La Columna del Domingo por Hector «Cacho» Olivera: «¿NO ESTAREMOS NECESITANDO UN RECREO?»
<h3>Por Héctor Ricardo Olivera</h3>
A riesgo de desalentar a los lectores, esta columna vuelve a decir que en razón de ser éste un año electoral estamos viviendo los peores tiempos de la Política.
¿La razón?
Sencillamente una.
Hay más aspirantes que lugares en las esferas del Poder y entonces se desatan las miserias, los vicios y las malas artes que duermen en el fondo del corazón de los aspirantes.
No siempre alimenta estas conductas la maldad ni la falta de escrúpulos.
En otros casos, que posiblemente sean la mayoría, resultan ser consecuencias de la sana pasión por acceder a lugares que les permita a los candidatos ejecutar lo que ellos creen es la solución imaginada.
Lo cierto es que, como consecuencia del clima electoral los ciudadanos somos víctimas de un bombardeo agotador que de la noche a la mañana nos sobrecarga de opiniones, anuncios, diatribas y proyectos que superan muchas veces nuestra posibilidad de recepción responsable y capacidad de análisis.
Como en la cola de un recital de rock las propuestas se amontonan en la puerta desesperadas por entrar al ruedo con la esperanza de conmover a un auditorio que, en verdad, está saturado de la sobredosis de discursos que desbordan nuestra capacidad de ordenamiento en los estantes de la comprensión.
Como es natural en una competencia democrática, el que gobierna es el blanco preferido de las distintas oposiciones.
Pero acá, argentinos al fin, la mezcolanza es tan grande que la lucha es tan dura entre gobierno y oposición como entre los mismos sectores opositores.
Para beneficio de vaya uno a saber quién y para desgracia de vaya uno a saber cuál, somos espectadores de una lucha que en muchos aspectos a los que tenemos algunos cuantos años y más aún a los a los que tenemos también mucho tiempo recorrido por las mismas rutas, nos agota y si no llega a decidirnos a cerrar la puerta es porque sabemos que solo la Política y los políticos serán los encargados, para bien o para mal, de conducir los destinos de la Patria.
Una breve síntesis del escenario alcanza para mostrar lo que aquí se intenta decir.
Lo que para uno es la causa de los cuadernos es para otro la causa de las fotocopias.
Lo que para unos es la Justicia metiendo presos a un Vicepresidente de la Nación, a un Ministro, a varios funcionarios de alto rango, a sindicalistas opulentos y a empresarios de alta gama es para otros una persecución política ilegal.
Lo que para unos es la adquisición de “fueros cubanos” de la hija de la ex Presidenta es para otros una enfermedad grave consecuencia del shock postraumático de la persecución política a que está sometida la joven madre que no trabajó nunca y tenía más de 5 millones de dólares “físicos” en su caja de seguridad.
Lo que para unos es una sebera crisis económica con sus consecuencias inevitables de pobreza, injusticia social y descalabro familiar es para otros un amontonamiento de “muertos de hambre” que se denuncian como apilados en las veredas y las calles del País.
Ante tanta saturación, ¿no valdrá la pena un recreo?
Lo necesitamos para tomar aire y prepararnos en serio para la tremenda responsabilidad de decidir cuando estemos frente a las urnas si queremos volver atrás o intentar dar pasos al frente que terminen con los males que a todos nos duelen por igual.
