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Editorial: Antes morir solo que abrirse a la vida

Una información policial días atrás dio cuenta que había sido detenido un joven que intentaba ingresar por lo techos con intenciones de robo al club de Pelota Independientes de Ranchos que se encuentra aparentemente cerrado. Los que estamos entrenados en brindar y recibir informaciones nos sorprendimos al ver el esfuerzo puesto por el detenido de trepar a techos que son en partes muy altos y no están en las mejores condiciones y nos preguntamos que botín tan importante podría procurar el arriesgado entre esas deterioradas paredes para justificar el malogrado intento.
Acto seguido la memoria comenzó a jugar por la historia ranchera. Y mas precisamente por la de los clubes rancheros.
Como la de los caballos argentinos, triste historia la de los clubes locales. Merecedora de un análisis en procura de alguna razón que explique sus procesos y sobre todo sus casi idénticos finales.
Sin obviar que alguno de ellos puede ser olvidado en esta revisión, los que vivimos y recordamos bien un poco mas del último medio siglo de la cabecera del distrito, rápidamente ponemos en la superficie al club La Cambicha, con un predio casi céntrico de dimensiones superiores a una manzana “normal”, su cancha de basquet a cielo abierto, sus tradicionales bailes y hasta sus históricos festivales de box donde supieron debutar varios amantes de los guantes, además de sus equipos de fútbol con su clásica casaca amarilla. Y en esa nómina aparece el club Libertad que en su estreno mostró el mejor terreno de una cancha de fútbol de aquí e inscribió una historia de bailes populares riquísima. Siguen ya otras entidades mas “urbanas”. El club Social y la excelente ubicación de la avenida Campomar. El club Comercio, como se llamaba al Centro de Comercio e Industria, con sus salones gris y azul, sus habituales tertulias y románticas noches hasta sus grandes bailes con notables orquestas en el salón gris. Y hasta su cancha de bochas. En este tramo hay que sumar a la extensión del club en el chalet Villa Paula con su pileta de natación y sus temporadas de verano. Por último, hay que agregar en esta nómina al citado club de Pelota Independientes, que a sus grandes bailes, sus reuniones sociales y sus mesas habituales de parroquianos, luce en primer lugar sus históricos partidos del deporte vasco por los que desfilaron los mejores pelotaris del mundo como “el manco” Messina, Fito Ibarra, los hermanos Olitte y mas acá en el tiempo los hermanos Ross y los destacados locales “chuco” Lezcano, el notable delantero “turco” Abad y el aún vigente Luis Scarpitta. Como si eso no alcanzara, Pelota Independientes sumó títulos muy importantes en el fútbol regional, como el de la copa Goles o el primer título liguista de una escuadra ranchera.
Pero los clubes en Ranchos parecieran tener como único activo su historia. Hasta en medio de muchas dudas no muy aclaradas en alguno de ellos, todos fueron desapareciendo tristemente. Lo que fue La Cambicha es hoy una manzana de jóvenes edificaciones que se levantaron en los terrenos del loteo que reemplazó a la se-de social. El club Social terminó siendo el centro comercial de la Sociedad Española que por cierto no tiene ninguna actividad social en la comunidad. A la vez, el club Comercio y su anexo de Villa Paula también terminaron privatizados y de toda esa estructura se salvó la cancha de bochas que aún sigue en pie. El resto todo es “particular”.
Y como si fuera poco, el Club de Pelota hace mucho que perdió su personería de tal y pareciera esperar resignadamente la piqueta del progreso.
Solo como una reflexión se nos cruza esa habitual mención que se establecía en cada estatuto social y que marcaba claramente que en caso de extinción de la asociación, todos sus bienes residuales debían pasar a una entidad de bien público. En mucho tiempo esto lo exigía la Dirección de Personas Jurídicas. En los hechos no puede mostrarse que esto haya ocurrido en alguno de estos casos.
Entre las cuestiones que suman asombro vale remarcar que Villanueva sigue manteniendo su VFC y su campo de Pato El Siasgo y Loma Verde su Sociedad de Fomento y su Los Merinos y hasta Alegre su club Deportivo, con los inconvenientes de esta pandemia que los está poniendo en aprietes.
En Ranchos, el tiempo dio lugar a la formación de nuevas comisiones y proyectos que partieron prácticamente de cero y sin estructuras algunas. Se nos ocurre citar a Veteranos S. V. de Paul y el joven Atlético Ranchos, hoy con una conducción muy activa.
Extraña paradoja: importantes estructuras con sedes en pleno centro de la ciudad que “murieron” sin dirigentes que pudieran salvarlas y por otro lado agrupaciones de jóvenes dirigentes que armaron proyectos por otras vías y desde la nada misma.
No es posible abordar honestamente esta cuestión sin ligarla a observación de la calidad dirigencial que en general mostramos los rancheros. No es precisamente una cucarda que podamos lucir. Y que sin remedio toca a todas las actividades y termina haciendo centro en la política.
Si una sociedad no destaca dirigentes capaces y destacados en cantidad y calidad suficiente, que se formen y crezcan en las entidades intermedias, no tendrá posibilidades de contar con partidos políticos fuertes, representativos e inmersos en su comunidad.
Y no es caprichoso lo apuntado. De hecho, y vale mencionarlo, los tres clubes mas renombrados de esta lista en su momento fueron todos “apodados” como el club (y el nombre de un histórico partido político) dado que en sus conducciones casi sin excepción se ubicaron vecinos claramente identificados con ese partido. No hace falta abundar en mas detalles, salvo que a raíz de este artículo alguien pretenda que se agreguen pruebas al canto.
Como atenuante valga decir que algunos vecinos de similar extracción (una clara y rotunda minoría) son los que dieron años de tiempo y esfuerzo a esas entidades para terminar claudicando casi en soledad.
También honra a la verdad, el intento del ex intendente Veramendi en una de sus iniciativas muy válidas, el es-fuerzo por unir la incipiente comisión de Atlético Ranchos y la abrumada conducción del club de Pelota en el año 2007/08 que prometía unificar los inmuebles de la calle Giles, la posibilidad cierta de sumar el edificio lindante del ex Banco Provincia (Giles e Irigoyen), el amplio predio de la salida a ruta 20 de Atlético, pero lo mas impor-tante era sumar capital humano con una contundente renovación dirigencial.
Fue notable la resistencia que encontró el intendente entonces en ambas conducciones.
Y este hecho no es uno aislado. Es, para este autor, el botón que sirve de muestra a la realidad descripta.
Hace muchas décadas que en Ranchos con el traje de dirigentes se visten vecinos que ante la opción de aper-turas de crecimiento; de compartir objetivos. De hacer sociedades, mostraron claramente la vocación de ser “cabeza de ratón” antes que “cola de león”.
Es mas: prefirieron morir solos que vivir acompañados.
No agrega mucho destacar la dimensión y el rol que cumplen en sus comunidades clubes como el Social o Progreso en Brandsen (y Las Mandarinas y El Indio), o Belgrano y Social en G. Belgrano; Atlético, Deportivo o Unión en Chascomús y el Deportivo en Pila. Todos lucen gran vitalidad y crecimiento. Y dirigencias orgullosas de sus roles. Es probable que esta descripción, sirva de respuestas a muchos interrogantes sobre otras muchas cosas que “nos pasan” y otras que lamentablemente “ no nos pasan” a los rancheros desde hace mucho tiempo y que cada día se hacen mas notorias en el terreno que usted prefiera.
Claro está que nadie ignora el esfuerzo de algunos grupos en objetivos puntuales como LIPOLCC, Bomberos, Rotary mas algunas comisiones ad hoc.
Pero nada de esto disimula lo descripto. La situación de las extraordinarias instalaciones de la Sociedad Italiana con su sala de Cine Teatro está golpeando las puertas de este editorial y es de desear que con la urgencia del caso sus responsables busquen (tal vez con el estado municipal) alguna salida que evite que inexorablemente llegue al mismo final que las historias contadas.
En esta materia y en Ranchos, la realidad no es alentadora y pareciera que tampoco tiene remedio.
Al menos en los casos que ya no pueden recuperarse. Y que aún tienen otros en vías de repetición.

(Editorial publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del 04 de junio de 2021)

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