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Editorial – UTI: El gran desafío que todo concejal sueña

Las grandes causas de la humanidad jamás se hicieron solamente con los que pensaban originalmente de manera coincidente ni en cosas pasadas ni en sus visiones futuras. Es mas; está llena la historia universal de los frutos logrados por célebres personajes con largos distanciamientos.
Claro que siempre esos logros fueron obtenidos por quienes se destacaban por sus capacidades, sus vocaciones y su ambición de trascender a través de sus obras. Y cuando estas características se dan para conformar determinadas personalidades y jerarquías, el pensar diferente en otros temas y hasta el debate natural que ello genera se convierte en mas aporte, en sumas y no en distancias y obstáculos.
Simplificado de otro modo: siempre aportará mucho mas a una sociedad la diferencia de los capacitados que las unanimidades de los mediocres.
La argentina toda está atravesando una crisis de tamaña magnitud a la que muchos analistas consideran producto de una grieta nacida y alimentada en las diferencias de posiciones políticas e ideológicas.Teoría que merece ser analizada: ¿Es la diferencia que mantienen políticamente las dos grandes coalisiones que disputan el poder en la Argentina la causante de esta catástrofe social o es la absoluta mediocridad y el paupérrimo nivel general de sus protagonistas lo que hunde en el abismo de la incomprensión a la mayoría de la sociedad, provocando el muy conocido efecto de la agresividad hija de la ignorancia?
Dos sabios discutiendo con diferentes criterios las bases de sus teorías y los resultados de sus experimentos enriquecen y satisfacen. Dos ignorantes regalándose elogios y aprobaciones mutuas irritan.
De aquí que la verdadera búsqueda de un futuro mejor en toda sociedad no pasa por sumar aliados a nuestras causas sino por rodearse de prestigio y méritos. Y eso es lo que hace mucho no intenta la dirigencia argentina.
Se aplaude y se pondera sumar los D´Elía y los Baradel por un lado para enfrentarlos a los Dipy y las Laura Alonso del otro lado. Y sus discusiones emergentes se consideran luego causas de debacles nacionales. La incapacidad propia de los nombrados (elegidos al azar como referentes de esta decadencia) los exime de cualquier responsabilidad en tamaña dimensión. Son incapaces de generar eso. Simplemente; son incapaces.
Y este concepto no debe perderse de vista al bajar la mirada a nuestra comunidad. Temerosos de ser descu-biertas sus alarmantes limitaciones (no solo de aptitudes, sino de interés por mejorar y hasta de dedicación al trabajo) la liga de dirigentes procura inculcar a la sociedad ranchera que las diferencias conceptuales entre las agrupaciones políticas o simplemente entre gobierno y oposición son el meollo de la gran cuestión a dirimir y el carril por donde transitan nuestros problemas y carencias.
Intento que encuentra cierta recepción, sobre todo en épocas de fracasos reiterados, de depresiones masivas (ver afirmación sobre el tema del psiquiatra Gustavo Delucchi en entrevista radial de esta semana) y de ansiedades colectivas que claman por explicaciones. Pero basta abordar las grandes cuestiones y pretender razonamientos claros y conceptos profundos sobre los mismos en las plantaciones de dirigentes para observar con nitidez que la falta de aptitud, de méritos y de virtudes son el verdadero motivo de todos los fracasos.
Los que no saben (que cada día son mas y por motivos largos de explicar) lejos de procurar llenar esos casilleros aprendiendo, solo intentan encontrar las mejores estrategias para disimular sus limitaciones y evitar toda posibilidad de cruzarse con ambientes o situaciones que los desnuden.
Que quede claro. Esto no es patrimonio exclusivo de sector alguno. Lamentablemente cada día es mas visible en la sociedad toda. Y por ende, cada día encandila mas quien escapa de esa medianía o se esfuerza por superarse. No es que los demás alumbren tanto. Nuestra oscuridad los encumbra.
Para darle actualidad a lo descripto bien vale poner en la superficie el tema de mayor trascendencia que tiene la sociedad ranchera hoy. El proyecto de creación de una Unidad de Terapia Intensiva para el único efector de salud de la población, que es el hospital municipal, requiere de conocimientos, información, datos e imaginación nada menores. Y exige, fundamentalmente de desprendimientos de hábitos y comportamientos, muchas veces mas cercanos al “nene caprichoso que se lleva la pelota cuando le hacen un gol” que los de una dirigencia madura y consciente de estar decidiendo una cuestión trascendental que afectará la vida de varias generaciones de rancheros.
Si para generar estados de ánimo que oscilen entre el optimismo o la desilusión, se observa el comportamiento de la oposición hasta el momento, dejando sus sillas vacías en el acto de presentación del proyecto ejecutivo que inicia el debate sobre la cuestión, algunas publicaciones con pretensiones de comunicados oficia-les a la sociedad por la vía de endebles redes sociales, la intentona de mostrarse favorables a la creación del vital servicio pero retaceando apoyo a su financiamiento, la argumentación de “mantener un compromiso” con un sector como “el rural” cuando la propia Sociedad que los nuclea (y que es a quien le corresponde manifestarse, pues la investidura concejal es incompatible con cualquier sectorización de la comunidad) ha manifestado públicamente su apoyo al mismo y por si resulta útil, agregar algún intento de argumentación y sostén de su postura por uno de sus mas conspicuos integrantes no ha mostrado mas que una monumental ignorancia sobre el tema y hasta de sus propias facultades, al poner el proyecto que les debe pertenecer casi en toda su elaboración, en manos exclusivas del intendente, lo que resulta además de falaz, carente del mínimo sentido de la política en toda su expresión. Es tan incomprensible rechazar públicamente que quien debe construir el proyecto definitivo en todas sus formas y detalles, generando para ello el mas generoso debate, consultas colectivas de todo el arco dirigencial, intercambio de posturas y sobre todo ir a las fuentes provisoras de conocimientos es el poder que integran, en este caso el HCD como lo sería en términos futbolísticos pretender la casaca número 10 pero no querer recibir el balón en todo el partido.
Lo incomprensible, es claro que resulta difícil de rebatir. Hasta de cuestionar. Y lo mas problemático: de revertir.
Aún hay tiempo. Aún puede esperarse que el departamento deliberativo todo esté a la altura de las circunstancias. No sería descabellado procurar experiencias ya probadamente exitosas de una formación mixta que diagrame una agenda de consultas, visitas, conferencias, informes, etc, etc.-
Que se ponga un plazo determinado para emitir un informe que debería marcar los grandes trazos del proyecto final y que todo el cuerpo se disponga al acatamiento, a sabiendas que como toda norma, una Ordenanza siempre está al alcance de modificaciones, agregados o reemplazos que seguramente el paso del tiempo y la experiencia irán marcando. Lo que no puede ocurrir es que quienes tienen en sus facultades las altísima e indelegable responsabilidad de estas decisiones, sean víctimas del miedo escénico o traten de esconder las limitaciones de conocimientos que seguramente tienen sobre la materia en lugar de reemplazarlos con el aprendizaje que en este mundo moderno y altamente tecnificada resulta fácil de lograr.

(Editorial publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del viernes 14 de mayo de 2021)

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