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Editorial: Lo único que ya no importa es la verdad

Un muy popular conductor y empresario de medios argentinos, que hace años abandonó lo “tradicional” y se convirtió en un adelantado en el uso de canales alternativos como el streaming, diarios on line y mucho asesoramiento en estrategias comunicacionales a grandes grupos internacionales, aseveró con total convicción que en la argentina “y también en gran parte del planeta” la gente se aleja “cada vez mas de la verdad para aferrarse a todo lo que coincida con lo que piensa y quiere escuchar”.
La confesión, producto de sus permanentes encuestas, no nos sorprendió pero seguramente que en línea con lo afirmado, es algo que coincide con lo que pensamos y por lo tanto “nos gusta oír”.
Aquellos que provenimos de la escuela periodística histórica no tenemos lema mayor que la búsqueda y difusión de lo que consideramos la verdad en todo momento y cuestión. Verdades relativas. Subjetividades. Pero la que nos dicta nuestro razonamiento, conciencia y convicción.
Desde el advenimiento y crecimiento masivo de las redes sociales, las mismas se han convertido en una herramienta con la cual los grandes poderes “desde el anonimato y clandestinidad, cuando no desde falsos autores” procuran alcanzar el manejo, la manipulación y el engaño del gran público.
“El gran público mira la tapa de un diario y si los títulos no dicen lo que quiere leer busca otro y otro hasta que encuentra eso” explica Mario Pergolini, el sostenedor de esta teoría. Y brinda detalles: “El crecimiento de las encuestas para conocer en todos los temas que quiere, que espera, que opina la gente impera hoy. Todo es para devolverle lo que quiere la mayoría. Y es mas -agrega- ya la cuestión es darle a todos lo suyo. A todos” y se explaya
Poniendo como ejemplo una de las más grandes cadenas de medios virtuales, redes, y otras herramientas que la cibernética han creado. “Ellos ya han logrado que sus diarios digitales tengan en su portada tantas variantes como gustos han detectado en la opinión pública. Esto es: cinco personas abrimos en el mismo instante la edición de ese momento de un mismo diario y veremos cinco portadas diferentes porque por nuestro biorritmo y otras particularidades que previamente ya tienen cargadas de nosotros, saben muy bien que queremos leer cada uno de los cinco” traduce y quedamos estupefactos.
En este punto dejamos al referente y agregamos en tono de pregunta: ¿Algunas de esas cinco portadas a las que aludimos ponen acento en los temas prioritarios, desarrollan cada uno con el criterio del periodista o solamente, detectadas cinco grandes corrientes de opinión sobre múltiples cuestiones, la empresa le dio a cada uno pa´que tenga?.
Ahora por nuestra cuenta vamos a un ejemplo muy actual y bien argentino. La selección de fútbol acaba de consagrarse campeona del mundo y en medio del masivo festejo y las interminables demostraciones de afecto, se mezcló la durísima condena social a la mayoría de los periodistas deportivos que en el inicio de este proceso a cargo del técnico Scaloni fueron severos críticos de su designación por su inexperiencia y otros interrogantes. Hoy la lista de periodistas condenados no salva casi a nadie.
Pero alguien debe decirlo (no llegamos hasta en nuestra carrera para adaptarnos a esto de decir lo que le gusta a la mayoría): ¿Saben por qué mayoritariamente opinaba así la prensa “especializada”?. Simplemente porque todas las encuestas señalaban que alrededor del 80 % de la opinión futbolera pensaba así del proceso. Casi nadie apoyaba esa designación y hasta vale agregar que Messi era mucho, pero mucho menos ídolo que hoy.
No sobraban los miles que salieran a cruzar a los Vignolos, Ruggeri, Liberman y demás en aquél momento. Ahora (Ahora) para ellos ni justicia.
La única diferencia es que de los hinchas no hay videos ni archivos. Los medios dijeron antes lo que el gran soberano quería escuchar. Y lo siguió diciendo después de ganar la copa América. Y con más pasión lo dijo con Qatar.
¿La acusación es que cambiaron de opinión?. ¿La prensa o la gente?.
Esta realidad debemos enfrentar los periodistas en este mundo de hoy. Los que ya estamos doblando el codo no tendremos ya mucho por perder. Las nuevas generaciones de periodistas y consumidores no sabemos como se conducirán. Que harán de la verdad.
Solo se nos viene a la mente lo que era todo un apotegma de la hipocresía en aquellos tiempos. “Tengo mis principios y convicciones. Pero si no le gustan no se preocupe que tengo otras” ironizaba el refrán.
Tan actual como Cambalache, hoy vivimos en esa pura realidad. Y estamos casi todos encantados con ella.

(Editorial publicada en el Semanario TIEMPO de Ranchos del 06 de Enero del 2023)

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