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CHASCOMUS: SE REALIZO EL ACTO EN EL DIA DEL VETERANO Y DE LOS CAIDOS EN LA GUERRA DE MALVINA

De acuerdo a lo que se había programado, este jueves a la mañana se llevó a cabo el acto oficial por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, frente al monumento erigido hace diez años atrás y organizado por los Ex combatientes de Malvinas de Chascomús, con el acompañamiento de la Municipalidad de Chascomús.
Numerosas delegaciones escolares se acercaron al lugar, como así también formaciones de otras entidades locales, haciéndolo: Escuelas 17, 5, 3, 2, 8, 13, 6, 7, Primaria 8, Divino Corazón (primaria y secundaria), Escuela de Educación Técnica, Escuelas Municipales 1, 2, 3 y Secundaria Municipal, Aerotécnica, Nuestra Señora de Luján (primaria y secundaria), Escuela Normal, Secundaria Nº 3, Instituto Corazón de María (primaria y secundaria), CEC 802, Asociación Amigos de Bellas Artes, CEF Nº 34, Orquesta Escuela, Defensa Civil, Bomberos Voluntarios y Centro de Veteranos de la Cuenca del Salado.
La ceremonia fue presidida por el Intendente Municipal, Cdor. Juan A. Gobbi, que estuvo acompañado por todos sus secretarios, y otros funcionarios del gobierno municipal, el presidente del concejo Deliberante local, Gabriel Macchi y concejales de distintos bloques, el Obispo Diocesano de Chascomús, Monseñor Carlos H. Malfa, el Presidente del Consejo Escolar, Leonardo Moyano y consejeros, autoridades judiciales, policiales de la Departamental, Distrital, Comisaría 1ª y de la Mujer, Policía Federal, educativas provinciales de gestión estatal y de gestión privada, instituciones de la comunidad, Comisión Municipal de la memoria, presidente de la Junta Pastoral y el grupo de ex combatientes.

Desarrollo del acto

Los ex combatientes Luis La Mantía, Gustavo Padrán y Rodolfo Braki izaron la bandera nacional y la Banda Municipal de Música dirigida por el prof. Jaime Lareu interpretó el Himno Nacional Argentino.
Recordando a los 649 argentinos muertos en suelo malvinense y quienes fallecieron como consecuencia de la guerra, se los recordó con un minuto de silencio a cargo de Gerardo Delle Ville de la Banda Municipal de Música, recordándose especialmente a César Vargas, Carlos Mouján y Rafael Picciello.
Luego se colocaron las siguientes ofrendas florales:
En nombre de la Municipalidad de Chascomús, el Secretario Dr. General Gustavo López y la Directora de Promoción Social y Comunitaria, Lic. Claudia Pérez Cazal.
Por los ex combatientes: Sergio Salas y Jorge Galeano.
En nombre del Centro de Veteranos de Malvinas de la cuenca del Salado: Luis García y Miguel Tocci.
Por el Partido Justicialista: Macelo Muscarello, Pablo Otero, Félix Oyhamburu y José Forciniti.
Luego, el Obispo de Chascomús rezó una oración religiosa y colocó una rama de olivo bendecida el último domingo, al pie del monumento.
Posteriormente habló el Arq. Rodolfo Pertusi en su condición de Secretario de Planificación y Desarrollo de la Municipalidad y como ex combatiente de Malvinas.
Alumnos de 4º y 5º año nivel Primario del Instituto Corazón de María cantaron la canción “Para la Vida” de León Gieco dirigidos por el Prof. Ignacio Nápoli.
La prof. Amalia Ochoa dijo el poema de Julián Marchena hallado entre las pertenencias del Teniente de fragata (post mortem) Marcelo Márquez, fallecido luego del ataque a la Fragata HMS Ardent en aguas del Estrecho San Carlos.
Estudiantes de 1º y 2º año nivel secundario interpretaron una coreografía diseñada bajo la supervisión de la prof. Victoria Figueroa de la canción “Héroes de Malvinas” de Ciro y Los Persas.
La Banda Municipal de Música interpretó los temas musicales “Taquito Militar” y “Juana Azurduy” y posteriormente directivos y deportistas de diferentes disciplinas del Club Atlético Chascomús portaron la bandera a la cual se le agrega 1,20 metros cada año, a razón de diez centímetros por mes desde el conflicto a la fecha y que en esta oportunidad, agregó el Club Atlético.
También se cantó la “Macha de las Malvinas” y se retiraron las delegaciones y abanderados y escoltas presentes mientras que la gente puso claveles al pie del monumento, como un aporte de una institución de nuestra ciudad.

Palabras de Rodolfo Pertusi

No resulta nunca fácil pararnos frente a Uds., nuestros vecinos, para reflexionar como excombatientes de esta ciudad, y elegir las palabras propicias que puedan contribuir a una reflexión personal y colectiva sobre la cuestión Malvinas.
Sobre todo, en mi caso, cuando ya son varias las ocasiones en que me ha tocado hacerlo en representación de mis pares, los que estamos mas cerca, Remo Braki, Jorge Galeano, Luis La Mantía, Gustavo Padrán, Claudio Prado, Sergio Salas y en el recuerdo siempre César Vargas y Carlos Mouján.
Se me ocurrió propicio hacerlo desde la particular condición de excombatiente y funcionario publico, siendo que será este el último aniversario de este acontecimiento tan doloroso y controversial, que lo haré en esa particular condición.
Con seguridad, algunos de mis dichos serán compartidos por algunos y cuestionados por otros. Enhorabuena si esa discrepancia contribuye a poner en su justo lugar en la agenda la “Cuestión Malvinas”, con todo lo que ello implica, que es mucho más que la crónica de una guerra.
No pretendo aburrir a quienes hoy nos acompañan, como lo hacen cada año, con una profunda reseña de como se ha tratado la cuestión Malvinas y a los miles de argentinos que fuimos protagonistas del conflicto desde el Estado en sus diferentes niveles y organismos. Menos incursionar en un ensayo comparativo por cierto innecesario, ya que si bien han habido contrastes en el ámbito de las relaciones internacionales y la diplomacia, hay muchos puntos en común en cuanto al debate interno.
En los primeros años la relegación en la agenda pública, derivada de la negación a tocar un tema que además de polémico y doloroso, podía interpretarse como una reivindicación de la guerra y con ello de sus impulsores, contribuyo a acallar el tema. Mientras tanto muchos soldados comenzaban a librar su segundo combate, contra la indiferencia, el olvido y la discriminación. Si, la discriminación. Que en principio llevo a muchos a permanecer recluidos y contenidos en sus ámbitos familiares o en la compañía y contención de sus pares.
Indiferencia en la que no solo incurría el Estado, sino también en parte la sociedad.
Poco a poco Malvinas comenzó a aparecer incipiente como tema de Estado y debate en la opinión pública. No por un genuino y espontáneo interés comunitario, sino merced a la incansable lucha de los propios protagonistas, nucleados en diferentes organizaciones y centros, en número creciente a medida que lograban, por esfuerzo propio y de los suyos, acrecentar su autoestima y su tenacidad para reclamar por sus genuinos derechos.
Por incomodo que pueda resultar a los sucesivos responsables de la conducción del Estado, especial pero no excluyentemente nacional y provinciales, vale señalar que todas las normas, leyes, decretos y demás instrumentos dictados en relación a garantizar derechos, brindar atención médica, u otorgar beneficios a ex soldados combatientes, han sido en su totalidad dictados, y en muchos casos elaborados a partir de la iniciativa y el reclamo de los mismos.
Aun la más reciente legislación. Ya no relacionada con derechos básicos, sino con el reconocimiento y valoración a sobrevivientes y caídos, han sido impulsadas por organizaciones de excombatientes. Una de las más recientes por ejemplo, por inverosímil que resulte, la ley que los declara ciudadanos ilustres de la Provincia de Buenos Aires.
Podría asignar otro párrafo a la cobertura médica y la asistencia psicológica emocional, pero ya ha sido materia de debate y comentario, incluido el lamentable y creciente saldo de perdidas de la posguerra.
O cuestionar la insignificancia y superficialidad con la que se ha abordado el tema en la educación formal, cuyas excepciones a la regla nos ha tocado en suerte vivenciar en numerosas visitas a establecimientos educativos, siempre por iniciativa de los directivos y docentes más comprometidos con el problema, o por nuestra condición de ex alumnos. Nunca como verdadera política pública diseñada desde los órganos competentes. Pero esto también es una asignatura pendiente que no es pertinente ahondar en esta jornada.
Por supuesto que sería sesgado e incompleto el repaso si lo limitáramos a las responsabilidades indelegables del Estado.
Como sucede con muchos temas de la realidad, no podemos como Nación y como pueblo hacer recaer la responsabilidad solo en los nuestros representantes.
En este caso, es cuando menos caben las generalizaciones. Hecha la salvedad vale formular un par de reflexiones.
Una de las tantas aseveraciones es la que dice que los excombatientes fuimos ocultados, engordados y censurados, con expresa prohibición de relatar lo vivido, como si eso fuera garantizarle con una mera orden.
Es rigurosamente verdadero que en muchos casos, y en particular con los grupos que vivieron las situaciones mas extremas y libraron las más cruentas batallas sucedió efectivamente así.
Distinto hubiera sido quizá, o no, si los miles de argentinos que estuvieron en la plaza aquel 2 de abril hubieran aclamado abrazar a los soldados derrotados a su regreso.
Pero hubo excepciones.
A su regreso a su lugar de asiento, Río Grande, cuya población vivencio muy de cerca y con angustia cada hora del conflicto, el BIM5, uno de los protagonistas de los combates más intensos, fue recibido por el aplauso y el reconocimiento de su pueblo, mientras se dirigía a su guarnición, a plena luz del día.
Lo cierto es que desde la recuperación de la democracia a la fecha, sea por lo controversial del asunto, por indiferencia o desinterés político, la se ha evidenciado, en mayor o menor grado, una objetiva incapacidad comprensiva para abordar el tema. Como dice popularmente el refrán, separar la paja del trigo. Me refiero a la capacidad de desmenuzar la cuestión.
Sin dejar de repudiar la decisión de un régimen de facto, ilegitimo y autoritario, pergeñada como tabla de salvación frente a la agonía del mismo, poder a la vez valorar y reconocer la entrega incondicional de tantos jóvenes inocentes. Muy especialmente de los 649 caídos durante la guerra.
La capacidad de repudiar el medio utilizado, el conflicto armado, sin relegar la memoria de aquellos que entregaron lo más valioso que tenemos los seres humanos, que es la propia vida. Con un extenso futuro que no pudo ser.
Pero nobleza obliga, esta encrucijada no solo afectó y afecta a dirigentes y pueblo.
Entre los propios protagonistas, como ciudadanos que somos, han existido y persisten diferencias ciertas en la mirada. Situación que ha conspirado contra la posibilidad de construir una visión compartida.
Hay quienes plantean el combate contra los dos enemigos (externo e interno), equiparando a combatientes y caídos con las víctimas de la dictadura. Y en el otro extremo, quienes consideran que la Guerra de Malvinas ha sido una gesta heroica, oportuna y beneficiosa, que debe ser reivindicada incondicionalmente, invalidando cualquier análisis del contexto político, social que imperaba en aquel tiempo.
En el medio, otros que procuramos y creemos posible una mirada más amplia y completa.
Lo cierto es que dirigentes, ciudadanos y nosotros mismos, no hemos podido encontrar comunes denominadores que nos permitan abordar con amplitud, inteligencia y compromiso un tema tan complejo, como polémico y doloroso.
Creo que, mas allá de la necesaria revisión autocritica, es posible subsanar las omisiones, anteponiendo las coincidencias a las disidencias. Con una mirada hacia adelante centrada en dos aspectos salientes:
Uno de ellos, la construcción de una estrategia compartida en los foros internacionales, con la mayor adhesión de los países de la región y el mundo que compartan la razonabilidad del reclamo soberano y el rechazo a los resabios colonialistas, y ponga a ese reclamo incondicional, por delante de cualquier otro interés político o comercial circunstancial.
Flaco favor le haremos al invasor manteniendo una postura pendular como la exhibida durante años, en los que hemos apelado desde los ositos winipug, el paraguas a la soberanía, o un chauvinismo inconducente, hasta las más recientes y descabelladas teorías como la de la autodeterminación de los isleños, ensayado por varios intelectuales de nuestro país.
El otro punto, el que más nos compete e involucra a quienes vivimos en persona el suceso.
El recuerdo permanente a nuestros muertos, porque son de todos. Porque son impolutos y entregaron su vida defendiendo un justo reclamo
La memoria….término tan en boga en estos tiempos.
Memoria que debe ser sujeto y materia prima de nuestra voluntad de mejorar como seres y como Nación. Que vale en tanto sirva para reconocer los errores propios, rectificarlos y enriquecer nuestro aporte de cara al futuro, y no solo para marcar los errores y aun los horrores que cometieron otros.
Convecinos, autoridades, alumnos: reformulando una metáfora de un destacado deportista y la vez polémica persona: “Los caídos no se manchan”.
Los muertos de Malvinas no pueden quedar en el olvido, si nos consideramos una Nación digna, una sociedad madura. De nosotros…..de todos nosotros depende. Muchas gracias a todos por estar presentes en este día.

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