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Editorial: Cuando se cosecha lo sembrado

Bomberos Voluntarios celebró sus 47 años de vida esta semana y el encuentro con varios sectores de la comunidad permitió, ademas de la cena bien servida que disfrutamos, escuchar obras en marcha y concretadas, proyectos de la comisión, la obtención de nuevas unidades y funda-mentalmente tomar conocimiento de los diversos cursos que permanentemente toma el cuerpo activo para estar al día con las mejores técnicas en las diversas situaciones que a los servidores les toca enfrentar cotidianamente.
Resultó realmente de alto interés todo lo informado. Pero a este cronista ademas lo sorprendió ese enigmático encanto que tiene la vocación que hace que una enorme parte de su cuerpo alcancen en la actividad cinco, diez, quince,veinte y hasta 35 años como en algunos casos. Deben existir factores dignos de mayor análisis sociológico para explicar que factores generan esta ligazón con una agrupación que hace enormes sacrificios, que pasa momentos difíciles y que ademas se mueve en un ambiente con reglas claras de disciplina y orden.
¿Será precisamente esa disciplina que tanto se niega en casi todos los niveles de la sociedad argentina la que hace que ciudadanos que en muchos casos desde adolescentes aprendieron lo que es respetar a sus superiores y seguir reglas claras las que los con-vierten en estos amantes de lo que hacen?.
¿Será también el saberse respetados y reconocidos por la sociedad que integran lo que los reconforta y les resulta una paga mas que interesante para darle sus vidas al servicio?.
Preguntas dignas de profesionales de la materia.
Merecen ser destacadas dos iniciativas anunciadas en la cena: la participación activa de toda la institución en la celebración del Día del Niño que servirá seguramente para el disfrute de muchos niños subiendo a un autobomba que por extensión despertará en muchos de ellos el espíritu digno de un buen semillero a futuro. La otra feliz idea, es la concreción en poco tiempo mas de la apertura de la inscripción para futuros bomberos femeninos, una cuestión reclamada desde hace mucho tiempo que se concretará ahora.
Pero no faltó – como debía ser – la palabra del primer gran jefe del cuerpo Horacio López que aportó rica historia y algunas reflexiones que sumaron a la noche que ya había puesto en contexto el jefe actual Pollio que reiteradamente puso énfasis en señalar a toda la comunidad como la responsable del éxito. «Cada iniciativa que realiza Bomberos tiene el respaldo de todos los sectores sin excepción» apuntó. Por su parte López, dijo sin tapujos que «estos jefes son muy superiores al jefe que fui yo. Ellos hoy hacen lo que yo no supe, no pude o directamente no hice. Y ahí está el gran logro. Cuando los alumnos superan a sus profesores y brego porque los alumnos que hoy están formando estos jefes, hagan lo propio en el futuro y sean mejor que ellos».-
Naturalmente que lo enunciado alcanza para justificar esta columna editorial que hoy le dedicamos a los servidores. Pero la ocasión ocurrida a horas del final de una campaña electoral que lógicamente tuvo en el centro de la escena a la dirigencia política con sus acostumbradas disputas grandes en general por cosas muy chicas, y sus actitudes chi-quitas por cosas muy grandes, que oír ese agradecimiento sincero de comisión y cuerpo de Bomberos por la respuesta que tienen de la sociedad, marcan tambien la enorme responsabilidad que tienen.
Y que no es otra que mantener esa empatía con el resto de la sociedad y para ello, no solo deberán ser sino tambien parecer equidistantes de toda puja que convive en la comunidad. Y sobre todo las de tinte polìticos.
Bomberos, lamentablemente como toda organización integrada y conducida por seres humanos ha tenido en el pasado períodos tristes y errores que la sociedad conoce. Pero esas fueron equivocaciones de los hombres (y tal vez mujeres) que pudieron integrar alguna comisión. Recurriendo a una frase maradoniana podría decirse que «la institución no se mancha».
Y sus actuales conductores no solo rescataron lo mejor de Bomberos sino que han vuelto a ponerla en lo mas alto del concepto general. Y aquí es donde señalamos nuestro alerta: mucho mas difícil es mantenerse que llegar. Y la entidad está en lo mas alto de la consideración de la sociedad que le responde con la solidaridad que necesitan y me-recen.
Comprender la enorme responsabilidad que sus directivos tienen y que debe ser ejemplo de directivo social es el enorme desafío que deben seguir teniendo muy presente. Y para ello, muchas veces el directivo de Bomberos deberá dejar de lado al vecino que lo ejerce. Porque no le está permitido siquiera hacer, actuar y decir todo aquello que como individuo desearía hacer. Ser servidor -como lo son- no les concede muchas veces ni ese derecho.
Y porque así lo han entendido quienes hoy conducen los destinos de la entidad, es que disfrutan de esa respuesta de todos que tanto agradecen.
No es mas que la cosecha de lo que han sembrado.

(Editorial publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del sábado 19 de Agosto de 2017)

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