Editorial: Napoleón y el vino tinto
Vale la pena por cierto releer en estos tiempos a Napoleón Bonaparte, pero no para recordar detalles de sus campañas militares y sus incomparables dotes de estratega a la hora de encarar una batalla, sino por las célebres frases que dejó inmortalizadas.
Y es que revisar la política argentina y el rol que cumplen tanto aquellos que ejercen el poder de gobernar como quienes están instalados en el amplio terreno de la oposición trae al gran general de la Revolución francesa de inmediato. Y si no veamos: ¿Existe algo mas cierto para aplicar a cualquier político opositor argentino que aquello de “si ves a tu enemigo (podemos decirle solo adversario) cometiendo un error, no lo distraigas”?.
Tan cierto que, contrario sensu, puede decirse sin temor a equívocos, que esa misma oposición si advierte que ese adversario en el gobierno está acertando demasiado en su gestión, pues entonces nada mas pertinente que distraerlo con cualquier argucia, con tal de ponerle palos en la rueda.
Pero también nos legó el increíble primer cónsul: “Si quieres tener éxito en el mundo promételo todo y no entregues nada” (?).
¿No encuentran ejemplos en quienes respaldar tamaña afirmación en los diferentes gobiernos de todo nivel de este bendito país?.
Es como sino solo a Maquiavelo hubieran recurrido como libros de cabecera nuestros dirigentes.
Y pasando a lo más puntual, veamos lo que ocurre en nuestra propia comarca. Tal vez como nunca antes (quizás haya que remontarse al 70/73) un verdadero torrente de obras de todo tipo están iniciándose, realizándose y en algunos casos culminando aquí, en medio de una situación poco menos que gravemente inédita para el país en todo sentido, sobre todo por una terrible pandemia y otras causas que no vienen al caso en esta ocasión. Desde una cifra superior a las 170 viviendas que sumadas estarán en la columna del haber del balance municipal, pasando por la laguna, el balneario del Salado, servicios de agua y cloacas, repavimentación de rutas y el mas saliente de todos que sin dudas pasa por el servicio de salud pública que está siendo transformado de manera increíble, todo resulta tan palpable que no hay manera de no reconocerlo y ponderarlo.
Pero en forma paralela, hay aspectos, aparentemente de menor jerarquía en la misma gestión que muestran (como ha sido bien señalado en esta misma columna editorial) fallas tan evidentes como lo anterior. Cuestiones como el tránsito, los cuidados de espacios verdes, la señalización de nuestras calles, diferentes aspectos de la gestión cultural, urbanismo general, etc. etc. reclaman a viva voz que alguien alerte y en lo posible aporte iniciativas y proyectos mejoradores de esta realidad.
Pues….que hace ante esto la oposición?? No darse por enterada ni de una ni de otra cosa.
Ante los éxitos apuntados y evidentes de la gestión procura ignorarlos cuando no minimizarlos y hasta obstaculizarlos, al menos mostrándose lejana y ausente hasta en actos protocolares e institucionales a los que no le corresponde otra alternativa que concurrir y acompañar.
Y en la otra avenida, la de errores, fallas y ausencia de gestión, pues ninguna alternativa superadora y ni siquiera una crítica seria y sostenida que merezca ser distinguida.
Así, el necesario equilibrio que la sociedad reclama y necesita de sus administradores queda “rengo” y tambalea. El muy fino y claro analista Raúl Uribarri recordaba hace poco que la sociedad ranchera no hace tanto tiempo decidió un día cambiar de oposición primero y luego cambiar de gobierno. Difícil no comprender aquél mensaje de la comunidad ocurrido no hace tanto.
Y en tren de discurrir por esta realidad, días pasados no nos pasó inadvertida una reflexión de un sabio del estaño. O si prefiere, un amante al vino acodado en un mostrador.
Charlaba con otros parroquianos sobre la política de este pueblo y cruzaban opiniones, naturalmente mucho más ricas que una sesión del Concejo Deliberante. Y entre defensores y críticos del gobierno municipal y el natural “sirva otra vuelta”, el mas reflexivo fue desafiado con el tajante “¿Y vos que harías si fueras de los candidatos de la contra en estos momentos?” le tiraron. La respuesta no se demoró: “Es simple – dijo, y se mandó otro trago de tinto -, aplaudo todo lo que hacen y les digo fuerte: esto mismo es lo que hubiera hecho yo y lo que seguiré haciendo cuando sea intendente. Pero además, también haría……” y ahí tiró una larga lista de cosas por hacer, como que no se olvidó de recuperar la sala del cine para la ciudad y trasladar los locales ferias de una vez.
Este autor se quedó algo sorprendido. ¿Aplaudo todo lo que está bien, digo bien claro que es lo mismo que yo hubiera hecho y le agrego todo lo que falta y no se hace?
Al fin y al cabo no es tan difícil ubicarse en la oposición me dije.
Dos días después, en un pretendido nivel superior de debate político, me encontraba oyendo a un grupo de “pensadores” sin emitir opinión, hasta que uno de los presentes se dirigió a mi y sin titubear me preguntó: “ ¿Y que sería lo primero que harías vos si fueras un candidato opositor?”.
Tras pensarlo unos segundos encontré la respuesta: “Iría al boliche de (….) a escuchar a los parroquianos que gustan del tinto mas popular” les dije.
Claro que nadie entendió nada. Y seguramente mu-chos de ellos al rato estaban leyendo algún otro tra-mo de la historia del general francés Bonaparte. O Maquiavelo.
Como parece que hace mucho mas a menudo cierta dirigencia política. Por el estaño, por cierto, se los ve muy poco.
(Editorial publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del 02 de julio de 2021)
