Editorial: Aunque sea por el poder que tanto les gusta.
El domingo se celebraron elecciones primarias en todo el país y el gobierno recibió una derrota tan inesperada para él como sin antecedentes en la suma de todo el territorio nacional. Tras ello, han surgido casi espontáneamente las acostumbradas argumentaciones, interrogantes y algunas pretendidas explicaciones, todas bastantes intrincadas, enmarañadas y hasta incomprensibles para referirse al resultado.
Y en realidad todo pareciera ser un tanto mas simple, si en realidad se quieren encontrar las verdaderas causas de tal fracaso.
El país padece tantos males como caben en la imaginación. Sin procurar escarbar en lo mas profundo del mismo en su superficie se pueden detallar: mitad de su población sin ingresos para sus necesidades básicas. Fallas graves en la educación que se arrastran desde hace años. Un cuarenta por ciento al menos de la población debajo de la línea de pobreza. Casi el ochenta por ciento de los jubilados percibiendo una limosna indigna que los condena en el final de sus vidas a la vergüenza y el dolor. Una inseguridad que alcanza niveles insoportables sobre todo en las grandes urbes, donde matan a vecinos para robarles la bolsita de comestibles del almacén. Una corrupción creciente que alcanza todos los ámbitos y todos los niveles. La droga haciendo estragos sobre todo en los jóvenes y creciendo obviamente el delito. Ausencia de respuestas de la justicia en todos sus aspectos. Burocracia insoportable y creciente en el estado con absoluta falta de respuestas a los ciudadanos. Deterioro de todos los servicios. Una inflación del cincuenta por ciento anual que llega mucho mas alto en la canasta básica. Ni hablar de líneas de crédito accesibles, ni fuentes de trabajo, ni buenos servicios de transporte, ni …….la lista podría ocupar todo este espacio.
De todas estas cuestiones tan básicas y prioritarias, el gobierno en todos sus niveles solo se acuerda a la hora de señalar a sus antecesores como culpables de todos ellos. Y nada mas.
No solo que es evidente la incapacidad para intentar al menos solucionar algunos de estos dramas, sino que hace ya mucho tiempo que se creó una agenda alternativa donde se inscriben “las grandes cuestiones” a las que si se aboca el gobierno, sus funcionarios y sus tropas.
Mientras todo lo señalado (y lo no expuesto) cae con todo su peso sobre la vida de cada argentino, ¿De qué se ocupa este gobierno vapuleado en las urnas el domingo?.
Veamos: Interrupción legal del embarazo (o ley de aborto); Idioma inclusivo; Diversidad de género; Matrimonio Igualitario; Cupos femeninos; discriminación; Financiación y créditos al arte (subsidiar artistas militantes); Comité de control a la prensa; aceitar las relaciones con los pocos países considerados amigos como Venezuela, Cuba, Nicaragua y algunos mas hasta ayudándolos con los que nos falta aquí.
Y claro que podríamos seguir con esta agenda.
¿Cómo no entender que si el eje de los problemas de
los argentinos pasa por lo señalado mas arriba y la agenda que ocupa y preocupa a los gobernantes es ésta, se produzca un divorcio entre pueblo y gobierno que lleve a este resultado?.
¿Cómo puede resultarles tan difícil entender esto que salta a la vista?.
Y vale aclarar que todos los títulos señalados en esta última agenda tienen un valor, pero nunca prioritarios. En una sociedad “aburrida” como Suiza es hasta natural que estas cuestiones se debatan. Pero en esta argentina que no puede alimentar a siete de cada diez chicos, ¿ Se puede perder un minuto discutiendo si se debe decir todas y todos o todes?. ¿Si el pañuelo de-be ser verde o celeste?. ¿ Si el DNI dice varón, mujer o nada?-
Y que mientras tanto los abuelos se mueran con unas monedas de jubilación y que a nadie parezca importarle?. ¿Qué la presión tributaria haga imposible mantener comercios y empresas?. ¿Qué el hambre sea una cosa normal?.
¿Qué parte no entienden los gobernantes?. ¿Cómo no comprenden algo tan esencial como la bronca que generan cuando plantean las discusiones de las minorías y se hacen los distraídos con los angustiantes momentos de las grandes mayorías?.
¿ Cómo seguir escuchando discursos casi festivos y la celebración de “ nuevos y mas derechos” para tan pocos, cuando “tan muchos” son ignorados y condenados a ser argentinos?.
¿En serio que esto tan básico sigue sin ser comprendido por la inteligencia de la dirigencia que hoy nos gobierna?. ¿En serio que describir esto es de derecha, o fascista o no sé qué descalificación?
¿En serio que lo relevante es poder cambiarse el nombre o el sexo oficialmente, porque en el ámbito privado nadie lo discute ni lo discrimina, en lugar de abocarse a darle de comer y a la vez educar a un niño?.
Si esto es de “en serio” entonces vale decir que se sorprendieron con lo que la inmensa mayoría de los argentinos votó el domingo. Que por si hace falta explicarles, está mucho mas ligado a la angustia, la bronca y el dolor por esta forma de gobernarnos que por la seducción que generan los ganadores.
¿Podrán recetearse y frenar a los movimientos que ellos crearon para militar estas causas secundarias y hacerles entender que esta argentina reclama atención en otros muchos temas mas importantes que lo que sus agendas marcan?
Es difícil creer que lo intenten. Mas difícil aún es considerar que lo conseguirán.
Deberán entender entonces que de igual manera les será complejo modificar la dirección del voto de la ciudadanía. Es posible que si entienden esto último recién ahí pongan algo mas de esfuerzo en sus gestiones.
No porque se hayan convencido. Si, porque en las urnas se juegan el poder.
Y esto si les interesa. Es mas: tal vez sea lo único que les interesa.
(Editorial publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del 17 de septiembre de 2021)
