
Editorial: Fábula de la mojarra y el tiburón
Resulta casi el guión de una película tan vieja que imaginarla en colores es una utopía. «Es muy pronto hablar de campaña….» «Hay demasiados problemas para resolver como para estar de campaña…» y otras frases similares son un casette de los políticos que se escucha desde el fondo de la historia y por cierto, esa resulta ser la primera mentira con la que inauguran sus «sainetescas» campañas que en materia de propuestas en general siguen atrasando décadas con frases armadas, deseos irrealizables, provocaciones y bajezas con los adversarios y otras cuestiones por el estilo.
Lo cierto es que la campaña ya empezó y es bueno afirmarlo con todas las letras. Largaronnnnn diría un relator de hípicas. Y esto debe ser un alerta para el gran público que si bien está bastante avisado de los modus operandi de la clase politiquera, tal vez aún esté con la guardia baja y no haya puesto sus oídos en campaña.
Claro que en esta oportunidad algunas cosas son tan inciertas como que ni siquiera se sabe si la provincia votará junto con la nación. Y si el municipio irá junto con la provincia. Ni cuando serán unas y otras.
Mientras una comisión bicameral analiza el adelanto electoral en la provincia mas numerosa del país, desde el gobierno se afirma que la propia gobernadora decidirá en marzo o abril si será candidata – cosa que para todos ya está confirmada – y todo el contexto permite suponer que la cuestión será desde el oficialismo no darle mucho tiempo a los de-mas para prepararse y en algunos casos hasta para decidir sus candidatos.
Pero la campaña ya está.
En el orden local tal como lo advertimos el radicalismo hace ya semanas que se puso «en modo campaña» como si fuera un celular. Y llama la atención que el socio mayoritario en Cambiemos que es el vecinalismo en una única expresión pública a través de una entrevista en este medio a su presidente haya afirmado que recién en marzo realizarán una asamblea para decidir que rumbo tomar y hablar de candidaturas.
Ese modo campaña quedó claramente expuesto en los tratamientos de presupuesto y de Ordenanza Fiscal Impositiva llevado a cabo en estos días, en algún caso en comisión del HCD donde el bloque opositor marcó su rechazo con algunos argumentos de nulo contenido. Es llamativo esa postura opositora del bloque que representa a un gobierno provincial que permanentemente debe recurrir al apoyo de la oposición para aprobar sus iniciativas de gobierno. Y de hecho cuenta con ese apoyo. Pero parecieran ni enterarse sus delfines comunales de tal realidad.
Vaya como ejemplo: En G. Belgrano, el gobierno municipal en poder de la alianza Cambiemos terminó el ejercicio 2018 con un déficit de casi NOVENTA MILLONES DE PESOS.- Y lo aprobó la mayoría propia sin chistar y sin mayores explicaciones. Otro tanto ocurre en muchísimos municipios gobernados por el mismo signo. En el caso de General Paz, la rendición QUE RECHAZÓ CAMBIEMOS CERRO CON UN MILLÓN ARRIBA con la salvedad que se pasó una deuda con profesionales del hospital para los primeros días de enero.
Una vieja práctica que siempre se le achacó al justicialismo y sus «escribanías» legislativas son replicadas con mayor énfasis y entusiasmo por quienes no dejan de decir que vinieron a cambiar las viejas prácticas hasta en los cuerpos de municipios como éste. La rendición de cuentas de Gral. Paz 2018 es largamente mas prolija, austera y coherente con el presupuesto que casi todos -decir todos es un dato que no podemos asegurar- los gobiernos municipales de Cambiemos donde sin excepción sus concejales aprobaron esas rendiciones.
Sin embargo, en los pocos municipios donde no alcanzaron el ejecutivo, Cambiemos vota en contra. Aquí llegó a afirmarse, según lo que aseguran concejales locales del oficialismo, que en algún caso solo dijeron «nos falta información» y fueron duramente cruzados por un funcionario de Hacienda que les remarcó: «En nuestra área está toda la información que quieran. La documentación que pretendan. Las explicaciones una por una. Usted – le dijo al concejal en modo campaña- me dijo que iría y aún lo estoy esperando. Está bien preocuparse por las cosas, pero después hay que ocuparse» le dijo en la cara y no hubo mas respuesta.
Seguramente en otros lugares habrá otros ejemplos. Porque estas actitudes no son una exclusividad ranchera, aunque si es un clásico histórico del partido de Alem, que ahora arrastra a un vecinalismo que históricamente se manejó con otros criterios que le han sido reconocidos por la población que al momento de expresarse en las urnas, siempre mostró tenerlo como la alternativa mas viable para cambiar de signo el gobierno comunal.
Desde otras cuestiones, varias veces nos hemos referido a esta casi inentendible relación entre las fuerzas locales de la coalisión. Y esta es otra mas, pero que remite directamente a la gestión de gobierno y a la responsabilidad pública que es muy diferente a los aspectos meramente partidarios.
Esta situación nos hace repensar un clásico de los refranes populares que viene a la cuestión. «El pez grande se come al chico» dice esa vieja sentencia.
No es este caso. En el mar de la política ranchera, todo indica que una mojarra puede devorarse a un tiburón. Y a muchos no le llama la atención.
(editorial publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del día 12-01-2019)
