La Columna del Domingo por Héctor “Cacho” Olivera: «MISERIAS DESTITUYENTES”
Por Héctor Ricardo Olivera
El Gobierno está viviendo su peor momento.
La volatilidad de dólar y sus directas consecuencias sobre el costo de la vida y la actividad productiva generan una natural inquietud que aflige y duele en todas partes y más aún en los sectores más carenciados.
Ya no alcanza, no porque no sea cierto, atribuir los males al desastre recibido luego de una docena de años de despilfarro y corrupción.
Es necesario admitir que hay errores propios que no han logrado encarrilar la situación por lo que nadie puede objetar al ciudadano que de buena fe y dolido por las circunstancias dice su desencanto y su rabie.
Adquiere entonces suma importancia que desde los escritorios del Poder se mida cada acto y cada palabra para no sumar más desconcierto al que ya tenemos.
Decir que no hay descontrol económico es, desde este punto de vista, una cachetada posiblemente no intencionada pero que duele igual.
El joven Jefe de Gabinete, que de él se trata, deberá comprender que su voz se multiplica en ceños fruncidos y gestos de reproche que deben evitarse.
Si la mira a la Gobernadora María Eugenia Vidal podrá encontrar en ella un modelo a seguir.
Lo mismo, y lo tiene más cerca, si atiende al Ministro Frigerio.
Salir a dar una vuelta por el barrio es una buena escuela para llenar los ojos de realidad, esa que a veces no se alcanza a ver desde el escritorio.
La Vidal lo hace rutinariamente y por eso sabe lo que pasa y a partir de allí es más fácil definir prioridades y programas.
Este Gobierno no puede darse el lujo de mostrar contradicciones y todos deben cuidar desde su lugar la figura del Presidente.
Alguien debe haberle sugerido a Macri que grabara un spot televisivo de 1 minuto y 42 segundos para calmar a los mercados.
Ni los mercados, ni la gente ni nadie le creyeron.
Nadie quiere más las cadenas interminables del dedito acusador, pero la realidad de la crisis cambiaria y sus consecuencias requieren más tiempo y más certeza.
El Presidente tiene todo el poder pero sería absurdo imaginar que también tenga todo el conocimiento.
Para eso están los que lo rodean y será bueno que no repitan los errores, de los que también se aprende.
Lo que además se debe tener en cuenta es el contexto político de una Argentina que camina con esfuerzo para salir del fangal sabiendo que los que fueron echados por las urnas no admiten su derrota y para colmo se le despiertan todos sus demonios porque saben que han d terminar presos.
Es cierto que hay sectores peronistas racionales y con espíritu competitivo con buenas armas y a ellos hay que convocar a la construcción que respete las diferencias e integre una sociedad democrática.
El problema a desplazar son los otros, que no son democráticos, no son ciudadanos y sueñan con un paraíso que les contaron pero nunca fue.
Se sienten como herederos de la antigua y fingida juventud maravillosa.
Son una especie de “montoneros de madera balsa” a los que le contaron un cuento y se lo creyeron.
Por eso solo salen a romper, a cortar calles, a recitar consignas y a rezar insultos.
Apelan a todos los medios y así es que han aparecido videos de saqueos producidos precisamente en tiempos de la Jefa a los que se muestran como si fueran actuales.
La obvia intención es la de crear una imagen de caos que les sirva a su resentimiento fanático.
Son como son.
Exactamente eso.
Ni de derechas ni de izquierdas.
Del reclamo porque sí, del “ñoqui”, del portador de todos los derechos y el despojado de todas las obligaciones.
Ya pasó en Argentina con resultados tremendos, razón por la que no ha de pasar nuevamente.
Para peor se prenden en el movimientismo sectores de la oligarquía sindical que lejos están de las mismas ideas pero cerca están de las vidrieras y los autos con los vidrios rotos.
La Bonafini los conduce y la Carlotto los impulsa.
La abuela dijo que “si pudimos con Videla vamos a poder con Macri”, y no pidió disculpas.
Ahora se ha sumado Duhalde, que como un fantasma resucitado ha sacado de su galera apolillada la candidatura de Roberto Lavagna.
Lavagna ya fue candidato por el Radicalismo y a los pocos días apareció paseando del brazo con Kirchner por las callecitas de la quinta de Olivos.
Duhalde, para hacer memoria, fue el inventor de los Kirchner a los que grajo para vengarse de Menem, su Presidente, que le había hecho perder las elecciones con de la Rúa.
Para completar el combo se ha sumado a la parodia el inefable Ricardo Alfonsín, que por una foto no duda en manchar un apellido ilustre.
Para más ha organizado un nuevo sector radical, al que le ha puesto el nombre de “Encuentro del pensamiento alfonsinista”, (EPA).
La ductilidad del idioma hace posible agregarle una sílaba “ME” en el medio y queda “EMEPA”.
Las casualidades son a veces maestras de la vida…
Lo cierto es que viviremos tiempos tormentosos con clara intencionalidad destituyente.
Será por ello necesario estar alerta para que la República Democrática siga su curso, mejor o peor pero siempre, como desde el 10 de diciembre de 1983, sostenida por la voluntad popular que habla en las urnas.
