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Editorial: La mayor pobreza es la de los gobernantes

Desde hace un par de días comenzó a ocupar la agenda política del país un proyecto de ley que se le adjudica al presidente Fernández y que está replicando por todos los medios.
Tamaña expectativa en el contexto general del país, bien podrían suponer que se trata de una iniciativa original y de buen pronóstico para solucionar algunos de los principales diez (por lo menos) problemas que nos agobian a los argentinos.
Un programa económico que le ponga freno a la inflación. O una alternativa para ponerle límites a la inseguridad. O una ley seria que enfrente al flagelo de las drogas. O como acelerar los procesos de la justicia para que empiece a ser mas justa, o como permitir que la mitad de la población en situación de angustia pueda atender sus necesidades básicas o……
Como generar trabajo y con ello mas producción y así sus naturales beneficios de todo orden.
Algo de esto debiera ser para causar tanta curiosidad en toda la prensa y de tal manera contagiar a la ciudadanía. ¿Qué otra cosa proveniente nada menos que de la cumbre misma del poder político puede suponerse ante tanto barullo?.
Pues resultó que no se trata de nada de esto. Pero de nada de nada de algo ligado siquiera cercanamente a lo apuntado.
Se trata de una nueva ley de licencias laborales. Para ello se eligió el tema mas sagrado que pudo encontrarse (el nacimiento de una persona) y a partir de allí, con mucha decoración, buena condimentación y sobre todo bien presentado, el plato aparece como un mar de agua apuntando al foco del incendio.
El contenido central de la tan superadora iniciativa presidencial (que casualmente acaba de ser papá nuevamente) apunta a que se aumente la licencia laboral por nacimiento a la madre, por el cual la legislación vigente otorga noventa días (en general con los vaivenes que cada caso en particular pueda generar) para llevarlo a alrededor de ciento veinte días y en el caso del padre, que hoy goza del derecho de dos días de licencia para acompañar tan supremo acontecimiento, pasarlo a cuatro días y en forma progresiva aumentarlo cada año hasta que el padre de la criatura pueda dedicarse a la familia sin ir a trabajar entre 20 y 30 días.
La iniciativa (por lo que ha trascendido porque el texto final aún no se conoce) para no sorprender a nadie establece que esos días “sin producir” los abonará …….. ¿A qué no se imagina quién?.
Muy bien. Usted es un anti y un montón de cosas más. Porque acaba de adivinar al decir que lo pagará el es-tado.
O sea el resto de los pocos que pagamos en este país.
Ahora bien. El motivo elegido para legislar sobre el régimen de licencias, ¿Amerita su aprobación?. Y ahí no solo decimos que la amerita sino que nos planteamos algo mas profundo y mas justo seguramente. ¿Por qué solamente 120 días a la madre y 20 días al padre para dedicarse full time a la familia?. ¿Por qué no un año o dos o tres (hasta que vaya al jardín el/la bebé) a la mamá y ya que está el mismo tiempo al padre?. Nadie, absolutamente nadie podrá decirnos que esto no favorecería una mayor atención del niño, menos esfuerzo a la mamá al tener a su compañero para compartir las tareas y entre ambos darle una mayor contención al niño en una etapa crucial de su formación. (en realidad podríamos seguir argumentando en este sentido para mostrar que también podemos escribir los “fundamentos” de una idea de este tipo).
Pero la verdad, la que marca la realidad, es que en es-ta argentina, mas de la mitad de la población en situación de trabajar está desocupada, vive de algún plan asistencial (con el que no tiene problemas mayores de asistencia, salvo alguna demanda de nos mas de dos veces por mes), o en el mejor de los casos de changas o trabajos ocasionales.
Y en ese contexto, a miles y miles de niños les falta el alimento básico para su manutención. Les falta comer!.
Ante ello quedan solo dos alternativas para considerar: o este proyecto pretende legislar solo para la selecta minoría de trabajadores en blanco y en situación laboral regular y en claro desmedro del empleador al que no parece contemplarse con quitarle a alguno de sus empleados unos cuantos días mas, o por el contrario, el proyecto es universal y entonces se trata de una disimulada ampliación de todos los planes asistenciales, porque pasarán a cobrar del estado sus ampliadas licencias padres desocupados por el hecho de ser padres.
Vale aclarar, que existen desde hace mucho, las asistencias por madre embarazada, por nacimiento, por lactancia y otros cuantos ítems mas. No estamos hablando de una situación de desamparo o desatención por parte del estado.
Lo cierto es que, amparados en el tema elegido, los autores de la iniciativa creen ponerse a cubierto de alguna crítica (como la nuestra) a la que por el solo hecho de ser “ políticamente correctos” ya acompaña con bombos y platillos el gran abanico periodístico y no sería de extrañar que también lo haga la gran mayoría de las representaciones políticas del país.
Se trata, claro está de caer simpáticos a la sociedad. Importa poco procurar lo mejor para todos.
Sin dudas, si algo mas se podía hacer para demostrar la disociación entre los gobernantes y la gente, aparece esta “extraordinaria” idea nada menos que del presidente de la nación y exhibida con un despliegue publicitario que nos deja atónitos.
Nos queda una reflexión: ¿De qué manera lo pre-sentarán en sociedad si encontraran algún mecanismo que reduzca al menos el encarecimiento de los alimentos básicos que en algo mas de dos años de gobierno trepa al 315 % ?. ¿O cómo presentarán un programa que ponga en jaque en serio a las drogas, en lugar de promoverla pero “consumiendo de a poquito” como acaba de presentarlo un intendente del conurbano? ¿O si se frenara el delito, o mejorara la justicia, o parara la corrupción escandalosa que afecta a todos los niveles del estado, como que hasta en la policía se cobran coimas por Mercado Pago?.
¿Cómo organizar el anuncio de una medida de ese tipo?. Habría que declarar un mes festivo, embanderar el país y declarar San Alberto ese día???.
En realidad, hablando del país es claro que la pobreza asusta. Pero la mayor de ellas es la que exhibe nuestra clase dirigente que ya parece resignarse a que todos comprendamos que lejos de ser los designados para encontrar soluciones son en si mismo la mayor causal de la mayoría de nuestros problemas.

 

(Editorial publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del 06-05-2022)

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