Editorial: ¿Es válida una esperanza?
Acaba de vencer el plazo para la inscripción de Alianzas/Acuerdos/Pactos o como quieran llamarle destinadas a las elecciones que tendrán lugar en setiembre y noviembre próximos..Y si bien la democracia y sus cuatro décadas de recuperada nos fueron acostumbrando a los procesos preelectorales y todo ese extraño ritual denominado “rosca” el nivel de “cachivache” que muestran por estos días los principales espacios resulta una verdadera afrenta a la ciudadanía, a la que con caras de “sinceros” sus protagonistas dicen servir.
Resulta válido dejar en claro que aunque la redacción pueda dar lugar a considerar que este artículo carga mas a unos que a otros, lo cierto es que si bien algunas características los diferencian, ellas se deben a factores puramente de estructuras y liderazgos pero nunca a mayor ética, respeto a la voluntad ciudadana o virtudes de otro tipo. Son solo formatos. O si lo prefiere son “iguales perros con diferente collar”.
Empecemos por el oficialismo nacional y provincial. Acostumbrados a “colocar” en la provincia a “ex-tranjeros” del primer estado argentino, esta gran alianza conducida por la doctora F. de Kirchner está sobrada de antecedentes de este tipo. Varios gobernadores llegaron de la gran capital y hasta uno de ellos se proclamaba el gran referente del Abasto. Finalmente, hasta la propia actual vicepresidente llegó al senado en representación de Buenos Aires, donde si bien nació y crió, hacía casi 50 años que no habitaba.
Esta provincia, a la que suelen adjudicarle maleficios porque nunca pudo hacer que uno de sus gobernadores alcanzara la presidencia, no tiene que buscar por el lado de la demonización ese designio. Es tan maquiavélico lo que políticamente ocurre en la provincia que representa el cuarenta por ciento del electorado del país y tan nefasto lo que permitimos sus habitantes que lo menos que merecemos es la condena a no consagrar jamás a un gobernante nuestro en el sillón de Rivadavia.
La actualidad muestra con naturalidad como el porteño Kicillof reemplazó a la vicejefe porteña devenida en gobernadora “pro tempore” Vidal que sin ponerse colorada ya se olvidó del compromiso eterno con los bonaerenses y vuelve a los calorcitos asegurados de las grandes luces. Y como la oposición en general en la Argentina solo cree que lo importante no es “ hacer las cosas de modo diferente” sino tratar que la gente “ las crea distintas” y nada mas, repiten lo ya acostumbrado y ahora es el actual vicejefe porteño el que viene a encabezar la representación de la provincia del Salado o la Bahía de Samborombón.
Sino fuera la mas pura realidad la rosca política bonaerense sería tragicómica. Por el oficialismo se afirma que la lista la podría encabezar la señora que le alquila el departamento donde vive el presidente de la nación (aunque esa dirigente no haya podido ganar ni siquiera en su ciudad de La Plata hace poco tiempo), o el actual jefe de gabinete nacional, no porque se lo considere mas apto, sino porque en la interna exigen que deje ese cargo y lo manden a otra parte.
En la oposición, donde confluyen como catorce partidos (de los cuales a nueve o diez nunca se los escuchó nombrar) un prestigioso médico, pero debutante en política desde la UCR se ubicó primero en la lista y nadie mas lo movió. Detrás suyo aparecen dirigentes que hasta no hace mucho parecían presidenciables. Parecían. Uno de ellos, Emilio Monzó, cuatro años presidente de la Cámara de Diputados y con la extraña virtud de ser “bien bonaerense” (fue intendente de su Tejedor), pasó de su formación liberal en la Ucedé, siendo el mejor alumno del desaparecido legislador Francisco Durañona y Vedia, a militar en el peronismo para ser ministro del gobernador Scioli. De allí pasó a “armar” para Francisco de Narváez, pero su pase lo compró Macri y fue el armador nacional del PRO. Verlo ahora tercero en una lista de la UCR completa un currículum que pinta de cuerpo entero lo que es la política criolla. O el caso de Stolbizer que es socia del alcalde porteño en CABA pero rival de ese mismo espacio en la provincia. O lo que muestra el propio partido de Alem con sus autoridades provinciales apoyando claramente al adversario del médico radical.
Podríamos agregar veinte ejemplos mas y tan contundentes. Es difícil comprender como tienen cara estos dirigentes para sostener sus “verdades” verbales actuando de este modo. Y ademas que le expliquen a los votantes que es ser peronista, o radical o del PRO o lo que les pinte.
Si hasta el candidato libertario “Espert” tiene como principal asesor de su proyecto a un fundador del ARI (¿?).
La semana próxima vence el plazo para nominar definitivamente todas las listas. Será como un juego observar como ahora serán rivales los que hasta ayer eran socios. Y socios los que hasta ayer se destruían ante los medios. A los Storani y Alfonsín mismo jugando con los Kirchner, mientras Pichetto cada día es mas macrista !!
A la argentina le va mal, muy mal desde hace muchas décadas. Acaba de superar ahora números estremecedores: mas de cien mil muertos por Covid y una economía que tiene a mas de la mitad de los habitantes debajo de la línea de pobreza. En el contexto internacional transitamos en el nivel de Haití, El Líbano o Zimbabwe (aunque estos hace poco aclararon que “no somos la Argentina”) y en otros aspectos no nos va nada mejor.
¿Alguien cree que lo descripto no tiene nada que ver con esto?. ¿Todo será producto de la dictadura (como se esgrimió durante muchos años?) o del gobierno anterior como se repite ahora?.
Una elección popular debiera ser una oportunidad y una renovada esperanza. Con este proceso que se lleva a cabo para definir la oferta que finalmente tendremos los ciudadanos al llegar al cuarto oscuro, esa esperanza ¿Tiene algún fundamento?.
(Editorial publicada en TIEMPO de Ranchos del 16 de julio de 2021)
