Columna del domingo, por Héctor Ricardo Olivera: “LA PIEDRA EN EL ZAPATO»
La Democracia es un valor que, como la salud, sólo se añora cuando se la pierde.
Afortunadamente, los argentinos hemos aprendido para siempre que nada puede ser posible con otro sistema de Gobierno.
Podemos equivocarnos, como es más que evidente, pero nos está reservado el derecho a corregirnos.
Ante este panorama, estamos ya en tiempo de comenzar a vislumbrar las ofertas que el cuarto oscuro pondrá ante nuestra decisión.
Deberemos cargar, entonces, con la seria responsabilidad republicana de elegir lo que entendamos sea lo mejor para reparar tanto daño.
La carencia de estructuras partidarias significativas muestra un escenario que gira alrededor de los candidatos.
Esta Democracia de personas y no de Partidos es un juego nuevo al que deberemos adaptarnos.
Las alternativas más sólidas son tres: las dos versiones del continuismo peronista y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Las primeras encarnan en los nombres de Sergio Massa y Daniel Scioli.
Al más puro estilo peronista, parecen pelearse pero en verdad son piezas de un sistema antiguo que finalmente los une, por necesidad, por especulación o por sentirse parte de lo mismo.
Una rápida lectura por sus seguidores muestra la mescolanza y los vaivenes de apellidos que siempre están y quieren seguir estando.
El intento de ambos de exhibir sus gestiones no alcanza.
Uno, el Gobernador, tiene la Provincia inundada, las escuelas cerradas, los médicos de huelga, los caminos destruidos, todo pintado de naranja como si el color reemplazara a la acción.
La Presidenta y los muchachos de “la Cámpora” se lo tendrán que comer porque no hay otro, pero ya sabemos que a la hora de las papas harán del experimento un campo de batalla.
El Diputado y ex Intendente de Tigre se empeña en mostrarse como que no es lo que fue y es.
Fue él el que encumbró a Boudou en el ANSES, fue Jefe de Gabinete del Gobierno Nacional, (este Gobierno), y desde allí imaginó su escenario de ascenso.
Son astillas del mismo palo y no se puede imaginar a ninguno de ellos sometiendo a la Justicia a los que fueron sus jefes.
El tercer camino intenta mostrarse como la oposición al kirchnerismo y este es seguramente, su principal capital político.
Muestra también algunos méritos de gestión que, aunque no imposibles, no resultarán fáciles de repetir en el escenario nacional.
En medio de este galimatías, hay un cuarto agrupamiento, el Frente Amplio UNEN, si es que así se llama porque la confusión es allí tan grande que casi no hay certezas ni sobre su nombre.
Es más que evidente que ese UNEN carece de sentido de existencia precisamente porque no están unidos, nunca lo estuvieron ni lo estarán.
Son una piedra en el zapato de la Política y producen precisamente lo que una piedra en el zapato de cualquier caminante.
Restan fuerza, generan una ampolla y debe hacerse con ello lo que con la piedra: quitarla y seguir la marcha.
Cuanto antes ocurra, mejor será para la comunidad, que vive la confusión diaria de ver y escuchar reproches y campeonatos de fotografías.
Los que opten por valores y principios que alimentan lindos recuerdos sabrán que hacer.
Los que entiendan que es urgente frenar el descalabro, también sabrán que hacer.
Lo importante es que no se demoren, porque el tiempo urge y la situación exige audacia, coraje y responsabilidad.
Se trata una vez más de la opción entre la “ética de la conciencia” y la”ética de la responsabilidad” que planteara el sociólogo alemán Max Weber en su momento.
Cabe aclarar que ambas concepciones no son incompatibles, sino que se trata de ubicarlas en cantidad y prioridad según las necesidades de cada etapa histórica.
Cuanto antes tengamos la carta del menú electoral mejor sabremos elegir el plato para evitar otra indigestión.
