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Editorial: ¿Hacen falta todos juntos para ganarle a los peores?

Al salir a la calle esta edición restarán 18 días hábiles para que se venza el plazo final para presentar todas las candidaturas para el pro-ceso electoral que se iniciará para elegir presidente de la República, gobernador de esta provincia y el intendente del distrito. Esa corta distancia señalada sería suficiente en cualquier país serio para afirmar que al menos los candidatos a presidir la república y la provincia mas habitada del mismo ya están definidos y prestos a difundir sus lineamientos principales, recorrer el país o la provincia y naturalmente prontos a que se conozcan quienes acompañaran sus candidaturas en las fórmulas y en las listas de legisladores. Nada de eso ocurre. Resulta curioso que casi en todas las jornadas la agenda periodística sea adivinar no solo como se conformarán las fórmulas sino como se integraran los distintos espacios como se llaman ahora los ya disueltos partidos políticos. Varias de la figuras mas populares de la política nacional aparecen con serias posibilidades de encabezar un espacio propio, o aliarse a la que parece ser la oposición mas dura al gobierno, aunque no se descarta que pueda arreglar con el gobierno e ir como aliado.
Ni el más imaginativo Tato Bores llegó a jugar con esto en sus temporadas de humor. El presidente de la República asegura ser candidato a la reelección aunque no existe ni media palabra sobre quien será su compañía en la fórmula. Pero permanentemente se habla del Plan B o V, de quienes le piden que se baje, de ampliar la base de la coalisión, etc. etc.- En todo ese juego aparece el nombre de la actual gobernadora con lo cual también se pone en duda su candidatura a la reelección en la provincia. Enfrente, hace una semana la ex presidente sorprendió a propios y extraños al anunciar la candidatura a presidente por su fuerza Unidad Ciudadana (y tal vez el justicialismo) de su ex jefe de gabinete Alberto Fernández quien desde hace mas de ocho años era su crítico mas duro a tal punto que llegó a afirmar que le costaba encontrar un solo acierto en el último mandato de Cristina. Lo raro (como todo el contexto) es que la ex mandataria irá como vicepresidente en la fórmula y fue ella la que anunció a su compañero. Jamás visto: el vice elige al presidente.
De todos modos, las especulaciones son tantas que nadie asegura que finalmente Fernandez – Fernandez sea la dupla de esa fuerza. Todo parece ser negociable allí. Y luego quedan los restantes: el llamado peronismo Federal no se sabe bien por quienes terminará in-tegrado. Desde el candidato de diversas sociedades en las tres últimas elecciones Sergio Massa, pasando por Lavagna, Urtubey, Pichetto y hasta el animador Tinelli todos pueden terminar juntos o aliados con cualquiera de las otras fuerzas o bien marchar solos o irse a sus casas.
Nada de esto sería tan preocupante si se tratara solamente de un juego donde las candidaturas sirven para que la gente elija como en un concurso. Pero lo real es que de ellos surgirá nada menos que el presidente de una República hundida en una crisis abismal de todo tipo que necesitará de verdaderos estadistas (si los hay) para iniciar un camino de rescate que será a lo Churchill, con lágrimas, sudor y sangre.
Es reiterativo escuchar durante todo el día a los principales dirigentes de la oposición que «hay que armar un amplio frente con todos los que estén en contra del actual gobierno para ganarle». Cierto es que tras casi cuatro años de gobierno de las actuales autoridades nacionales deseos de ganarles y razones para que pierdan no faltan. Pero batir el parche con la consigna de «juntémosnos todos para ganarles» sin importar un rábano que pasará con «esos todos juntos» cuando obtenido el triunfo deban gobernar?. La Argentina vivió una gran juntada bajo el liderazgo de Perón en 1973 y que todos sabemos como terminó tras la muerte del líder. Con un pueblo ganando las calles y vitoreando la llegada de una dictadura que poco mas tarde, persiguió, encerró, torturo y mató a miles de argentinos.
Este país vivió otra juntada para ganar, mucho menos abarcativa que la que ahora se procura en 1999 con De la Rúa – Alvarez. Una alianza notable para ganar las elecciones. Ridícula, temeraria, atentatoria para pretender gobernar. Y así terminó.
La Argentina, sus dirigentes y gran parte de la ciudadanía parece no haber aprendido ninguna de esas lecciones. Les dicen en la cara sus dirigentes que se juntan unidos solo por ganarle al que está enfrente y nadie se inmuta.
No debiera ser el gran interrogante de todos los argentinos ¿Qué van a hacer y cómo lo van a hacer desde el 11 de diciembre. Lo verdaderamente importante?. Pues para los dirigentes solo importan los acuerdos, ampliar las bases, cambiar candidatos por los que miden más, etc. etc.- De cómo gobernar ni mus.
Poco importa que algunos raptos de sinceridad, uno de eso candidatos del gran frente opositor como Sergio Berni afirme que es un «hombre de derecha» y se declare un militante de Cristina que jamás aceptaría esa definición. O que juntos se preparen para gobernar Grabois, Navarro, La Cámpora y un presidente, muy amigo del grupo Clarín, formado en la escuela de la Ucedé, cercano al círculo rojo como Alberto Fernández.
¿Cómo lo harán?. ¿Cómo convivir? ¿Cómo acordar para que lado ir?. Pero se trata de sumar. Cuantos mas metamos en esa bolsa «mayores son las posibilidades de ganar en primera vuelta» aseguran. Y uno solitario responde: ¿Y eso qué?. Si no se trata de ganar (al menos para un resto de los argentinos) sino de cómo nos van a gobernar.
En este sentido lo único mas o menos razonable que dicen es «ser mejores o menos peores que Macri no es difícil».Cierto. Totalmente cierto. Pero también es cierto que siempre se puede ser un poco peor también.
El país mayoritariamente hace cuatro años eligió a Macri más convencido de lo malo que era el gobierno de entonces que por las virtudes consagradas del ingeniero. «Peor que esto nada» se decía Hoy parte de esa misma gente votaría para atrás para reinstalar lo que sabe malo convencido que finalmente Macri fue peor.
Esta Argentina totalmente adolescente, atrasada, perdida en el contexto de naciones del mundo pareciera destinada al peor final. Porque sin repetirlo mucho, lo que está absolutamente claro es que el actual gobierno no ha hecho mérito alguno para que se le renueve el crédito. Han sido buenos solo para resucitar a la ex presidente. Pero a un gobierno tan malo, debiera alcanzar la coherencia, las propuestas serias, una dirigencia madura para que la ciudadanía decida con quienes reemplazarlo. Si a un gobierno que toda la oposición se encarga de gritar que es lo peor que tuvo el país tal vez en su historia (y no están muy lejos de la verdad), resulta necesario «que nos juntemos todos . Elegimos el candidato en las Paso y vamos- desde la izquierda mas retrógrada, hasta la derecha menos democrática para tratar de vencerlo es porque hay una sola realidad tan grande como el país. Esta es elección entre malos, peores y algo más. De un lado y del otro.
Si hubiera un bueno en serio, lejos de juntarse con quienes lo desacreditan ya hubiera puesto su figura en base a propuestas claras en lo mas alto de la atención popular. Que ello no ocurra no es culpa de nadie mas que de ellos mismos y la terrible mediocridad, ambiciones personales, falta de estatura y carencia de virtudes que ha caracterizado a la dirigencia criolla en casi el último siglo, con alguna honrosa excepción que no alcanzó siquiera para paliar el resultado final.
El de la Argentina actual.

(Editorial publicada en la edición del Semanario TIEMPO de Ranchos del 25 de Mayo de 2091)

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