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40º aniversario de la guerra de Malvinas: Mensaje del Señor Obispo de Chascomús, Mons. Carlos H. Malfa

40 ° Aniversario, Malvinas: memoria de todo el Pueblo Argentino

Chascomús, 1 de abril de 2022.

Queridos hermanos y hermanas:
“Cristo es nuestra paz” (Ef. 2, 14).
Al aproximarse los días santos en los que el Señor Jesús, Príncipe de la Paz, entró en Jerusalén para destruir el muro de la separación y la enemistad, reconciliando con Dios a todo el género humano, hacemos memoria en el 40° Aniversario de la guerra de Malvinas.
Nuestro primer pensamiento se hace oración afectuosa por los que ofrendaron su vida por la Patria y por los que murieron en la post guerra. Como también por los sobrevivientes, hombres y mujeres, veteranos de guerra que están entre nosotros como testimonio vivo de esta causa que no olvidamos y siempre evocamos con emoción y gratitud.

Malvinas es memoria de todo el Pueblo Argentino. Es un llamado a la unidad, más allá de toda diferencia o grieta, en la defensa de la soberanía e integridad territorial de la Patria, y del desarrollo integral de todos sus habitantes.

La vía del diálogo, la negociación pacífica y la justicia, nos permitirá alcanzar la anhelada restitución de las queridas islas australes en donde ya esperan la resurrección de los muertos nuestros hermanos caídos.
Aprender para no repetir. Como pueblo, hemos aprendido de nuestra experiencia histórica, que lo único que la guerra produce es muerte y destrucción. Con la guerra se pierde todo, con la paz se gana todo. ¡Cuánto sufrimiento, cuánta devastación, cuanto dolor ha traído y sigue trayendo la guerra al mundo!

Ante la angustia creciente por los dramáticos acontecimientos en Ucrania y en otras partes del mundo, la Iglesia quiere hacerse “intérprete del grito que sube de todas partes de la tierra, de todo pueblo, del corazón de cada uno, de la única gran familia que es la humanidad: ¡es el grito de la paz! El grito que dice con fuerza: ¡queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz! ¡Nunca más la guerra!”. (Papa Francisco).

Pido a los sacerdotes lean esta carta a nuestro pueblo y en todas las celebraciones del 2 y 3 de abril estemos unidos en una intensa oración por la paz y por la vida. La oración es el arma con la imploramos a Dios la paz que solos no podemos construir.

Es verdad que todavía el mal tiene mucho poder en el mundo, pero quiero decirles con fuerza renovada y con la certeza en la Resurrección de Cristo: la última palabra la tiene Dios; y agrego con el poeta: “podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”.En esta trascendente conmemoración pidamos al Señor, por intercesión de María de Luján, conceda siempre a la Argentina el don de la paz y ser instrumento de paz en el concierto de las naciones.
Los abrazo y bendigo de corazón en Cristo y María Santísima.

Carlos H. Malfa
Obispo de Chascomús

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