
Editorial: ¿Qué es esto de la ley del NO ME GUSTA?
La dinámica de la situación del Covid 19 mas las naturales diferencias de criterios entre los mas destacados especialistas en la cuestión y las decisiones personales de las autoridades políticas de cada comarca hace que permanentemente se modifiquen situaciones, se cambien los protocolos, en muchos casos para flexibilizar la cuarentena que ya está próxima a los noventa días en el país y en otros para endurecerla ante el agravamiento del panorama.
Esta situación tan cambiante, además tiene el agregado de la delegación de facultades desde la presidencia a las gobernaciones y de estas a los municipios lo que ha convertido al país en un sin número de municipalidades casi autónomas donde cada una tiene su propia ley, sus propias actividades y hasta, como ha confesado la autoridad en Ranchos algunas modificaciones propias a los protocolos vigentes.
Si a todo ello se le suma la incertidumbre sobre algunos aspectos del virus (se siguen discutiendo desde los síntomas hasta su forma de contagiar) y un gran sector de la prensa que se divide entre los que se limitan a recibir la información oficial y pegarla (nada mas reñido con el periodismo que limitarse a esa tarea); otros que mas que informar desean que se haga tal o cual cosa y entonces hacen uso y abuso de la confusión para inventar cosas permitidas que no lo están o prohibir otras que tampoco lo están y casi en minoría nos sentimos los que desde hace tres meses decidimos hacer honor a la calificación de servicio esencial que nos otorga la OMS y prepararnos para estar a la altura de la circunstancias todo se complica mas aún.
Todo esto conforma para nosotros un desafío periodístico sin antecedentes. Porque si ya por si la sociedad argentina resulta complicada para la tarea periodística porque son muchos los argentinos que se sienten mas periodistas que consumidores; mas en condiciones de informar que de informarse; mas profesores que alumnos, el descrédito generado en los medios por la llamada grieta, el aporte de gobiernos autoritarios que llegaron a campañas tan destructivas como las de un jefe de gabinete rompiendo un ejemplar del diario mas vendido del país en una conferencia de prensa; los famosos discursos de Hebe de Bonafini o las evidentes operaciones de otros medios de una y otro orilla de esa grieta han llevado a un estado del mercado consumidor casi inaccesible.
Dicho todo esto tratamos de comprender las razones de lo que pasa en nuestra zona de influencia y acorde al estudio de los medios de nuestro grupo. Por ejemplo: informar y hacer saber a la población de las decisiones que se van tomando desde el municipio en torno a la pandemia en forma conjunta con el comité de seguimiento no debiera ser una misión tan complicada. Y sin embargo cada día pareciera serlo mas. Permanentemente ante cualquier acción por transgresiones la respuesta que inunda las redes sociales es “Nadie sabe de eso. ¿Por qué no informan?”. La realidad indica que pocos distritos deben informar tan abundante y detalladamente como aquí. Vaya como prueba la conferencia de prensa que se brindó hace horas y que encabeza nuestra portada de hoy. La misma fue transmitida en vivo y directo por cinco radios y el propio municipio lo transmitió por la red facebook. Mas el canal de TV local. SIETE MEDIOS EN DIRECTO, casi como una cadena nacional en Casa Rosada.Y dos portales de noticias. Y a poco de terminar, con un audio mejorado al original el canal local de TV repitió la conferencia completa cosa que volvió a hacer ayer al mediodía. Hoy sumamos el detalle en esta edición.
La pregunta suena casi como un desafío: ¿Se puede seguir aduciendo que no se informa cuando no quedó pregunta sin hacerse ni respuesta que no se diera?.
En realidad estamos encontrando la verdadera razón por otro lado. Y es la razón del NO ME GUSTA. Cuando las medidas no gustan – y siempre hay gente que considera inadecuada o injusta alguna medida – decide que es su derecho no cumplirla. No acatarla.
“Porque no voy a salir en auto el domingo a cualquier hora si no contagio a nadie” dicen algunos y entonces se hacen los distraídos sobre la prohibición de circular hasta las 16 Hs y que no tiene nada que ver con el virus ni con los contagios. O esta otra: “Si el día estaba horrible para sacar los chicos a caminar. Salí en la moto si no andaba nadie” suelen decir otros como si el decreto hablara del clima reinante para salir o no.
“Pero a quienes se les ocurre tomar esta medida” dicen otros que la incumplen porque al pasar hizo un ligero razonamiento que lo llevó a esa conclusión contra mucha gente especializada que viene llevando a cabo un programa integral donde todo tiene que ver con todo y nada se decide por azar.
En definitiva. Abundan los que no cumplen porque estiman que lo que se les pide “es un disparate”.
En realidad el único disparate es que en una sociedad organizada y con autoridades las medidas que se dicten de cumplimiento obligatorio las cumplan solo los que estén de acuerdo. Imagínese usted un tránsito donde los que estén de acuerdo transiten por la derecha o crucen el semáforo con luz verde, mientras los que opinen diferente viajen por el carril izquierdo y crucen la señal con luz roja.
Pues algo así está instalado. El recurso de no informa-ron a nadie cada día es mas inconsistente. En Ranchos no se entera de todas las medidas solo el que no quiere. El otro recurso que se pretende imponer es el de “no estoy de acuerdo”
Consciente o inconscientemente ellos son los grandes aliados del Coronavirus. Porque en el peor de los casos sirven mas a la lucha, medidas de discutible efectividad cumplidas por todos que medidas mas eficientes llevadas a los ponchazos por unos, desconocidas por otros y resistidas por el resto.
Vale aclarar por si hiciera falta que no hay sociedad que esté de acuerdo con todo lo que resuelven sus gobernantes. Nosotros también formamos parte de los que no compartimos algunos criterios. No por eso informamos lo que nos parece bien y descartamos el resto. Tampoco dejamos de cumplir aquellas reglas que no nos simpatizan.
No hay manera de funcionar así.
Por eso desde aquí abogamos por la inmediata abolición y derogación de esa norma popular del “no estoy de acuerdo” o el “esto es un disparate” por la del cumplimiento irrestricto de todas las normas, las que pueden ser discutidas y en todo caso pedir su revisión por los canales correspondientes y con las rezones pertinentes. Pero la anarquía del cada uno hace lo que quiere bajo cualquier premisa o termina pronto o no logrará otra cosa que llevarnos a los peores resultados.
En la lucha contra el virus y en cualquiera otra.
(Editorail publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del 12 de junio de 2020)
