Editorial: ¿Elección o juicio por jurado popular?

En la argentina, cualquier persona adulta sin necesidad de sumar tantas décadas considera que todo lo que pueda suceder en cualquier sociedad ya lo ha vivido en esta generosa tierra de promisión. Sin embargo, y sin que pase mucho tiempo cualquiera de ellos vuelve a asombrarse ante un nuevo escenario que se le plantée. Muchos de estos episodios resultarán inéditos y otros tantos repeticiones de situaciones varias veces padecidas por la población.
La argentina es incontable. Resulta misión imposible detallarle a persona alguna de este mundo que no haya vivido íntimamente y por tiempo suficiente en esta tierra, las causas que impulsan una y otra vez a la argentina a crisis cada vez mas severas y dañinas, que logran que un territorio que produce alimentos para mas de 450 millones de seres humanos no pueda siquiera darle de comer a 3 o 4 millones de niños que actualmente pasan hambre aquí.
La lista de interrogantes es extensa por cierto. Y las respuestas a cada uno de ellos se hacen complejas hasta para expertos “en argentinidad”. De no ser así, ¿Cómo explicar razonadamente que una persona que hace mas de un año maneja toda la economía de un país, llevándola al peor de sus niveles, sin ninguna arista que se salve de la mas dura de las calificaciones, siga siendo quien maneja esa economía?. Ni la argentina tiene antecedentes de un ministro que haya podido continuar administrando la hacienda pública tras llevarla a este fracaso sin anestesia. En los 40 años de democracia, con mucho menos fracaso, ningún ministro continuó en el cargo.
Tan extraña y sorprendente es esta argentina, que el ministro actual, no solo continúa en el cargo. No solo lo hace, sino que es con la suma de los poderes públicos al punto tal que no hay por encima de él, ninguna otra figura con ascendencia que lo controle. El país hoy no tiene ni presidente ni vicepresidente en funciones. Ambos hace tiempo que están en modo avión.
Y antes de agregar lo que el lector conoce de antemano como cierre de este razonamiento, una pequeña pero contundente referencia para inscribir en la columna de las históricas repitencias en otros aspectos. Corría 1988 (s e u o) y el presidente Alfonsín no sabía como encarrilar su descarriada economía. Recurrió entonces a la experiencia política, calificándola por encima de la aptitud netamente economicista y designó ministro de Hacienda a un veterano de la militancia radical como Juan Carlos Pugliese que apenas designado tomó la cadena nacional y jugó todas sus cartas a frenar la caída con sus anuncios que por cierto estaban llenos de un voluntarismo casi admirable. La reacción fue que la caída se aceleró y en picada todo siguió su marcha al precipicio. Fue allí cuando el veterano y respetado dirigente hizo una nueva aparición: “Les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo” le dijo al pueblo argentino.
Hace un par de semanas, el “Pugliese” de hoy hizo un gran anuncio con la quita del impuesto IVA a la canasta familiar. En otro discurso de su siembra, Massa cerró con un pedido al pueblo trabajador: “Ahora todos van a tener unos ahorros mas. Les pido por favor que no salgan corriendo a comprar dólares. Cómprense un autito o alguna otra cosa…..”.
Es una obviedad decir que en algo más de dos semanas el dólar pasó de $ 740 a $ 1.050. Y consultadas las agencias de autos sobre el incremento en sus ventas nos han respondido que lejos de aumentar han caído las mismas.
Massa ni siquiera se enteró de la gestión Pugliese.
El remate de esta historia es de argentina “al palo”. El ministro no solo sigue en el cargo sino que es….. el candidato a presidente del gobierno. Y hay mas: está altamente competitivo según las encuestadoras y según lo afirman en su propio espacio donde hablan de un candidato fenomenal.
Vale la pregunta al ciudadano que diariamente se queja de la dirigencia, de la justicia, de los gobernantes en todos los niveles: ¿ Estamos seguros de ser mejo-res desde nuestros roles de ciudadanos (votantes) que aquellos a quienes todos los días del año destrozamos con nuestras opiniones, quejas y descalificaciones?.
Y siguiendo en esta línea de “cuasi razonamiento”, a días de las elecciones presidenciales, cuando todo indica que el mas votado de las PASO será también el candidato mas votado ahora, lo que a todas luces pareciera haber comenzado como una aventura política (el propio Milei afirmó públicamente hace poco que “ jamás pensé estar en esta situación”) está llevando al protagonista a la responsabilidad de gobernar el país mas complejo del universo en las peores condiciones de todo tipo casi de toda su historia. En ese panorama: ¿Alguien podrá explicar concienzudamente como uno de los cinco aspirantes al sillón mayor como es el ex gobernador de Córdoba Juan Schiaretti, con mas de una gestión al frente de su provincia, ampliamente respaldada por su provincianos, un dirigente del peronismo menos extremo, indudablemente de ideas nada extrañas, registra según todas las predicciones alrededor del 3 % de votos, mientras que la incógnita de una fuerza de casi nula estructura, sin experiencia de gobierno y de propuestas, cuanto menos muy discutibles concentra alrededor de un 35/36 por ciento de esos mismos ciudadanos?.
¿Tanta diferencia de capacidades y confiabilidad generan uno y otro candidato?. Evidentemente si. ¿Razones?. Eso ya es un poco más difícil, al menos para este autor.
El próximo 22 del corriente habrá un juicio en el que dictará su fallo un jurado popular de millones de personas. Ese día, cada uno tendremos esa facultad que durante el resto de los días le juzgamos con ex-trema dureza a los que están en la vidriera. Serán 12 horas de trabajo de un jurado que alrededor de las 21 horas nos dará a conocer su dictamen.
La democracia permite este fenómeno. Cada dos años, los que estamos en el estrado y hablamos por nuestras sentencias somos los ciudadanos. Y parece oportuno recordar que también, con tamaña responsabilidad, con el paso del tiempo deberemos asumir el resultado de sentencias acertadas o mala praxis.
Porque es tan cierto que los gobernantes de esta argentina hace mucho que vienen en deuda con la sociedad como que nada se parece mas a un gobierno que aquellos que lo eligen.
(Editorial publicada en la edición del TIEMPO de Ranchos del 12 de Octubre de 2023)
