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Editorial – Club de Pelotas: el desafío de volver a nacer

En su campaña proselitista del año 2007 el por entonces candidato a intendente Juan C. Veramendi dio a conocer un proyecto que difundimos entonces y hasta editorializamos con un abierto apoyo hasta calificándolo como de los mejores que en materia de entidades intermedias y aporte a la comunidad podían imaginarse. Se trataba del tradicional club de Pelota Independientes de Ranchos creado en la década del ´40 y que si bien contaba con una rica historia deportiva, sobre todo en la práctica del deporte vasco de la pelota a paleta y una valorable sede ubicada en el centro de la ciudad con un frontón y una cancha de reconocidas medidas y comodidad, estaba sintiendo el desgaste de los años y la falta de un control y gestión societaria ajustada hacían que tanto su actividad social como su situación jurídica padecieran de falencias cada vez mas notorias y perjudiciales.
Por otro lado y en paralelo había nacido en la comunidad el club Atlético Ranchos, entidad novicia dedicada casi exclusivamente al fútbol donde rápidamente se había consolidado entre los equipos mas fuertes de la potente liga Chascomunense y obtenido varios títulos relevantes. Con un predio de alto valor ubicado en la ruta 20 en la salida de la ciudad, la entidad verdinegra carecía de una sede urbana apropiada y un volumen que le permitiera extenderse en otros aspectos sociales. De allí que la idea expresada por quien fuera luego electo intendente de ofrecerles a los socios de ambos clubes la posibilidad de fusionarse en una sola institución, con posibilidades ciertas de crecimiento como el tramitar el pase del ex edificio del Banco Provincia lindero al club de pelota, con la idea de anexarlo y construir allí una pileta climatizada en pleno centro de la ciudad, no parecía encontrar demasiadas objeciones para avanzar. Sin embargo, al respaldo ofrecido por la entidad mas joven, por entonces presidida por Ataliva M. Irigoyen, surgieron las vacilaciones, los cabildeos y finalmente el rechazo del viejo club, por entonces presidido por Marcelo Prieto y luego por el ya desaparecido Alberto Testa. Finalmente todo quedó trunco y cada uno siguió su derrotero. Atlético sin poder ir mucho mas allá de sus buenas campañas futboleras y algunos títulos mas (como que hoy es el actual campeón de la Liga) y aportando dirigentes jóvenes a su conducción que le avizoran un buen futuro, pero sigue careciendo de una estructura edilicia acorde a sus pretensiones. Por su parte, la decadencia del viejo club de pelota (conocido en sus orígenes como el club radical por la pertenencia política de la mayoría de sus fundadores) no pudo ser detenida por fugaces intentos de poner al día su situación jurídica, societaria y estatutaria. El último intento fue por el año 2008 con la presentación de una copia de la escritura traslativa de dominio que la familia propietaria del inmueble firmó a dos vecinos rancheros conocidos que dejaron claramente señalado allí que compraban en nombre del club al que le traspasarían dicha propiedad una vez que esta se normalizara. Nada de esto ocurrió. El club terminó perdiendo su personería jurídica hace once años, hace mucho que no posee registro de socios activos y por lo tanto tampoco comisión directiva y su condición mas que endeble ya no resisitiría ni el paso por la primera oficina municipal para procurar una habilitación para funcionar. Como suele ocurrir en pueblos donde todos «somos vecinos» la vista gorda fue la gran estrella del escenario y nadie tomó cartas en el asunto comenzando por quienes debieron hacer valer sus derechos de socios antiguos. Cuestionado en el concepto de la sociedad por sus actividades mas ligadas a la noche y a viejos juegos urbanos que a las muestras de artes pictóricas, un operativo policial ordenado y controlado en el lugar por el fiscal Sibuet hace dos semanas en esa sede parecieron ser la gota que rebalsó el vaso. La investigación de escuchas telefónicas de largos meses, ponían al querido club «como un teatro de operaciones de comercialización de estupefacientes» según lo declaró el propio fiscal en nota con este medio. Si bien no puede achacarse «al club» estas comercializaciones, no quedan dudas que el noble objetivo de la entidad al crearse ya habían sido to-talmente olvidadas y en su lugar el club servía como medio de vida de un puñado de personas que no se mostraban muy preocupadas por recuperarlo en toda su expresión. Ante esto, el municipio que extrañamente aún sostenía una habilitación comercial que avalaba el funcionamiento de una conserjería y que se habilitaran todas las instalaciones, decidió caducar la misma con lo cual la atención al público en dicha sede ha quedado inhabilitada.
Cuanto tiempo y que oportunidad perdida aquella del 2007. Jamas nadie brindó una explicación de aquella negativa absurda (solamente entendida por mezquinos y espurios intereses personales si los hubo).- El edificio del viejo banco Provincia se esfumó. De la estructura jurídica del club no queda nada. Los vecinos que tienen a su nombre el inmueble claman porque se solucione la situación ya que se ven perjudicados en sus aspectos impositivos y otros; la sede acumula deudas mas que importantes por servicios, impuestos y tasas. Y desde los cimientos al techo todo está en mal estado. Nadie quiso evitarlo y se tocó fondo. Suele decirse que a veces es necesario esto para renacer. Y ojalá este sea un ejemplo. Recuperar la personería o reunir a los interesados y formar un nuevo club parecen las alternativas para recién en ese punto pensar en un proyecto mas o menos serio acorde a estos tiempos y al rol de una entidad social. Mientras tanto el club Atlético sigue en pie, con nueva dirigencia y son similares características. Todo indica que con mucho mas esfuerzo, aquél proyecto de 2007 pueda revitalizarse y con ello hacer de dos entidades muy limitadas por diferentes causas, el gran club social que toda comunidad necesita para albergar muchas de sus actividades, tendencias y expresiones. La tarea no será fácil, pero en modo alguno imposible si existe la firme voluntad de llevarla adelante.

 

(Editorial publicada en la edición del semanario TIEMPO de Ranchos del sábado 27 de abril de 2019)

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