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Editorial: No será el tiempo de dar vuelta la página

Está tocando a su fin un nuevo año y así como en economía se cierra un balance o en educación se termina de cursar un grado o un año universitario, en la vida de los ciudadanos de una nación, la necesidad de abrir nuevos ciclos y hallar espacios para proyecciones modernas, hace necesario desocupar archivos que hasta hoy han llenado importantes espacios en el disco rígido de nuestras vidas.
Que, siguiendo el empleo del idioma computarizado, no requiere borrar definitivamente todo, lo que equivaldría al olvido, sino pasarlo a un back up, a un ar-chivo secundario al cual recurrir si un día es necesario. Esto es mantener la memoria.
Una de esas cuestiones es la que tiene que ver con la última dictadura, la declarada guerra del estado contra el terrorismo existente y las brutales metodologías empleadas por las fuerzas represoras con abusos y violaciones a los derechos humanos que nadie des-conoce ni comparte por cierto. Del mismo modo que salvo una marcada minoría, muy pocos coinciden en que debe extenderse en el tiempo, una campaña que basada en la defensa de ciertos derechos humanos
(por nadie atacados a esta altura ) se levanten banderas partidarias y se sustenten campañas que solo buscan prolongar prebendas y privilegios de minorías que ya le han costado demasiado al estado, que somos todos, tampoco nadie ignora que hoy los verdaderos responsables de aquella represión están muertos, enfermos de gravedad o encerrados en cárceles. Porque ninguno que tuviera una capacidad media de mando en el período ´76/83 tiene hoy menos de 65/70 años y naturalmente que los altos mandos de esa época superan largamente esa edad.
Levantar banderas hoy que « nos mantengan alertas y atentos a que aquello pueda repetirse, solo es una fantasía interesada y mentirosa, que no puede mezclarse con algo tan respetable e inconfundible como los verdaderos derechos humanos.
Sin embargo, bastó que un candidato presidencial dijera públicamente que hay que terminar «con los curros» que se han llevado adelante y se cometen en nombre de los mismos ( Programas Sueños Compartidos con la construcción de Viviendas de Bonafini / Schoklender / el desastre de la Universidad de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo ahora estatizada para que el estado pague los platos rotos de millones de dólares que algunos se «curraron» etc. etc ) para que los que han vivido y aún viven de estos curros y delitos varios pongan el grito en el cielo.-
Dice esta semana en su columna de la revista Noticias, el periodista James Nelson: « El contraste con lo que ocurrió en la mayor parte de Europa después de la segunda guerra mundial es notable. Luego de una etapa breve en que las víctimas de la barbarie nazi, procuraban vengarse de todos los alemanes y otros involucrados, casi todos optaron por intentar reconciliarse, limitándose a perseguir a los jefes mas responsables, como en efecto haría el gobierno del presidente Raúl Alfonsín. La actitud de los «militantes» Kirchneristas ha sido mucho mas dura: quieren que no haya excepciones, a menos que sea cuestión de acusados de abusos graves como el jefe del ejército César Milani que jura sentirse parte del proyecto «nacional y popular» y por lo tanto merecen ser perdonados. Al permitirle a Milani hacer gala de sus opiniones en tal sentido, Cristina abrió la puerta a la eventual repolitización de las instituciones armadas que, en una democracia sana deberían permanecer totalmente despolitizadas».
¿ Puede disentirse en este concepto vertido por Nelson?.
Seguramente no. Pero hay algo mas: ¿ Qué ocurriría si un futuro gobierno de centro – derecha, como podrían calificar al sector que representa el Ing. Macri – el autor de la frase de los curros – llegara a la presidencia y sostuviera que la batalla de la última dictadura debe proseguir y en nombre de «otros derechos humanos» no menos respetables que los esgrimidos hasta ahora, decidiera impulsar juicios y reaperturas de causas contra conocidos personajes de aquél tiempo que hoy son exitosos legisladores, funcionarios de este gobierno, periodistas y otras yerbas?
No carecería ese gobierno de algún apoyo o al me-nos algunas simpatías en ese intento. Y hasta podrían expresarlo como un ejercicio reivindicatorio para «las otras víctimas».
Sin dudas, que al margen que lo hagan con mas o menos decencia monetaria (esto es sin curros ) al país le seguiría costando el mas caro de los precios que es el de quedarse varado en el tiempo, prendido al espejo retrovisor y perdiendo las oportunidades para mejorar la calidad de vida de los argentinos que aparezcan en el GPS de nuestros gobernantes.
Este año por comenzar, llega con los enormes desafíos que tienen los períodos electorales donde se cambiarán nada menos que los gobiernos nacionales, la mayoría de los provinciales y también muchos municipales. Pero fundamentalmente, será el final de un ciclo que la historia podrá calificar con el mejor o el peor concepto, pero que no podrá ignorar ni desapercibir. Por lo tanto, mientras muchos arman la agenda de las muchas cosas que llenarán las nuevas páginas de quienes deban hacerse cargo de nuestro destino, no es malo, remarcar algunas que hasta ahora han estado en la primera plana de esas agendas y que debieran dejar su lugar.
Que no es dehacerse de una política de Derechos Humanos y mucho menos deconocerlos, lo que resultaría ademas un intento absolutamente imposible porque los derechos consagrados no dependen del mero merchandising de un gobernante. Se trata solamente de instalar otras prioridades que han sido demoradas y hasta ignoradas hasta ahora.
Y que precisamente tienen que ver también con Derechos Humanos elementales. Claro que con otros derechos humanos.
O simplemente con otra forma de verlos y tratarlos de la que se ha observado hasta ahora.

(Publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del 30-12-2014)

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