Editorial: “Ya somos grandes”
Después de dos años de “negociaciones” (en realidad de espera acordada) finalmente el país debe resolver la situación deudora que mantiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y por mas misterios y relatos que se pretendan sobre la cuestión, es largamente sabido que tras presentarle un programa y alguna declaración sobre que haremos (o deberemos hacer) los argentinos para reducir nuestro enorme y eterno déficit fiscal (o sea gastar menos de lo que producimos), y para ello ajustar el enorme gasto improductivo público y de sub-sidios a privados, aumentar la producción interna para tratar de mejorar los precios de los productos que con-sumimos y los externos para producir divisas y equilibrar nuestras cuentas, con poco mas el organismo internacional compuesto por 129 países del mundo nos otorgará una prórroga en los pagos por algunos años mas.
En realidad, esto no traerá mejora alguna en si mismo a los argentinos, pero sin ese acuerdo directamente caeríamos en la peor categoría del planeta y con escasas o nulas chances de salir de la pobreza eterna.
Sin pretensión alguna de convertir esto en una clase de economía, la apretada síntesis solo procura reflejar “lo manyado” que tenemos los argentinos esta cuestión de deberle y negociar con el Fondo.
Y también señalar, la marcada estupidez de quienes desde el púlpito intentan darnos el “informe de situación” y hasta pretendidas lecciones de sus nobles formas de gobernar.
Hace pocas horas el hijo del matrimonio Kirchner y actual presidente del bloque de diputados nacionales del oficialismo, Máximo, acaba de declarar con tono señorial, que “El Fondo nos metió en un problema y por lo tanto ahora debe ayudarnos a solucionarlo. No pueden ser tan golosos”. Kirchner hijo, aunque no se le conoce profesión ni trabajo alguno, mas que el de ser hijo, no ignora verdades absolutas tan grandes como la que marca que el FMI no metió en problemas a nadie. Los que nos metemos en problemas somos los argentinos con nuestros gobiernos que en algo mas de medio siglo fueron mas de 50 veces a pedir prés-tamos a ese organismo. No viene la organización con un megáfono a ofrecer préstamos por la calle Balcarce. Al contrario, han sido y son los sucesivos gobiernos criollos los que han salido a los gritos a ofrecer subsidios, ayudas indiscriminadas, trabas a la producción, meter la mano en cuanta caja les apareció a la vista y “tutti cuanti” ha sido motivo de las deudas que finalmente (finalmente!!) nos llevaron a tocar timbre en su sede para que nos saquen del apremio.
Y por otro lado, el diputado no puede agregar: “No pueden ser tan golosos”, cuando hasta los chicos de salita rosa saben que el interés mas bajo, los plazos mas extensos, las renegociaciones mas accesibles para toda deuda la tiene precisamente este organismo. Si alrededor del 4 % anual de tasa en dólares que percibe el FMI lo hace “goloso”, que adjetivo le pondría el mismo dirigente al 15 % anual en la misma moneda que en el gobierno de su mamá y con la atenta mirada de su papá aun vivo se le pagó a los “amigos” Venezolanos presididos por el amigo Hugo Chávez a los que recurrimos en demanda de préstamos.
Por si no recuerdan, algunos dineros llegaron en vuelos de madrugada y en valijas, aunque no se informó bien si eran realmente parte de los créditos o de otros conceptos los que viajaron de la mano de Uberti, Antonini Wilson y varios mas.
En fin. Cual el mejor momento de la Oral Deportiva de Muñoz, a toda hora y todos los días relatos y relatos.
¿Cómo y por qué estos “golosos” del Fondo, no se la toman con Uruguay, Paraguay, Brasil o Australia?. Siempre con la Argentina. Siempre el mundo nos perjudica. Como en el fútbol. Justo a nosotros que somos incapaces de hacer un gol con la mano o salvar un gol de codito sobre la línea.
Y es que en todos los aspectos solo se trata de contar con un culpable. Solo eso y nada más.
Hace muchas décadas que la dirigencia argentina dejó absolutamente de lado la posibilidad de ir corrigiendo errores. De tratar que cada día se mejore en algo. Ni hablar de luchar contra la corrupción impresionante que nos agobia para parecernos aunque sea un poco a esos países ya mencionados o a tantos más a los que el FMI no “les genera estos problemas”.
En la Argentina solo se trata de ser imaginativos para saber a quien culpar y mejorar los relatos para que la tribuna los crea.
Tan simple como esto que acabamos de afirmar.
Hagamos cualquier cosa. Todo el tiempo. De todo tipo. Pero como aseguran que si asi lo hacemos no po-dremos evitar las consecuencias, pues entonces ten-gamos siempre a mano a un culpable de todo para no hacernos cargo de ellas.
Así ocurre con nuestros empresarios. Ellos, según el mismo relato, son los culpables de gran parte de nuestra pobreza “solidaria” y del hambre de la mitad de nuestros conciudadanos. Y naturalmente de la inflación indomable que solo se observa en Argentina.
Pero resulta que esos empresarios en este mundo globalizado, son los mismos que operan en toda la región y en gran parte de la tierra donde nada de lo que pasa aquí ocurre.
Es que entonces, son unos malvados…..pero solamente en Argentina. En el resto del mundo donde operan son la Madre Teresa de Calcuta.
Todo los del campo, si que son “golosos” y por avaricia le quitan la comida que debería estar en los platos de los humildes. Terribles insaciables a los que “por suerte” los vienen a buscar y les ofrecen ventajas de todo tipo los vecinos uruguayos, paraguayos y brasileros entre otros.
Ya se los llevarán a todos y nos libraremos de esos malditos!!.
Ni hablar de nuestros periodistas y medios de prensa. Verdaderos desestabilizadores y volteadores de go-biernos con sus formatos “hegemónicos y manipuladores” para los que hay que crear algunos comités que los juzguen (integrados por los gobiernos de turno claro) para terminar con ellos y que funcionen solamente los que trabajan por el país y la gente, como es el caso del pseudo periodista que a las 18 Hs de los comicios de 2015 sirviendo al pueblo “informó” de los vencedores de esa jornada en nación y en provincia de Buenos Aires. Vale recordar que ninguno de esos vencedores fueron ni presidente ni gobernador, (porque al final ninguno había ganado) pero ese comunicador hoy percibe doscientos millones de pesos DIARIOS en concepto de pauta estatal.
Pero esas son minucias. Periodismo es el de otros países aunque en el más poderoso del globo haya sido el periodismo el que denunció y terminó echando a un presidente por mentir en su relación sentimental con una secretaria.
En fin. Los que le hacen bien a otros países y por ende a sus pueblos aquí en Argentina son “demonios”. Lo que funciona en todos lados aquí nos destruye. Todos los males nuestros tienen culpables que nunca somos nosotros.
La cuestión es que mientras hasta los chicos ya van comprendiendo la verdad, los grandes dirigentes nos siguen viendo como una caja boba, y nos siguen contando como si fuera la verdadera razón de todo, el mismo argumento de hace un montón de décadas.
Como aquél éxito televisivo de hace unos años hace falta que se den cuenta que “ya somos grandes”.
(Editorial publicada en el edición de TIEMPO de Ranchos del 17 de diciembre de 2021)
