Editorial: Ahora es el turno del votante
La presente campaña electoral ya en plena marcha, vuelve a mostrar y hasta en versión mejorada la distancia enorme que existe entre la clase dirigente nacional y los ciudadanos a los que se supone que se preparan a representar y aún más: a gobernar.
Y no debería sorprender esto, toda vez que esa clase dirigente cada vez se ubica mas en la cima de privilegios tales como ingresos, confort, seguridad, educación y atención de su salud, mas otros ligados al ocio, a satisfacer sus gustos y los de sus familias y hasta incrementar sus patrimonios incompatibles aún comparados con sociedades de países de economías fuertes e instituciones prestigiadas.
Esta situación en un contexto donde a la llamada clase de menores recursos (los pobres que hoy tanta vergüenza/culpa genera llamarlos así) cada día se la empuja mas a la indigencia atroz donde pierden todo sentido de propiedad y pertenencia, generan esa distancia cada vez mayor entre unos y otros.
Los “privilegiados” ya no tienen idea de como sacar a esos millones de argentinos de esa situación indignante. Y estos ya se dieron cuenta que nadie vendrá a sacarlos. Al menos en el corto y aún en el mediano plazo.
Y como repetía Keynes, en el largo plazo estaremos todos muertos. Así que ese plano tiene pocos interesados.
En medio de este desolador panorama, una llamita de ilusión generan las listas de candidatos que se han conocido y oficializado en el orden municipal. Desde la fuerza del oficialismo hasta las mas nuevas formaciones se han encargado de presentar en la oferta, candidatos reconocidos sobre todo para la opción del alto cargo de intendente pero en todos los casos hay figuras jóvenes, entusiastas, bastante bien preparadas para ocupar responsabilidades a las que aspiran y con un objetivo transversal a cada espacio como es el de renovar la política local y asumir ellos esas responsabilidades.
El oficialismo mismo, receptor de este giro en la sociedad, por primera vez en sus largos cuarenta años de ejercer el poder en la comarca decidió no ocupar sus listas con aquellos cuyos mandatos vencen. Y no es que no haya por la mayoría de los mismos conformidad y aprobación por sus gestiones. Simplemente se trata de ir a una nueva clase dirigente donde los pocos históricos que permanecen (y que resultan necesarios) deberán asumir el cargo de transmitir sus cono-cimientos y experiencias a los que llegan, antes de retirarse también ellos a sus cuarteles de invierno.
El intendente Alvarez con su jefa de gabinete en el oficialismo. Gerbelli con Lamarque en el histórico vecinalismo; Tobio y casi nadie mas en la UCR y Telechea en LLA, son referentes experimentados en cada espacio.
De los demás, solo podría citarse el nombre de Olga Lujan Veramendi en un puesto “no entrable” y que evidentemente tiene más que ver con un apoyo simbólico con un apellido tremendamente pesado para el justicialismo ranchero.
En todo el resto del arco hay gratísimas sorpresas. Comerciantes exitosos a partir de la virtud y constancia de entrega que toda la comunidad conoce. Profesionales, cuenta pro-pistas y empleados calificados de muy buen concepto, trabajadores de la educación, de la salud, artistas, rurales y otros han conformado una excelente oferta que interpelará al votante como nunca. Ahora es el momento de no poder repetir “están siempre los mismos”, porque si bien al frente de cada nómina y sobre todo en una elección de cambios ejecutivos se hace imprescindible mostrar alguna experiencia y antecedente, esos mismos protagonistas han marcado claramente marchar hacia la tan reclamada renovación.
Es una muy buena señal. Incluso la de dejar de lado la tradicional pertenencia a un partido político. Son muchos en esta ocasión quienes aparecen militando en partidos en los que no tenían ningún pasado y que incluso no se corresponden con las afinidades familiares de sus mayores.
Estos jóvenes entendiendo que seguir con los mismos usos y costumbres también es parte de este presente tan distante entre dirigentes y dirigidos han roto las viejas cadenas del “no te metas” y ubicado la pelota en la cancha del votante.
Al menos en el orden municipal esta parece ser una importante novedad. Y será entonces un examen serio para los más de 11 mil electores. No es el momento de remitirse a las redes sociales y desde allí definir todo, ni de acusaciones muchas veces vacías. Tienen por delante una muy interesante oferta de valiosos y decididos vecinos/as que se ofrecen con la mayor disposición. Elegir con la mayor responsabilidad, aceptar luego el veredicto de la mayoría, acompañar esas gestiones y hasta defenderlas con buenas ideas, apoyos y críticas bien intencionadas pareciera un buen camino que nos lleve a un importante cambio en la práctica y sobre en los resultados de la política municipal.
(Editorial publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del 14 de julio de 2023)
