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La Columna del Domingo por Héctor “Cacho” Olivera: “LA DIFUNTA HUELGA DOCENTE Y LA RECUPERACIÓN DE LOS DÍAS PERDIDOS”

La vida del ser humano, y por extensión de la sociedad, se desarrolla en una permanente competencia entre la Verdad y la mentira.
Esta última es como una cañita voladora.
Dura un momento y conduce al facilismo, a la alegría hueca y a la sumisión.
La otra, la Verdad, convoca a pisar sobre la realidad, aguantar y comprender los dolores y predisponerse a luchar para construir soluciones para cada problema.
Los argentinos fuimos sometidos a la fiesta de la mentira durante el kirchnerismo.
La alegría cómoda cobijada bajo el techo frágil de la mentira confundió a muchos creyendo que la magia existe.
Por fin la sociedad advirtió la falsedad y decidió cambiar para terminar con el sinsentido que nos llevaba al precipicio.
Algunos, los que más cerca estaban de la brujería están hoy confundidos y por ello no advierten que las cosas han cambiado para bien.
No toleran que se terminó la fiesta y se resisten a admitir que la Verdad, esa señora irreductible ha venido para quedarse.
Los dirigentes sindicales docentes son parte de la troupe de confundidos que resisten en defensa de sus exclusivos privilegios.
Como siempre, usan a los chicos como rehenes de su modo de reclamar.
Como nunca, y esto es lo nuevo, se han chocado contra la pared que la Verdad de la mano del Gobierno ha levantado ante ellos.
El choque ya se produjo y el resultado fue “destrucción total”.
El reclamo por una paritaria nacional para fijar sueldos perdió consistencia en razón de que es absurdo imaginar que el Ministerio de Educación de la Nación pueda inmiscuirse en un tema de exclusiva dependencia de cada Provincia.
El Ministro Esteban Bullrich ha sido claro y contundente.
La Jueza del clan de “justicia legítima” que ordenó la convocatoria a una paritaria imposible en el término perentorio de 5 días será recusada por parcial y partidaria y la medida será naturalmente apelada por el Gobierno.
Resulta evidente la politización de los sindicatos docentes nacionales que declaran un paro a un Gobierno que no tiene un solo maestro a su cargo.
El Ministro Bulllrich ya hizo lo suyo cuando el año pasado estableció el mínimo de sueldo en un 20 % más del salario mínimo que no necesita más tratamiento por cuanto el número aumentará de acuerdo a la movilidad del salario mínimo.
En la Provincia de Buenos Aires la Gobernadora María Eugenia Vidal tuvo el coraje nunca antes visto de poner las cartas sobre la mesa.
Ofreció un aumento salarial igual que al resto de los empleados estatales, al que luego sumó un punto porcentual más la cláusula gatillo y ahí se plantó.
Baradel, el cacique docente que nunca estuvo frente a un aula, creyó que todo era como siempre.
Para su sorpresa, se encontró con que los maestros desconocieron su mandato y dieron clases.
En el arrugue dijo que deberían pagarse los salarios caídos.
La Gobernadora ya dijo que no debe ni puede pagar con dineros públicos el costo de una tarea no realizada.
Los maestros ya están recibiendo sus salarios con los descuentos y, en todo caso, deberían pedirle a Baradel, a quien no le descuentan, que les pague la diferencia.
Ya ha sido dicho desde aquí que la educación es mucho más que el valor de la prestación del servicio.
Hay que discutir como corregir el ausentismo, como capacitar a los agentes, como redefinir los métodos y los contenidos en la formación de nuevos docentes en procura del mejoramiento de la calidad de la prestación.
Así mismo, hay que recuperar los 15 días perdidos.
La Gobernadora ha sugerido que puede ser que se recuperen durante el receso invernal o mediante la prolongación del ciclo lectivo.
La decisión es legítima y obligatoria, pero el método puede no ser el mejor.
Esta columna sugiere que se suspendan las jornadas de dudoso perfeccionamiento docente y se las use para recuperar parte del tiempo robado a los alumnos.
Serán unas rondas de mate y facturas menos para los maestros y unas horas devueltas de las robadas a los chicos.
Eso solo no alcanza, razón por la que sería interesante terminar con el estilo de los actos escolares.
Que los más solemnes y el resto, (forma 1, 2 y 3 como establece el régimen del calendario escolar), se limiten a la entrada de la bandera, el Himno Nacional y unas palabras alusivas que no duren más de 3 minutos y luego al aula como todos los días.
Todos sabemos por nuestros hijos o nuestros nietos que esos actos solemnes que se llevan todo el día consumen también largas horas de ensayos y organización barios días antes.
Basta además, por este año, del Día del camino, del Día del árbol, del Día del medio ambiente, del Día de la lectura de poesía, del día del día y hasta de día del arquero suplente.
Los docentes ya han dicho su predisposición a cumplir con su tarea alimentada de vocación y respeto de sus obligaciones.
Los dirigentes sindicales son más reacios.
Pero por lo que se ve, “no hay duro que no se ablande ni tiento que no se corte”, como dicen en el campo.
El Presidente Macri, el Ministro Bullrich y la Gobernadora Vidal parecen haber venido a cumplir con la simple aunque a veces dolorosa tarea para algunos de reemplazar la mentira con la Verdad.
La gente se muestra dispuesta a acompañarlos … …

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