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Editorial: Cuando el relato imaginario se torna un delirio

La presidente de los argentinos ha dicho en reiteradas oportunidades que su máximo referente histórico en la gestación de la Patria es el general Manuel Belgrano. Por cierto que los auténticamente Belgranianos, no podemos evitar sentir una inmensa gratitud y empatía con quienes destacan la figura del creador de la bandera. Pero una vez mas, este gobierno y esta presidenta confunden y contradicen sus propias afirmaciones según pase un tiempo o cambien algunas condiciones. Por estos días ha trascendido con mayor fuerza, un decreto firmado por el ejecutivo nacional en el recordó « El bicentenario del Congreso de los Pueblos libres» remitiéndose a un atisbo de Congreso Independentista llevado a cabo en 1815 en Entre Ríos, impulsado por José Gervasio de Artigas, caudillo de la Banda Oriental por entonces integrada al virreinato.- En ese decreto el gobierno dice que «este Congreso es la Primera Declaración de la Independiencia del Río de la Plata» y agrega un concepto de « La Independencia Federal contra el Congreso de Tucumán, que fue el Congreso Unitario, Monárquico y de los doctores.-
Vale señalar que lo resuelto el 9 de julio en Tucumán tuvo en Belgrano a uno de sus mayores impulsores (junto con San Martín) y fue jurado el 19 de julio de 1816 bajo la presidencia del notable vencedor las batallas de Tucuman y Salta. Por cierto que cuesta comprender en que se basa la admiración por Belgrano que recita la presidente si es capaz de firmar un decreto que afrenta y ofende la mayor gesta que tiene nuestra historia y a su mayor impulsor. Esta iniciativa (que ya tuvo el año pasado un feriado nacional) merece el repudio masivo de quienes nos decimos Belgranianos por conocimiento y esencia y no por recitados de ocasión. ¡ Ojalá se hubiera cristalizado aquella república continental Inca que soñó Belgrano y que procuró impulsar en Tucumán !. Y ojalá siguiéramos teniendo hombres de esa talla en la nación, que llegaron a sus tumbas solo con sus huesos y sin un cobre, en lugar de otros que no pueden depositar sus huesos, porque no entran entre los cobres. Vaya esta nota del Lic. Rosendo Fraga sobre el tema, a la que adherimos en su totalidad:
El Poder Ejecutivo Nacional firmó el 8 de enero el decreto 28, por el cual declaró a 2015 como el «Año del Bicentenario del Congreso de los Pueblos Libres».
Se trata de la asamblea que, convocada por el caudillo de la Banda Oriental del Río de la Plata -actual Uruguay-, José Gervasio Artigas, reunió en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), a sus representantes junto con los de Corrientes, Santa Fe, Córdoba y Misiones, además de los «orientales».
En los fundamentos del decreto se sostiene que el 29 de junio de 1815 tuvo lugar la «Primera Declaración de la Independencia del Río de la Plata». El decreto dispone organizar una serie de actividades para celebrar y difundir la conmemoración.
Un año atrás, en julio de 2014, la Cámara de Diputados de la Nación sancionó un proyecto de ley declarando «feriado extraordinario» al 29 de junio de 2015 por ser el Bicentenario de dicho Congreso.
En su artículo 1º instituía «el 29 de junio de cada año como Día de la Primera Declaración Independentista de toda dominación extranjera en nuestro territorio».
El proyecto fue aprobado por la mayoría oficialista, que reunió 156 votos positivos; también hubo un dictamen de minoría de la oposición planteando sus objeciones.
En aquel entonces, el gobernador de Entre Ríos, Sergio Uribarri, decía al impulsar el proyecto de conmemoración del Congreso reunido por Artigas en Concepción del Uruguay, que este se celebró «un año antes del Congreso de Tucumán, y con el mismo grado de representación territorial, no así política, dado que los contenidos de la declaración de independencia artiguista tenían un fuerte componente emancipatorio, federal y de justicia social que estuvieron ausentes el 9 de julio de 1816».
El proyecto de ley sostiene que el Congreso de Concepción del Uruguay fue «un paso indispensable para la posterior declaración de la Independencia en Tucumán», concepto que textualmente reproduce en sus considerandos el decreto de la Presidenta.
El Senado nunca trató el proyecto con lo cual no tuvo sanción definitiva.
Es curiosa esta decisión del Ejecutivo, que apunta a tener dos fechas de declaración de la Independencia y de dar una visión ideológica diferente a las dos, en línea con el concepto de Uribarri: la idea de que en Concepción del Uruguay se declaró el régimen federal y en Tucumán el unitario; en el primer caso la república y en el segundo se impulsaban gestiones monárquicas, como pretendían San Martín y Belgrado con el proyecto de coronar un descendiente de los Incas; el de Tucumán habría sido el Congreso de «los doctores», mientras que el de Concepción del Uruguay el de «los pueblos libres», como denominaba Artigas a sus seguidores.
En síntesis, se trata de reescribir la historia creando un mito fundacional populista en torno a esta «primera» declaración de Independencia.
La realidad histórica muestra que esta declaración no tuvo trascendencia política ni institucional. Los diputados que participaron en ella no transmitieron a los gobernadores que representaban que se hubiera declarado como tal la Independencia. Incluso hay un diputado por Córdoba que estuvo sucesivamente en los dos y asume claramente que la Independencia como tal se declaró en Tucumán.
En el Congreso de Concepción del Uruguay no se crea una autoridad nacional ni se organiza un gobierno. El desarrollo institucional del federalismo de Artigas tendrá lugar con la primera constitución provincial que rigió en Argentina, que fue la de Santa Fe sancionada en 1819, a instancias de su caudillo, Estanislao López.
La Academia Nacional de la Historia, al pronunciarse recientemente sobre el tema, ha negado al Congreso reunido por Artigas el carácter de primera declaración de la Independencia, afirmando en la oportunidad que: «La historia necesita de una revisión constante para responder a las nuevas preguntas que se hace cada generación sobre el pasado. Dicha revisión para ser válida, debe basarse en documentos sólidos, sin relatos anacrónicos e ideologizados que buscan traer agua para su molino, sin respetar los consensos establecidos en torno al origen de la nacionalidad».
Plantear que la primera declaración de Independencia argentina se produjo el 29 de junio de 1815 en Concepción del Uruguay, y no el 9 de julio de 1816 en Tucumán, puede ser materia de una buena tesis de investigación, pero hacer de ello una conmemoración estatal argentina es un nuevo intento de reinterpretar la historia con un sesgo ideológico desde el poder. 
Rosendo Fraga
Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

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