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Editorial: Elecciones: ¿Siempre lo bueno es poner freno?

La campaña de la elección legislativa ingresa en etapa decisiva. Y resulta evidente que la inmensa mayoría de la ciudadanía no tiene perfectamente claro que efectos reales y directos tienen los resultados, según estos sean favorables a los oficialismos o a las oposiciones.
El planteo es válido en todos los niveles: nacional, provincial o municipal.
Suele decirse en este sentido que darle un voto mayoritario a la oposición y con ello el control del Poder Legislativo, es “ponerle un freno a los poderes ejecutivos”. En realidad nunca tan bien sintetizado el impacto más directo que un resultado de este tipo genera. Ponerle freno al ejecutivo. La pregunta que nos atrevemos a realizar es si esto es bueno o malo para las sociedades?.
Y allí ya no hay una respuesta única. Es mas, dos respuestas antagónicas pueden ser tan igualmente válidas para contestar.
Veamos ejemplos: ¿Es bueno ponerle frenos desde otro poder a los atropellos, excesos y carencia de libertades que se viven en Vene-zuela?. La respuesta es bastante obvia.
Veamos otro ejemplo: ¿Es bueno ponerle freno al crecimiento económico y social que registra Australia?. También aquí la respuesta es obvia.
Por lo tanto, los argentinos estamos a pocas semanas de una elección donde lo que se juega es poner freno o permitir seguir con marcha libre a los ejecutivos de cada distrito de este país federal.
Y atento a lo expresado mas arriba no debiera ser la misma respuesta la ideal para todos los casos. Si se trata de juzgar la conducta de un gobierno nacional que se expresa en “funcionarios que no funcionan”, o en un presidente “Okupa, inquilino de la Rosada”, o rodeado de ministros a los que solo se les ocurre reprender y hasta amenazar periodistas, pues entonces, ponerle freno a tales conductas parece casi una obligación.
Pero si la situación se plantea, cuando se trata de ejecutivos que nada tienen que ver con esas conductas absolutamente antidemocráticas y que por el contrario están enfrascados en llevar adelante un programa de cuatro años, (los que deben imaginar al momento de asumir), mas allá de las discrepancias que pueda tener esa oposición, por el rumbo, por sus criterios de prioridades, por los matices y hasta por la “cara” del gobernante, vale la pregunta: ¿Resulta positivo ponerle ese freno a su gestión?.
Ocurre que ese freno que en todos los casos significará no contar con el respaldo de un Legislativo (o deliberativo) afín, con el que permanentemente deberá llevar a cabo largas negociaciones, modificaciones y hasta renunciar a parte de su gestión, termina siendo “el desvestir un santo….pera dejar dos santos desnudos”.
Allí es cuando el ejecutivo no podrá completar su programa de gobierno, pero tampoco la oposición podrá ejecutar otro, por la simple razón que ese rol le sigue perteneciendo al ejecutivo derrotado.
Siempre son útiles y necesarios los controles, el ojo advertido, la transparencia y el enri-quecimiento de ideas, pero haciendo que los períodos acortados a cuatro años permitan cumplir íntegramente el programa que la ciudadanía votó al comienzo del mismo.
¿Es tan importante el rol del Concejo? Se preguntan hoy muchos vecinos rancheros. Tal vez alcance con señalar que en ese supuesto caso de minoría deliberativa no serían realidad hoy ni la Unidad de Terapia Intensiva ni el pavimentado de la laguna. Y esto no es una opinión y ni siquiera crítica. Es solo un dato fáctico que marca el poder del Concejo para definir los grandes temas de un gobierno municipal.
Dicho todo esto, es menester aclarar que diferente es la cuestión en una elección ejecutiva, como la que se celebrará en dos años más. Poner en juego el timón del ejecutivo y a la vez el respaldo para ese ejecutivo en el deliberativo es darle a la ciudadanía el derecho a resolver algo mucho más profundo que “poner un freno”. Al contrario, allí se juega ponerle el acelerador a quien considere el mas apto para gobernar su comarca.
Por ello, en el marco del respeto que siempre merece la expresión ciudadana, es bueno ayudarla a reflexionar (a veces con opiniones que no se coincide también uno se siente ayudado cuando tienen bases lógicas y fundadas) y que lo mas importante que nos da la democracia no sea solamente usado para hacer catarsis de broncas, que terminan haciendo que el voto se defina por una cuestión de humor.
Es demasiado importante el derecho máximo de cada uno de nosotros, como para emitirlo por impulsos que tantas veces nos ha llevado en esta argentina a promover al gobierno a quienes luego debimos padecer.

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