Editorial: Nuestro compromiso es hasta el final
El robo (nos resistimos a usar una metáfora del tipo «la desaparición») de un bolsín bancario con varios miles de pesos de la oficina de contaduría del municipio cuya investigación está en proceso y con evidentes deseos de mucho de los interesados de cerrarse sin que se sepa quien fue el autor) se convirtió naturalmente en el centro de todos los comentarios de la comunidad, dando lugar, lógicamente a una andanada de versiones cuya reproducción escaparían a lo que puede escribirse en la totalidad de esta edición. En realidad no podría ser de otra manera: ¿O acaso alguien esperaba que esto no ocurriera?.
Ni la cobertura natural del gran suceso del Rally en Ranchos pudo tapar la cuestión.
Es que se robaron la recaudación del día del municipio en la misma oficina donde se supone trabaja el personal de mayor confianza y se lo llevaron como si nada
Sin embargo, lo mas grave del caso a entender de algunos funcionarios – por suerte no todos – y de los habituales aplaudidores que todos los poderes no solo aceptan sino que generan, lo mas grave fue la cobertura sobre el caso que hizo este medio en su pasada edición.
Lo malo no es lo ocurrido, sino que el diario lo cuente. Vale repetir la pregunta de mas arriba: ¿ Acaso alguien esperaba que esto no ocurriera?.- Al menos nosotros no. Son demasiados años conociendo este tema como para que nos sorprendan algunas reacciones que comienzan amenazando con acciones poco menos que «Nismánticas», siguen con avisos de las típicas acciones legales y terminan a los tres o cuatro días con pedidos de disculpas y cada uno tratando de salvar su parte y que al resto le vaya como sea.
Así ocurría, cuanto este medio denunciaba probables irregularidades que luego en muchos casos se comprobaron y en otros quedaron al borde de la superficie en administraciones municipales anteriores. Lo recuerdan nuestros lectores de siempre. Y entonces, desde algún ex intendente entonces en funciones y por otros medios se nos denostaba y acusaba de trabajar para la oposición. Oposición que por supuesto aplaudía aquellas denuncias.
Así ha ocurrido muchas veces con particulares cuando siendo víctimas de algún hecho delictivo, se han mostrado mas preocupados por la cobertura que hacen nuestros medios que por el hecho en sí. « A ver que va a escribir el diario ahora» dicen, imaginando durante la semana previa al sábado que cosa no les gustará de lo que escribiremos.
Así ha ocurrido ahora. « Es que según esa nota somos todos ladrones» nos argumentó en una discusión una alta fuente municipal. Y nuestra respuesta no necesita mayores argumentaciones. «Si hay un robo, en un lugar donde hay varias personas con posibilidad de hacerlo y NO SE SABE CUAL DE ELLAS FUE, entonces todos deben soportar una dosis de sospecha».- En la vieja escuela primaria donde cursamos los que hoy peinamos canas, cuando alguien rompía algo o le hacía mal a un compañerito, hasta que que no aparecía el culpable, la penitencia era para todos.
Y entonces había dos salidas: o alguien contaba quien fue y entonces la maestra sabía que hacer con quien fue el autor o todos entraban en un pacto de silencio Y SE BANCABAN QUEDARSE SIN RECREO SIN CHISTAR.-
En este caso, no son pocos los que han pretendido, no decir quien fue el compañero que rompió el vidrio, pero ponen el grito en el cielo por quedarse sin recreo. No somos nosotros los que aconsejamos que actitud tomar, PERO LO QUE NO ACEPTAREMOS JAMAS ES QUE EN NOMBRE DE LAS COMODIDADES DE ALGUNOS, DE LAS COMPLICIDADES DE OTROS y de otros códigos de esos que se explican encogiendo los hombros y diciendo « Yyyyyyy….., pero vos sabés como es esto»» este medio que está pronto a cumplir 30 años de vida deje de hacer lo único que debe hacer que es informar a quienes cada semana solo buscan eso: informarse confiando en nuestra fuente.
Para quienes nos sugieren que hay que tener cuidado con ciertas cosas porque afectan a personas y todo ese manual de «buenos muchachos», le recordamos que fue este medio el que en su portada ( único medio entonces) mencionó a un grupo de jóvenes que habían producido daños y robos contra bienes municipales en las inslalaciones del CEF, incluyendo hijos del director de este medio (con el dolor y costos que ello acarreó).
La historia de «maten al cartero» es demasiado vieja.- También nos gustaría oír a quienes repetían en las calles y comercios de la ciudad: « Seguro que ahora no va a decir nada el semanario».- Es buen momento para decir que nuestra oferta del sábado pasado cediendo todos los espacios necesarios para que todos aquellos que tuvieran algo para decir sobre el caso, pudieran hacerlo sin cargo alguno con solo poner su firma al pie, ha dado resultados nulos.
NADIE PARECE TENER NADA QUE DECIR ……, con su firma y públicamente. En otros lugares hablan a coro……y saben mas que Canatelli.
De las autoridades municipales,reiteramos que fue adecuada la decisión inmediata de reponer el dinero entre el intendente, el secretario de gobierno y la titular de Hacienda. Del mismo modo que la ausencia de un comunicado oficial explicando el caso como si nada hubiera ocurrido, es un viejo error que se repite. Y no alcanza con decir: « Le dimos una nota a tal o cual medio».- En estos casos cabe un comunicado oficial, puntual con lo que puede y debe informarse.
Aquellos empleados que dicen sentirse muy afectados por la publicación del este medio, deberían ser los mas exigentes en pedir esa información oficial. Son las autoridades responsables las que deben decir si todos los que siguen trabajando en esa área, lo hacen porque cuentan con el mas profundo respaldo y confianza de las autoridades. Quien es la empleada que renunció al trabajo (¿O no se debe informar en medio de esta situación si una agente deja de pertenecer a la planta del municipio ? ).- ¿ Qué hacen los delegados gremiales que tanto reclaman por actualizaciones salariales, por salvar el honor que «supuestamente» pone en duda la cobertura de este medio ?.-
A ver: saben quienes leyeron la totalidad del artículo ( con algunas aclaraciones que hoy se incluyen para mejor entendimiento de algunas frases) que en esa nota fuimos mas lejos que NADIE en la versión que apunta sobre la posible responsabilidad de una agente. Y es claro que nosotros también sentimos y sufrimos y nos duele muy en serio lo ocurrido.
No nos causa ningún placer informar determinados hechos. Solo sabemos que debemos hacerlo. Y lo hacemos.
La pregunta es: ¿Por qué no molesta ni se nos dijo na-da por dar tanto vuelo a esa versión ( en la que incluimos hasta lo que dicen las cámaras de seguridad que la investigación hace sobre esa persona) y se torna inadmisible para esas mismas personas mencionar que hay decenas de otras versiones? ¿Teníamos que ser nosotros los que seleccionaramos unas si y otras nó ?
En ningún caso fuimos mas allá de la versión. Que es solo eso. Como las que dicen que fue otra empleada que sacó el bolsín por una abertura y se lo entregó al esposo (estaría demostrado que el tal esposo ese día no fue a trabajar), o la que acusa al experto en determinado servicio y mas, y mas y mas.-
De la cuestión casi increíble de otros dineros provenientes del Festival hacemos una especial ratificación y aclaración por separado. Que no debió hacer falta. Pero que los sensibles de siempre, que los lunes amenazan con enjuiciar a todos, el miércoles ya aceptan que «bueeeeeeno, algo de razón tenés» y el viernes a la mañana dicen «perdoname, la verdad me lo habían ocultado», nos obligan a hacer.
En definitiva: somos periodistas y hacemos periodismo. Tenemos asumido un compromiso que nos paga muy bien la comunidad que desde hace años nos ha elegido como su mayor fuente de información. Y tanto cuando en alguna tribuna callejera en una jornada de elección, algún candidato derrotado gritaba «no nos ganó el adversario, nos ganó «el gallego» Martinez……», luego de años de una desigual y dura lucha con aquél primer mandato de Veramendi; por los años de Edgardo Uribarri hablando del «gordito pelado que se para frente a una cámara todas las noches para decir o escribir lo que le dice Veramendi», por las amenazas y mentiras calumniosas de algunos personajes que militan en Defensa Comunal (los menos por suerte) con históricas acusaciones de candidatos radicales que llega-ron a negar nota alguna a todos nuestros medios y hasta estas mendacidades, reacciones desmedidas y explicaciones sobre «ciertos códigos» que ahora sacan a relucir y defender y antes denunciaban en otros, nosotros seguimos actuando con idéntica convicción.
Y tal vez, en un día que no está muy lejano, cuando sintamos que no están todas las fuerzas para enfrentar las mezquindades, la hipocresía, las mentiras y parcialidades que despliegan algunos en defensa de determinados intereses, entonces decidamos apagar nuestras computadores, también la luz y ponerle llave definitiva a nuestros estudios y redacciones.
Mientras tanto, hasta ese último renglón del semanario, ese último minuto de radio o TV, seguiremos defendiendo una convicción y una forma de proceder, que – con los muchos errores que se producen en el diario hacer, asumiendo todos los riesgos – nos costó demasiado esfuerzo, casi una vida entera, conseguir.
Ese ha sido, es y será, pese a todo, nuestro compromiso último.
