipócritas que nos dicen como van a solucionar la inseguridad, pero no prevén ni jueces que manden presos a los que delinquen, ni cárceles para los corruptos, los chorros y hasta algún gran profesor.-
Solo queda una luz de esperanza: que sigamos en caída libre para llegar al fondo que no está tan lejos. A veces, si hay un poco de suerte, de los problemas mas graves se sale cuando se toca fondo.
Y los argentinos estamos muy cerca de él. Por favor: déjennos llegar.

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