La Columna del Domingo por Hector “Cacho” Olivera: OBSCENA EXHIBICIÓN DEL KIRCHNERISMO AL DESNUDO”
Por Héctor Ricardo Olivera
Ya ha sido dicho por esta columna que la marcha hacia las elecciones de octubre serátransitada a una velocidad vertiginosa.
A veces parece que en realidad deberemos ir a votar el domingo que viene.
No podemos salir de esta condición que nos arrastra y por ello habrá que ajustarse los cinturones, ponerse el casco y no temerle al número que indique el velocímetro.
Dos hechos recienteshan ayudado al vértigo.
El libro de la ex Presidenta y el anuncio de un posible acuerdo entre Gobierno y oposición democrática sobre algunos aspectos políticos esenciales han llenado las páginas y las pantallas.
Lo del libro es una tortura que aún no he logrado completar pero que recomiendo porque ayuda a conocer y ratificar los pensamientos de la autora.
Anticipo, eso sí, que es una agotadora cadena nacional más.
El principio de acuerdo sobre algunas políticas públicas que serían observadas más allá del resultado electoral por sectores oficialistas y opositores puede ser un primer paso hacia la madurez que tanto se recita y no tanto se practica.
Es tiempo, entonces, de analizar a fondo las ideas y los personajes que podrían surgir como resultado de nuestra expresión en las urnas.
La organizaciónpolítica que lidera con mano de hierro la ex Presidenta es un círculo faccioso que abre la puerta a principios que no son novedosos pero que necesitan su presentación clara en sociedad para que todos estemos alerta y seamos consientes de lo que puede venir.
En este sentido, una aparición del escritor chaqueño Oscar Alfredo Ramón Giardinelli, conocido por su apodo“Mempo” Giardinelli, ha exhibido sin inhibiciones las ideas que alimenta el kirchnerismo en estado puro.
“Mempo”preside una organización de intelectuales que se llama “El manifiesto argentino” que ha producido un “Ideario”, (así lo llaman) que propone la eliminación del Poder Judicial.
Son 28 puntos y esta locura aparece en el punto número 7.
La idea es anular la Justicia tal cual la viven las Repúblicas y reemplazarla por un servicio adjunto al Poder Ejecutivo.
Es, más o menos, como imaginar que el Poder Judicial pasaría a ser una especie de organismo dependiente del Ejecutivo como el INTA, el SAMO, el INTI o la ANMAT.
Para estos intelectuales hay que tirar al canasto de los trastos viejos “El Espíritu de las Leyes” de Montesquieu y organizar un País distinto, vertical y populista.
La República dejaría de serlo para transformarse en una nueva forma de monarquía donde la Justicia no existe, el Legislativo es una escribanía como la que conocimos cuando Aníbal Fernández, amparado en una mayoría pasajera, decía “acá no se toca ni una coma”.
Giardinelli no plantea ni siquiera una eventual reforma constitucional.
Dice, sin ambages, que debe dictarse una nueva Constitución a la medida exacta de la Señora de Kirchner.
Es cierto que suena alocado y parece una chiquilinada juvenil.
Pero como estamos cansados de tanta vileza, bueno es poner las cartas sobre la mesa porque ya sabemos que en una estructura vertical y autoritaria como es el peronismo en general y el kirchnerismo en particular, nada puede hacerse ni decirse sin el visto bueno de la Emperadora.
Así como ningún peronista, excepto el Senador Picheto, se ha pronunciado contra la dictaduravenezolana de Maduro, nadie tampoco ha salido a desprenderse de esta demencia intelectual.
Todos consideran políticamente correcto pronunciarse contra la grieta que nos divide.
Pese a ello, hay elementos, y este es uno, que justifican la grieta que nos aleje de proyectos propios del populismo autoritario que existe, pese a nosotros y pese a los que se hagan los distraídos como para ver si pasa….
Nadie desconoce los números de las estadísticas oficiales que indican los niveles de pobreza, desempleo y pérdida del valor de la moneda.
Nadie tampoco desconoce que antes no había inflación porque se mentían los números y no había pobreza porque directamente no se la medía.
Sí sabíamos que lejos estábamos de vivir mejor que en Alemania.
La República Democrática admite todas las divergencias.
Pero hay que ser claro para decir que una República sin Justicia no es tal, razón por la que no hemos de caer en la trampa.
Los que sueñan con una República sin Justicia son los que se saben víctimas de ella por los delitos cometidos.
