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Editorial: ¡HOLA!,SOY MOLESTO

Por Héctor Ricardo Olivera

El alcance de errores y horrores del Gobierno que nos ha tocado desborda su capacidad día tras día.
Son tantas y tantas las contradicciones, las palabras inoportunas y los silencios pretendidamente escurridizos que atoran la capacidad de catalogar, analizar y buscar alguna justificación racional que haga posible encontrar una cuota de coherencia.
La pasividad ante la invasión de nuestras tierras patagónicas, la inexistencia presidencial, el creciente rasgo dife-rencial de los “pibes para la liberación”, el desfiladero cada día más angosto por el que camina el mini presidente Massa conforma un combo que preocupa pero también agota ante la evidencia de un final inexorable.
Es entonces tiempo de poner especial atención en las actitudes, los dichos, los hechos y las propuestas que vengan de la oposición ante la evidencia de que las elecciones del año que viene marcarán el final de esta farsa y el inicio de una etapa nueva.
Hay en muchos sectores de la sociedad una cuota de esperanza pero también una justificada cuota de desconfianza.
Las razones son múltiples y comprensibles.
De ahí entonces que es necesario estar atento ante comportamientos que puedan debilitar esa ilusión para evitar frustraciones que podrían ser trágicas.
Es entonces tiempo de destacar el comportamiento realmente desubicado del neurocirujano Diputado Nacional Facundo Manes.
No es la primera vez pero ha sido esta última la más notoria travesura de su parte.
Las declaraciones en las que gastó sus balines de aire comprimido disparando contra parte de la coalición que es Juntos por el Cambio cansan y no sirven.
Sus torpezas, que no son las primeras y seguramente no serán las últimas, no fueron acompañadas por ninguna figura importante del Radicalismo, que es el Partido responsable de su tardía incorporación a la Política.
No está mal la incorporación, que es siempre bienvenida porque la ampliación de cuadros es imprescindible para el avance de la Democracia.
Pero sí puede ser una equivocación esta idea de imaginar que en Política es posible el salto abrupto de “canillita a campeón”.
Debe saber el personaje que la neu-rocirugía ha de ser difícil pero mucho más difícil es la Política.
Debieron saberlo antes los que hicieron posible su acelerada aparición.
“Soy molesto”, se ha autodefinido el doctor.
Alguien debe hacerle saber que lo que para alguien esa puede parecer una virtud, acá y ahora puede ser una herramienta que le sirva al adversario y debilite a los propios.
Ha dicho que aspira nada menos que a la Presidencia de la Nación.
La vida me premió con el trato personal del Dr. Raúl Alfonsín en tiempos en que “regalado era caro”.
El también aspiró siempre a ser Presidente.
Y para ello fue Concejal, Diputado Provincial y Nacional, Presidente del Comité de Chascomús, de la Provincia y de la Nación.
Ese es el camino.
No el estrellato fulgurante de una luz que encandila pero no alumbra.
Los llamados “outsiders” de la Política no sirven para enfrentar la Patria destrozada que nos dejarán.
La oposición tiene ante sí un adversario duro y capaz de todo para ensuciar la cancha y alimentar su indudable sed de poder.
De allí que no hagan falta los “molestos”, sino los responsables, serios y capaces que conformen un equipo que respete sus tonalidades pero ponga por encima la unidad de objetivos que generen la confianza social que respalde la difícil tarea de restauración.
Para “molestos” ya hay alguno afuera.
Los de adentro deben ser responsables, con la sana ambición de ayudar y no con la desmedida pretensión de romper para salir en los diarios.

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