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Editorial: Gloria y loor o Baradel

La gran cuestión que aflige a la argentina de estos días sigue siendo -como en el comienzo de cada año desde hace muchos ya- el conflicto que mantienen los gremios docentes con todos los gobiernos -el nacional y todos los provinciales- en reclamo por mejores salarios, único motivo que mantiene a gran parte de las escuelas del país cerradas y a millones de chicos sin clases.
Decimos esto para no caer en los eufemismos de que están en discusión otros aspectos de la educación, porque bastaría que mañana esos gobiernos les concedan los incrementos salariales reclamados y todos los maestros marcharán contentos a sus escuelas a dar clases en los mismos edificios que dicen derruídos, con los mismos programas que no sirven para nada y en el mismo contexto general que existe. La cuestión es solo salarial.
Cuando nacimos como Patria en 1853, la población argentina alcanzaba los 800.000 habitantes de los cuales el 80 % era analfabeto y así mas o menos continuó hasta 1868 cuando un sanjuanino llega a la presidencia sucediendo al bonaerense Bartolomé Mitre. La primera medida que decide Domingo Faustino Sarmiento fue encargar un censo que le pone en claro que los argentinos éramos 1.800.000 habitantes y que el 87 % era analfabeto. De inmediato se reúne con todo su gabinete e instruye que «comenzarían a fijar la política de estado de los próximos 100 años del país. Educar, educar y educar hasta convertir al país en una gran escuela. (La cita es textual)
En su mandato, Sarmiento construyó MIL CIENTO DIECISIETE ESCUELAS PUBLICAS Y CUATROSCIENTAS PRIVADAS. Sin carteles que dijeran «Así trabajamos por el país» o « Aquí también la Patria crece».-
Simplemente las construyó y las puso a funcionar, como hizo mil Kms de vías férreas, creó el telégrafo internacional que nos empezó a comunicar con el mundo, la Subsecretaría de Agricultura y Ganadería, el Banco Nación, la Academia de Ciencias de Córdoba, el Observatorio astronómico de Córdoba el primero en el hemisferio sur del mundo, la prefectura, la gendarmería, etc. etc .
Sarmiento hizo por la educación algo mas que el impulso de la histórica ley 1420, madre de un siglo de oro de la escuela argentina.
Claro, que es válido agregar, que luego de su presidencia y de haber sido ministro del Interior y de Relaciones Exteriores de Avellaneda, Sarmiento se alejó de la función Pública y de viejo se fue a vivir a la casa de su hija Faustina porque no tenía casa propia. Fue tanto lo que hizo gobernando que no le quedó tiempo para robar y no ganó siquiera para comprarse una propiedad.
Sin embargo, no escuché ni vi jamás al emblemático representante docente Baradel referirse a este estadista ni a su obra. Ni a la mayoría de sus colegas de otros gremios.
Los que se dicen los grandes defensores de la educación y la escuela pública no recuerdan a Sarmiento.
Las grandes Universidades del mundo (Michigan, Pradion University por ej.) tienen un busto de Sarmiento. Pero hay un dato mas elocuente aún. ¿Saben cuando es el Día del Maestro en los Estados Unidos?. El 11 de septiembre. ¿Hace falta decir que es en homenaje al primer gran vencedor del analfabetismo en el mundo?. El primer país en dar vuelta ese flagelo en el planeta no fue Francia, ni Alemania, Japón, Estados Unidos o Canadá.
Fue la República Argentina.
Hoy, a través del aporte que los escasos ocho millones de trabajadores que tiene el país con-formamos el presupuesto mas alto que ha tenido la educación en los últimos años. ¿Para qué?. Entre otras cosas para que después de pagar durante quince años (3 de Jardín, 6 de nivel primario y 6 de secundario) un egresado de ese nivel no pueda resolver cuantas horas se suman en una semana de cinco jornadas, como lo acaba de demostrar el examen del programa APRENDER. Para multiplicar 24 x 5, alcanzaban hace unos años apenas un par de horas de la mamá en la casa con su hijo.
Ni hablar de lo que enseñaban una directora y una sola maestra en una escuela rural con 50 alumnos a cargo entre ambas, sin secretaria, ni portera, ni asistente pedagógica. NADIE MAS.
Sin ningún lugar a dudas: NADIE DEBE GANAR MAS EN UN PAÍS QUE LOS MÉDICOS Y LOS DOCENTES. Porque ellos son los mayores responsables de la salud física y mental de una sociedad.
Pero una cosa son los DOCENTES (que por suerte aún quedan muchos luchando un poco contra todo el sistema) y otra muy distinta LOS TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN. Porque así como afirmamos lo que debe ganar un docente preguntamos: ¿Cuánto CORRESPONDE PAGARLES A QUIENES DURANTE 15 AÑOS ENSEÑARON A CHICOS QUE NO APRENDIERON A MULTIPLICAR, NI TIENEN IDEA DE LAS CAPITALES DE CATAMARCA, CHUBUT O SAN JUAN Y NI HABLAR SI LE PI-DEN DOS TÍTULOS DE JORGE LUIS BORGES?.
Reitero. ¿Cuánto creen que deben ganar los maestros, inspectores, profesores, asistentes, etc. etc que pasaron en esos 15 años de «enseñanza»?.-
Si los docentes quieren empezar a reconciliarse con la sociedad, sería muy saludable que mañana mismo comiencen a manifestarse y reclamar contra las que consideran las causas de esta catastrófica y agónica realidad de la educación. PERO SIN HABLAR DE REMUNERACIONES. Una vez que sea reclamo educativo y no salarial. Que una vez griten por el orgullo de querer formar generaciones ilustradas que alcanzan resultados. Una vez que se avergüencen del producto educativo que entregan a la sociedad.
Y podrán comprobar que detrás de ellos estará toda la ciudadanía. Y seguramente así, desde esta agonía que vive la educación argentina se pueda salir y como en 1869 comenzar a remontar la cuesta para volver a ser la Argentina post Sarmiento que alguna vez fuimos para ejemplo del mundo todo.

(Editorial publicada en la edición del viernes 24 de Marzo en TIEMPO de Ranchos)

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