Editorial: Cambalache
La política argentina acaba de confirmar que está al borde del abismo y aún así ha dado medio pasito mas al frente. Sin atisbos de vergüenza alguna en los mas altos niveles de la misma, donde se suponen que habitan los mas ilustrados, han producido en las últimas horas todo tipo de barbaridades, impropias de quienes deberían haberse volcado a esta noble actividad con las intenciones mas altas en beneficio de la república y de quienes en ella habitamos.
En pocos días han llegado tan lejos que ya no habrá lugar para borrar las huellas de tanta desvergüenza. De tanto tirarle nafta a una democracia en llamas. De tanto burlarse de la gente toda. De la que se da cuenta y mucho mas de los que reciben estas vejaciones sin siquiera estar en condiciones de discernir lo que le hacen.
Por el lado del gobierno nacional, cuando muchos creen que lo intolerable ha sido la e-lección hecha por el presidente para su compañero de fórmula, un destacado dirigente peronista al que el propio peronismo fue marginando porque en ese movimiento todo se mide en la cantidad de votos que cada uno lleva en su mochila y no por las ideas que nutren su mente, lo que debe observarse es el comportamiento que han tenido sus altos mandos con su mejor embajadora política que es la gobernadora de Buenos Aires. Nada les importó de su suerte con tal de encontrar como salvar el pellejo en octubre o en noviembre. Cierto es que podría decirse que merecido lo tiene, porque aún los argentinos esperamos de ella que nos informe de donde provino la plata de su campaña y que le dibujaron a miles de ciudadanos que para empatar la cuestión se encargaron de aportar – no dinero – un gran silencio cómplice. Aquello que se conoció como el caso de los aportes truchos.
Pero, volviendo a la cuestión, si al llamado laboratorio PRO y sus socios, les importan de esta manera sus propios dirigentes provinciales, los mismos que les dieron el triunfo nacional hace cuatro años porque sin la provincia de Buenos Aires no había gobierno nacional, ¿Qué puede esperarse que les importemos el resto de los millones de argentinos?.
Y enfrente?. Dios mío…..!!!!. Un candidato a presidente que después de seis años de la peor calificación a la gestión y a la persona de la ex presidente. De gritar a los cuatro vientos su deshonestidad («Cristina no podía no saber todo lo que estaba pasando» (sic)), acepta que ella en calidad de candidata a vicepresidente le ofrezca que «la acompañe» como candidato a presidente y Alberto Fernandez saltando en una pata sale a festejar.
Y a partir de allí de uno y otro lado se disparó la novela en la que nos cuentan como piensan ganarse uno al otro.
Sumamos a este y al otro y nos quitan a fulano y a mengano. Y en el medio, el ejemplo mas patético de todos. El siempre creído presidencialista Sergio Massa dejando de lado su última compañía. En realidad a su mentora y sostén Graciela Caamaño, para ir a los brazos del Kirchnerismo del que se jactó durante años de haber derrotado, luego de haberse erigido en el adalid de la lucha contra la corrupción y de haber sido el socio de Margarita Stolbizer en las últimas elecciones, esto es de la mayor denunciante de causas por corrupción de los ahora sus nuevos socios,
Cambalache. Y total.
A partir de allí que puede esperarse en los ni-veles inferiores. En un municipio no habilitan competencia en las internas porque lo pide Massa. En el de al lado Cambiemos no las habilita. Yen el otro tampoco hay porque allí está Unidad Ciudadana y Massa devuelve la atención y así sigue la lista.
Si las PASO son una ley y un derecho que tiene cada ciudadano para presentarse y competir en el espacio político que desee que se lo cuenten a otro. En la práctica es mayor desobediencia a la ley que la dirigencia puede cometer. Y lo hacen todos sin el menor disimulo.
Y por el último el gran fraude: todo lo señalado y lo mucho mas que ocurre todo en función de ganarse, los unos a los otros. De como harán para coincidir en algo para gobernar el país a partir del 11 de diciembre a quienes les toque ese nada fácil menester ni una palabra.
Como si de eso no se tratara. Como si en lugar de empezar la verdadera historia el 11 de diciembre todo terminara el 10.
Y lo mas grave es que saben hacer tan interesante esta carrera, que la mayor parte de la aficción argentina, tan proclive a las competencias está cada día mas interesada en el desarrollo de esta competencia que en lo que hará por ellos y por su vida el ganador.
En definitiva, un proceso que ya está naciendo y por cierto con tantos inconvenientes no puede garantizar buena salud ni siquiera a largo plazo. Pero eso pareciera ser lo de me-nos para los mas.
Lo importante es quien le gana a quien. Para que gana es al fin y al cabo toda una pequeñez.
(Editorial publicada en la edición del Semanario TIEMPO de Ranchos del sábado 15 de Junio de 2019)
