La Columna del Domingo por Héctor “Cacho” Olivera: “UNA PIEDRA EN EL ZAPATO NO PUEDE DETENER LA MARCHA”
Por Héctor Ricardo Olivera
Los avances tecnológicos no dejan de sorprendernos, pero pese a ellos, el hombre no logra dominar fenómenos de la Naturaleza que actúan según su propio libreto.
No podemos impedir ni acelerar la lluvia, no nos es posible detener vientos que van de brisas a huracanes, no nos es posible expulsar o acercar temperaturas a nuestro gusto y voluntad.
Si esto es así, mal podemos imaginar que la difícil tarea de gobernar puede mágicamente estar al margen de dificultades no deseadas pero inevitables.
Siempre ha sido así, razón por la que vale la sentencia que reza que “no se puede gobernar sin culpas”.
Este escenario que alcanza a las sociedades más avanzadas naturalmente condiciona de forma inevitable a las que, como la nuestra, está aún en pañales en cuanto a su estructura institucional y su construcción democrática.
La gestión del Presidente Macri se ha encontrado en estos días con una turbulencia que puede ser la primera pero seguramente no será la última.
La actualización de las tarifas de los servicios públicos puso en alerta a la sociedad e inmediatamente, aunque con intencionalidades distintas, a la clase política.
Naturalmente que la oposición juntó todo lo que tiene, sin que ninguno muestre la mínima vergüenza por ser parte de la misma maniobra, procurando arrimar un pocillo de agua para sus molinos.
Quizás la máxima expresión de desfachatez, (¡cuándo no”!), corrió por cuenta de la ex Presidenta y sus secuaces que presentaron un proyecto de Ley que propone retrotraer las tarifas a los valores de enero del año pasado.
Es como el piromaníaco tirando un vaso de agua en el incendio que él mismo provocó.
Hay que decir que un País sin energía no puede funcionar, no puede crecer ni desarrollarse.
Hay que agregar, por si alguno no se acuerda, que cuando llegó Kirchner Argentina exportaba energía por 6,000 millones de dólares al año y cuando terminó la docena de años estábamos importando energía por 15.000 millones de la misma moneda.
Es claro que nos cuesta aceptar que era insostenible que un departamento en Recoleta pagara por mes de luz y gas menos de lo que cuesta una pizza.
También es claro que la recuperación que lleve los números al valor real de la producción más la inversión necesaria para optimizar el servicio no puede desatender la situación real de la gente, que debe siempre ser la preocupación primera de todo gobierno.
Los golpes tarifarios fueron duros, y seguramente es necesario ordenar el sistema para que no dañe la situación de muchas familias.
A ese objetivo apuntan las tarifas sociales que pagan millones de usuarios.
Parece que el Gobierno ha tomado en cuenta los reclamos y ha dispuesto una morigeración de los valores.
Puede ser una medida buena o mala, según la libre interpretación de cada uno.
Pero lo que sería interesante analizar no es, en este caso en particular, el comportamiento de la oposición, que para criticar está aunque sería interesante que también estuviera para hacerlo con seriedad y responsabilidad.
Lo que suena desafinado, aunque no sorprende, es la actitud de la tropa propia.
El Radicalismo o lo que queda de él, ha expresado su preocupación y por los dichos de sus dirigentes parece haberse sentido satisfecho con las respuestas correctivas del Gobierno.
Como hay entre ellos luchas intestinas habrá que ver como sigue la película.
Porque más allá de las tarifas de los servicios a nadie escapa que el objetivo central es algún sillón más en la mesa del Poder.
La otra disonancia corrió por cuenta de la Diputada Carrió.
“Lilita es así”, dicen muchos.
El tema de difícil resolución es si el “ser así” es una virtud o un defecto y es posible que sea ambas cosas a la vez.
El rasgo predominante de su personalidad es el ego incontenible que le dificulta la construcción de poder precisamente porque todo surge de su subjetividad.
La afecta el fenómeno de la castración psicoanalítica que necesita descompletar todo lo que encuentra completo.
Como Moria Casán requiere sentirse el centro de la escena, aunque, obviamente, apelando a otros recursos éticos e intelectuales.
Igualmente cierto es que la Diputada Carrió es una columna central de “Cambiemos” que ha encontrado en el Presidente Macri la templanza de quien sabe jugar el difícil juego de armonizar y digerir tanto los dulces como los salados.
El Presidente sabe manejar los hilos para que actitudes como la ausencia de Carrió en la jornada en que se acordó una forma de acomodamiento que distribuya los mayores montos de las boletas más caras del gas que se consuma en invierno pudiendo abonarse el aumento en cuotas pase disimulada sin que nadie se enoje demasiado.
Así son las cosas de complejas y así serán, porque reconstruir el fangal heredado no será sino producto del esfuerzo compartido y la inteligencia para buscar los caminos de pendiente más suave.
Una piedra en el zapato molesta, pero la obsesión por llegar a la meta disimula la molestia y no detiene la marcha.
