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La columna del Domingo por Héctor Ricardo Olivera : «CRÓNICA DE UNA HUELGA ANUNCIADA»

Por Héctor Ricardo Olivera

En esta Argentina que se debate entre los residuos que dejó el populismo kirchnerista y el intento de reparar el daño, ocurren hechos que serían difíciles de imaginar aún en una novela de ciencia ficción.

Contra toda lógica, cuando las autoridades educativas anuncian la fecha de iniciación del ciclo escolar, en realidad están anunciando la fecha de comienzo de las huelgas docentes.

Los últimos datos conocidos informan que los alumnos que el año pasado completaron su educación media perdieron por paros de maestros 170 días de clase.

Los maestros les robaron, para decirlo más fácil, un año entero de actividad.

La huelga anunciada para el miércoles y jueves de esta semana se completa el viernes con la adhesión al día internacional de la mujer.

Suena ridículo porque es ridículo.

Si hubiera un compromiso serio con la incorporación de ideas válidas lo mejor sería hacer de las aulas el lugar indicado para analizar, desarrollar y profundizar el tema.

En verdad, lo que se busca es sencillamente alargar el feriado de descanso que tampoco es fácil de entender si todavía no empezaron la actividad.

La huelga es convocada por la CTERA, que es la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina.

Esta organización comenzó en los tiempos de Mary Sánchez y luego Marta Maffei.

Este Hugo yasky de ahora era cebador de mate de ambas.

Lo cierto es que a partir de la decisión de Menem-Cavallo de transferir los servicios educativos a cada Provincia, la existencia de la organización perdió sustentabilidad racional.

No puede un organismo como este hacerle una huelga al Ministerio de Educación de la Nación, porque éste no tiene ni un solo maestro a cargo.

Lo cierto es que todos los años pasa lo mismo y no podía ser este distinto por tratarse de un tiempo electoral.
Los dirigentes que están enrolados en el kirchnerismo harán el paro les ofrezcan lo que les ofrezcan.

Quizás por eso sería necesario que las autoridades actuaran de manera diferente, porque ya es sabido que si siempre se hace lo mismo también los resultados serán los mismos.

Hay que hablar más con los maestros que con los dirigentes.

Ya se sabe que Baradell está al servicio de la política y no al de la Educación.

Hay que intentar otros caminos.

¿Cuáles?

Pagarle a los maestros que no hacen huelga lo que se le descuenta a los que sí la hacen.

Informar a los padres mediante las redes sociales y los medios de prensa las ausencias de los maestros de las escuelas de sus hijos.

Según palabras oficiales la oferta salarial en la Provincia es de algo más de$ 20.000 para un maestro inicial en un turno de 4 horas diarias y de un poco más de $ 40.000 para un maestro inicial de doble turno.

Los ingresantes son una minoría, por lo que la media salarial está en un valor seguramente mejorable pero no despreciable.

Esto debe ser públicamente informado también a los padres de los alumnos, que en muchos casos deben ganar bastante menos por tareas igual o más exigentes que la de estar frente a un aula.

El objetivo debe ser emplear la huelga como un caso extremo y no como un hábito que se ha incorporado a la vida social casi como un hecho natural.

Maestros, Gobierno y familia debemos saber que el Mundo está viviendo la revolución del conocimiento razón por la que es imprescindible que los chicos estén aprendiendo en el aula y los maestros enseñando.

La discusión exclusivamente salarial, el reclamo por alguna pared desprolija o una cañería picada es necesaria pero insuficiente.

Hay que apuntar más arriba para corregir, por ejemplo, el dato cierto de que más de la mitad de los alumnos que terminan el secundario no entienden lo que leen y carecen de recursos para resolver un problema matemático de escasa complejidad.

Duele ver a personajes de guardapolvo blanco festejando el eventual éxito de un paro.

Duele ver que no comprenden que están celebrando la decadencia futura de la Patria.

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