
Editorial: LA POLÍTICA EN TIEMPOS DEL VIRUS
Por Héctor Ricardo Olivera
22 de marzo de 2020
El Mundo ha cambiado de la mano artera del corona virus que azota por igual y sin distinción a todos los Países.
Se torna entonces difícil cumplir con esta habitualidad de escribir semanalmente una columna de opinión política dedicada al análisis de hechos, conductas y principios que son el alimento de nuestra vida cotidiana.
Podría uno fugarse amparado en la severidad de la situación pero, mal que les pese a lectores consecuentes, acá estoy intentando cumplir con una obligación que me impone apenas mi vocación por comunicar con la modesta idea de invitar al pensamiento y la reflexión.
Debo confesar que esta rutina es casi como la insulina que diariamente desde mi juventud controla mi diabetes.
Sí es imprescindible, creo, comprender que no es tiempo de confrontar legítimas diferencias de análisis, sino intentar bajar los decibeles y ayudar a la inteligente decisión del Presidente de disponer el aislamiento obligatorio que morigere el ambiente de una enfermedad que en Países supuestamente mejor ordenados y más ricos han sido afectados de manera impresionante.
Es digno de destgacar que nuestra dirigencia política y social, la oficialista y la opositora, han mostrado una notable sensibilidad dejando para cuando sea el momento las disputas y se han encolumnado detrás de las estrategias diseñadas por autoridades y científicos.
La dificultad del tema me llevó a encontrar e título de hoy en la novela de Gabriel García Márquez “el amor en los tiempos del cólera”, publicada por el gran Gabo en 1985.
Es en verdad un canto al amor que el pobre Florentino Ariza sintió por su amada Fermina Daza y que solo pudo reencontrar luego de la muerte accidental de el esposo, Juvenal Urbino.
El amor de más de medio siglo de Florentino es un mensaje que en tiempos de crisis y angustia puede ayudarnos a mejorar como personas o, al menos, a atemperar el aburrimiento que significa la encerrona que debemos cumplir con total dedicación.
Lo cierto que la Política en tiempos del virus necesita de un acompañamiento de todos que afloje nuestros sentimientos de ansiedad, nos quite la urgencia con la que vivimos más de una vez sin demasiadas razones y nos sirva, de paso, para ejercitar el pensamiento reflexivo que ayude a pasar el momento y alistarnos a la tarea que no será fácil de reacomodar los ladrillos de la casa sacudida por la enfermedad.
Como todas las experiencias de vida, siempre hay hechos que sirven para encontrar datos que ayuden a comprender qué y cómo debe ser el comportamiento solidario de la comunidad, lección que seguramente no nos viene mal a nadie.
Sirve decir que la vida en sociedad exige conductas adecuadas.
Y es entonces que se puede enseñar a los más chicos que no es bueno actuar como Tinelli, que como tiene plata y cree que todo se puede comprar, se va de viaje precisamente cuando nos están diciendo que hay que quedarse en casa.
O la de tipos como Juan Grabois, ese niño bien que alucina revoluciones y convoca a un mini piquete simplemente para saciar su ansiedad protagónica de salir en los diarios.
Los datos científicos más serios anuncian un posible agravamiento de la situación que solo podrá ser morigerado por nuestra conducta.
Hagámoslo, por nosotros y por nuestros chicos.
Nada será fácil ni gratis.
Nada lo es.
Y menos para los más necesitados de todo.
Tiempo habrá para decir y actuar según las propias convicciones.
Tiempo es hoy de postergar excesos.
Sí corresponde un saludo y agradecimiento al personal de salud y de todos los servicios que abnegadamente continúan prestándose en un ejemplo que debemos valorar.
Y como siempre tengo una ocurrencia más me pregunto por qué si el aislamiento es de 14 días lo llamamos “cuarentena”.
Yo creo que debería ser bautizado como “catorcena”.
