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Editorial: Este Pero/Kirchnerismo no le hace bien al país.

Las elecciones de hace dos semanas han dejado atónitos al gobierno nacional, a los de la mayoría de las provincias que gobiernan y a sus candidatos y dirigentes en general. Se ha afirmado que en su historia el peronismo jamás sufrió una derrota de esta magnitud y pareciera que no hay error en el dato. Y ante ello, sin darse tiempo siquiera a las horas de maduración que el hecho requiere, antes de tener medianamente claro el diagnóstico, el kirch/peronismo (o mejor Pero/kirchnerismo) comenzó a aplicar la medicina un tanto a ojo. Casi como a pálpito.
Y sin tener en cuenta que en estos casos si que suele peor el remedio que la enfermedad.
Desde la nación, procuran hallar responsabilidades y culpas por la caída en las urnas, en la pandemia, en los medios de difusión, en la herencia que dejó Macri, en la oposición y en menor medida a una supuesta falta de acompañamiento de algunos gobernadores. De razones serias y valederas mas poco que nada. Bastarían tres o cuatro conceptos para demoler estas excusas. Las provincias con gobiernos opositores también tuvieron pandemia y no solo no perdió ninguna sino que aumentaron sus caudales. Medios de prensa hay para todos los gustos. Desde los aún equilibrados y profesionales hasta los que se ubican en los extremos casi militando causas de unos y otros. Pues entonces habrá que aceptar que los que se sienten mas cerca de la oposición son mucho mejores en lo suyo (tal vez porque al ser privados contraten a los mejores periodistas) que los estatales y oficialistas (que en cantidad son mas que los otros (pero como los sueldos en general los pone el estado, se contrata a los amigos y no a los mejores) y por allí pasa la única verdad de lo que hoy los derrotados llaman “los medios”.
Los gobernadores vencidos a su vez, procuran encontrar argumentos fuera de sus responsabilidades. Y allí van por un inventario a cada municipio para “poner a los alcaldes” en el banquillo y saber quien les cortó boletas.
Porque en la concepción de esta generación de mandamas del Pero/ Kirchnerismo cortar boleta no es una decisión de los ciudadanos, sino una herramienta de los punteros y militantes que le dicen a cada uno como tiene que votar. Por ejemplo, para ellos, el intendente de Chascomús y su lista son mucho mas fieles que el de General Paz y los suyos. Porque el del distrito vecino obtuvo unos cuantos votos menos a nivel local que la boleta provincial, lo que indicaría que casi trabajó mas para Tolosa Paz y demás que para sus concejales. Por su parte, la nómina de concejales de Alvarez sumó alrededor de siete puntos mas que la de diputados, lo que estaría dando cuenta que le restó apoyos al nivel provincial.
A nadie se le ocurre pensar que en el concepto de los vecinos de uno y otro lugar, la gestión de Alvarez es altamente positiva y muchos lo acompañaron con su voto, aún sin digerir las otras gestiones del Frente de Todos, mientras que el gobierno municipal de Gastón en Chascomús es bastante mas vapuleado que la provincia y la misma nación.
Esta es la verdad. No hay tantos misterios.
El peronismo desde su nacimiento mismo hizo gala de su percepción del humor social para convertirse en un movimiento de mayorías. De causas populares y mayoritarias, aún aceptando que se puedan discutir las metodologías que aplicó para ello. Pero desde el general jugando la segunda guerra mundial con los alemanes, hasta declarar su neutralidad ante el final previsible del conflicto, mostró que la cuestión es adaptarse a las circunstancias (pensar que hace horas Máximo Kirchner dijo que la relación con el mundo no es importante para la Argentina en este momento ¡!!)
Del mismo modo sentó “jurisprudencia” el general sobre los medios: “Con todos ellos en contra gané por amplio margen las elecciones. Con todos a favor me destituyeron” supo decir. Tan pragmático que siempre el movimiento integró tanto a la Democracia Cristiana como la izquierda. Y tras el percance “ Alfonsín”, fue el peronismo el que volvió a mostrar su ductilidad entendiendo la caída de la Unión Soviética y el momento internacional que leyó como nadie Carlos Menem con un gabinete que hoy resultaría de “alta gama” y puso al país otra vez en el mejor orden mundial. Le tocó a Duhalde conducir en medio de una gran tormenta, y fiel al manual peronista, tejió con Alfonsín, con la Iglesia, con empresarios y gremialistas y generó el clima para la gran devaluación Remes y entregarle en bandeja el poder y el rebote económico al que también le hizo ganar las elecciones presidenciales.
Néstor siguió aplicando peronismo. Primero destrozó a Duhalde para quedar como único rey y de golpe entendió que las circunstancias internacionales y sociales tenían otra agenda y “de pronto” entendió Derechos Humanos, progresismo, otros alineamientos y cosechó el campo sembrado que le dió la economía mundial.
Todo bien hasta ahí, con las discusiones que merecen los métodos.
Pero a partir de 2009 ya convertidos en neoperonismo, se pierden los manuales. Los soldados juegan a otro juego y con la anuencia, la resignación o los intereses mezquinos personales, de quienes conocen muy bien el peronismo, el movimiento cambia de rumbo, de esencia y de metodologías. ¿Cómo explicar sino que desde ese 2009 de siete elecciones el nuevo neoperonismo perdiera cinco?. ¿Qué pandemias hubo entonces?. ¿Qué medios en los tiempos de 6,7,8 le ganaban la voluntad popular? ¿ Qué oposición les eligió a Cobos o a Boudou como vicepresidentes, o a Anibal Fernandez como candidato a gobernador bonaerense?
En esta línea, que es la única que podrá llevarlos a un diagnóstico severo y cierto para aplicar la medicina que el movimiento mas importante de la política argentina de los últimos setenta años necesita para reinstalarse válida y positivamente en la democracia argentina podrán encontrar las respuestas válidas que dicen buscar.
Brevemente: no resulta creíble que el Pero/Kirchnerismo no comprenda que siendo desde hace bastante tiempo el movimiento de los sectores minoritarios, terminará inexorablemente siendo un movimiento minoritario?. Qué si los trabajadores solo son un slogan, los jubilados los grandes olvidados, los productores sobre todo los que generan las divisas que necesitamos sus grandes enemigos, los empresarios verdaderos demonios, la educación solo una ex-cusa para que algunos militantes adoctrinen alumnos, y la agenda casi excluyente pase por discutir, pañuelos verdes o celestes, idioma inclusivo, diversidad de género, matrimonio igualitario y algunos por el estilo, mientras en la agenda popular y ampliamente mayoritaria de la sociedad, estos ítems están en prioridad debajo del puesto cien, donde predominan la generación de empleos, poner orden y seguridad con el pleno imperio de la ley, lucha sin cuartel a la droga en todos los terrenos, alentar (o al menos no impedir) la educación pública con las escuelas abiertas, concederle a los jubilados una pequeña porción de la dignidad que merecen y que les ha sido quitada, quitar todo tipo de privilegios de la clase política, acordar (generosamente y sin chicanas miserables ) con las demás fuerzas políticas algún programa de temas básicos a mediano y largo plazo y otra serie de cuestiones que el manual básico del buen peronista tiene bien detallados, entonces, seguirán buscando donde no están las causas de la huida de sus filas de ciudadanos hartos de este neo/peronismo que lejos de honrar a sus grandes líderes, y leer sus manuales, hace mucho que en cada distrito, abre oficinas y crea cargos destinados a estas cuestiones de “colectivos” inexistentes en la conciencia popular y mayoritaria de la sociedad.
No hay mas espacio. Pero en Ranchos mismo, no deberían faltar en el repaso de causas, algunas ruidosas marchas por la calles, algunos funcionarios blandiendo sus derechos también de pocos, otros grupos que en nombre de la moderna agenda no titubearon en agredir y violentar los derechos de terceros con amplia complicidad de organismos oficiales.
Todos saben de que se trata esto que decimos. Es hora que por ese lado busquen muchos de los votos que faltaron en sus urnas en los municipios, en las provincias y en la nación.
En fin. Un movimiento de las minorías, como se autodeclaran no puede terminar de otro modo que siendo un movimiento minoritario. Y esto no es bueno para nadie. Menos para el país.

 

(Editorial publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del viernes 24 de septiembre de 2021)

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