Editorial: Volvemos mejores
Quienes nos siguen con cierta atención desde hace muchos años, saben que febrero es nuestro mes de receso anual y que por lo tanto en la primera de marzo se produce siempre nuestro regreso.
De allí este título.
Pero los mismos que saben una cosa conocen la otra y con razón han de imaginar algo mas detras del simple retorno del semanario. Y ese algo mas está cargado de ironía en el agregado de mejores.
Es que en esta argentina tan apegada a los slogans y frases marketineras. Y en la que los viejos conocidos reinan en todos los terrenos, a la vieja afirmación de nadie resiste un archivo, regla que se cumple a rajatablas aquí, ya no alcanzan ni las disculpas ni mucho menos pretendidas justificaciones de los muertos de nuestros placares. Hasta no hace mucho la discusión pasaba por explicar lo hecho en su momento. Alfonsin, Menem, De la Rúa (un poco menos fácil de defender), Duhalde, Kirchner, Cristina, Macri…. Y ya Alberto, intentaron en su momento defender sus gestiones, todas, mas allá de matices y simpatías ideológicas muy pero muy malas.
La argentina desde 1974 hasta hoy ha venido en caída permanente salvo pequeños lapsos que nunca fueron mas de un año, con el mandato de Kirchner rebotando del fondo del abismo y en 2017 con Macri. Todo lo demás siempre fue caer.
Y entonces la vieja escuela maquiavélica indica que lo que no se puede esconder ni defender se acepta disimuladamente y se promete no volver a hacerlo.
Vió? Como los adictos. Como los chicos.
“Te juro que no vuelvo a hacerlo” es mas o menos la afirmación. La gran diferencia es que en ninguno de esos casos alguien le crea a esas promesas.
Pero en política y en Argentina creemos. Somos crédulos (el lector puede reemplazar este adjetivo por otro que considere mas ajustado). A falta de nuevos actores que se inserten en la sociedad, siguen reinando unos poquitos ya casi limitados a dos espacios absorbentes.
Y esto también tiene su explicación. La inmensa mayoría de los ciudadanos imaginan que pasará con su confianza apenas la depositen en alguna figura nueva que surja en el horizonte nacional. Inexorablemente seremos defraudados. Ante ello, mas vale seguir siendo simpatizantes, hinchas y/o hasta barras bravas de los ya preexistentes: Cristina o Macri. Para qué ser el bobo de otro mas?
Aquí en este punto vale el título. Porque bien pueden darse como ofendidos tanto de un lado como de otro por nuestra calificación. Ante ello vale aclarar: ¿Quién sino el actual presidente afirmó las peores cosas del gobierno anterior de Cristina? Quién sino él consideró mas o menos bobos a quienes defendieran la política económica del ministro Kicillof? Alberto lo dijo antes de este editorial.
Pero luego aclaró: VOLVEMOS MEJORES. Ahhhhh….
Algo similar esta procesando Cambiemos. “Tuvimos una lección y la hemos aprendido” expresan casi a coro. «No solo debemos trabajar para volver a gobernar, sino demostrar que no repetiremos los errores” dicen, con lo cual está salvado que los que creyeron en la inflación cero y el mejor equipo de los últimos cincuenta años fueron algo así como bobos.
Claro, están prometiendo VOLVER MEJORES.
Ante el éxito que parece tener esta fórmula, nosotros no queremos ir por otras de resultado incierto. Así que a nuestros “militantes” de casi 34 años les decimos “vamos por todo” que “si se puede”.
Y en este regreso de vacaciones, a quienes hace rato que nos abandonaron, les hacemos llegar nuestra firme promesa. VOLVEMOS MEJORES. Ahora sigannos.
(Editorial publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del 05-03-2021)
