Editorial: ¿Entienden que no hay salida?
¿Y cuándo saldremos de esto? ¿Y cómo? Suelen repetirse en tono de inquietante pregunta los argentinos ante los cada día mas profundos y complejos problemas que presenta vivir en este país. Y en realidad, conformar una respuesta implica, además de una aventurada cruzada por la imaginación futurista, caminar por la frontera de los sentimientos naturales que la idea de Patria tiene muy arraigado en los argentinos, la pertenencia a nuestras costumbres y tradiciones, la familia, los amigos y el café como dijera el gran Cacho Castaña. Y porqué advertimos esto? Por que ya es imposible desde el raciocinio puro y desde cierta base de conocimientos aspirar a cambiar la paupérrima situación nacional con la limitada, inconsciente y hasta deshonesta dirigencia que se encaramó en los mas diversos sillones del poder hace ya muchos años en el país.
Ya no podemos ni mentirnos ni disimularlo mas. Claro está que siempre se ha creído que los milagros existen. Y de ser así un milagro podría torcer el rumbo argentino para ponerlo proa a situaciones un tanto mas normales.
Pero no nos creemos con capacidad de adivinar milagros.
Y es que los argentinos hoy ya no podemos descifrar nuestros problemas en un listado mas o menos extenso. No es posible decir en esto estamos bien; en esto otro no tan bien y en esto mal. La argentina es un absoluto estado de cosas mal. Nada funciona como debería y lo peor aún es que marchamos en la misma dirección que ya modificó esas cosas de estar bien en esto. Es fácil imaginar el final…
Para aquellos que puedan considerarnos apocalípticos nos alcanza con un par de preguntas básicas. ¿Cómo es la atención de la salud de los argentinos? ¿Cómo la alimentación de nuestros niños, adultos y abuelos?. ¿Cómo es el empleo en la argentina?¿Cuál la calidad de las retribuciones salariales?. ¿Cuál es el grado de inseguridad que enfrentamos los argentinos? ¿Cómo funciona la Justicia?. ¿Cómo es la convivencia entre argentinos?. ¿Cuál el grado de confiabilidad que le generan los gobernantes?. ¿Respóndase sinceramente que opina de la honestidad argentina (no solo de los gobernantes sino de la sociedad en general)?. ¿Cómo son tratados, respetados y considerados nuestros adultos mayores?
Y por último especialmente: ¿Cuál es el nivel general de la educación y la importancia que desde diversos sectores de poder se le da a la misma?
Y entonces para que agregar cuestiones como la imagen que tenemos como país en el mundo, nuestras relaciones internacionales, el manejo de la economía en el estado, el aprovechamiento de nuestros recursos como la minería, el petróleo, el gas, la pesca, etc, etc, etc,.
Y entonces…¿Qué mas cabe preguntarse para entender que la situación es la del Titanic en el final de la fiesta?. Agreguemos por si algo falta, que los encargados del timón del barco son los mismos que lo condujeron hasta acá, que siguen convencidos de ser magistrales para esta misión, que no tienen la mínima voluntad de dejar espacios para otros y para colmo, cada día “mejoran” un poco sus perfomances y como aquellos modelos de tantos años del Ford Falcon estos son iguales pero cada año un poquito “mas ligeros”.
¿Corresponde decir desde la responsabilidad periodística que la argentina “fue” sin mas?. En realidad ya no lo sabemos. Antiguamente hubiéramos pensado que no; en nombre de estatutos no escritos a los que adheríamos.
Pero ¿Siguen vigentes esos estatutos o corresponde solo respetar la verdad de conciencia y solo responderle a los que quieran ver y oír?.
Cuando en nuestro rol ya no nos quedan dudas que la sociedad se reparte entre quienes no entienden textos y los que los traducen a letra que les interesa y nada mas, entonces a qué se puede aspirar?. ¿Si durante cincuenta años un periodista podía transmitir oralmente o escribir un documento de un organismo estatal con firma responsable y TODO EL MUNDO EN-TENDÍA QUE ESO ERA RESPONSABILIDAD ABSOLUTA DEL ORGANISMO EMISOR, y hoy ya no se entiende ni eso, es porque no solo nos estancamos en el tiempo sino que hemos retrocedido dramáticamente en las bases mismas de la convivencia de la especie que es entender el idioma básico cual la tabla del uno.
Dan ganas de “balearse en un rincón” cuando -como ocurre cada vez mas seguido- al publicar un comunicado policial, los afectados,mencionados o cercanos, responden “al medio periodístico” tratando de explicarle como fueron los hechos en realidad y acusándolos de haber “generado” la información.
¿En serio que ya no entienden lo que es un comunicado policial?. ¿Y el rol de los medios en esa instancia?. ¿En serio que cuando un medio dice “gacetilla de prensa policial” y luego el informe describe que una persona fue detenida o imputada o lo que fuere, QUIEN LO DICE ES LA POLICÍA O LA FISCALÍA y que los medios existen precisamente para que esos organismos informen, sin que el medio conozca o sepa o DEBA SABER si lo publicado responde a la realidad o la certeza, cuestión que en todo caso deberá dirimirse entre las partes: el afectado y la justicia?
En realidad, aún creemos que la mayoría sabe a que nos referimos. Sabe de que se trata. Pero en la anarquía que ya invadió al país hace que cada uno se sienta Velez Sarfield y tenga su propio código. Y ya esté convencido que puede hacer lo que le plazca y sentirse dueño de la vida y obra de todos los demás.
El fruto de la perdición. Del final. Del sálvese quien pueda. Algunos, por gracia de Dios alcanzamos a disfrutar este país aún en etapa vivible. Ya estamos hechos.
Pero los que vienen no pregunten mas si salimos, como y cuando. Aquí no será posible volver a un estadio de fútbol a ver un partido con dos hinchadas. Ni lo sueñe. Aquí no habrá mas reparación para los jubilados. Aquí no volverán a alimentarse bien nuestros niños.
Aquí no habrá mas Sarmientos. No lo dude.
Solo vale decir que todavía usted es dueño de ese pedazo de libertad que aún le queda.
Sepa utilizarlo. Y a tiempo.
(Editorial publicada en TIEMPO de Ranchos del 19-03-2021)
